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¿Hacemos un uso responsable del ocio?

“Los prodigios es una búsqueda de los estímulos que hoy en día consumimos como ocio o cultura”

La compañía Evogía nació con la intención de crear un espacio de reflexión y diversión en el teatro. Un lugar de encuentro entre los espectadores y un texto clásico. Noelia Pérez, fundadora y directora del proyecto, parte de la premisa en la que sus dos especialidades (Filosofía y Teatro) son capaces de unirse.

Hemos hablado con ella sobre su nueva creación, Los prodigios, una obra sobre un la comedia Los tres mayores prodigios de Calderón de la Barca, un texto nunca representado antes de forma profesional.

Esta obra es un encargo del Festival Iberoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid. Clásicos en Alcalá, dentro del programa A.U.R.E.O. Ya se pudo ver en junio en dicho festival y ahora se podrá ver en el Festival classicOFF de Nave 73 (13, 14 y 15 de julio) y en Teatros del Canal (26, 27 y 28 de julio).

Los prodigios es un encargo del Festival Iberoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid. Clásicos en Alcalá, dentro del programa A.U.R.E.O. ¿Cómo es ese proceso? ¿Os encargan hacer una obra clásica u os piden que hagáis específicamente esta obra de Calderón?

En 2022, Evogía estrenamos dentro del Festival Clásicos Las amazonas un texto de Antonio de Solís, que no había sido representado antes. Fue un gran trabajo de investigación y dramaturgia, tanto por el autor complutense, como por su contexto histórico y la mitología clásica alrededor de la figura de las amazonas. Gracias a este montaje se interesaron por el trabajo de la compañía, por su indagación en los textos clásicos y querían darnos un apoyo como compañía emergente. Me propusieron estrenar otro texto dentro de esta línea en 2023. Fue así como comencé a buscar y adentrarme en las obras de diferentes autores y autoras del Siglo de Oro y, entre muchas comedias maravillosas, el texto Los tres mayores prodigios de Calderón, me cautivó por la estructura dramatúrgica que proponía ya en el siglo XVII. De modo, que no pude hacer otra cosa que pensar y soñar con los prodigios de Calderón desde entonces. Cuando llevé esta propuesta y mi idea les gustó tanto como a mí y fuimos adelante con el proyecto. Gracias al apoyo que nos ha brindado la Comunidad de Madrid y el propio Festival ha sido posible crear este espectáculo.

 

¿Y cómo se lleva a cabo un texto nunca representado de uno de los grandes de nuestra literatura? ¿Cómo ha sido ese proceso de trabajo? Imagino que habrá habido un largo trabajo de investigación previa…

Se lleva con mucho miedo y mucha ilusión. Dos ingredientes necesarios para un proceso. Al hablar de Calderón de la Barca, también con mucho respeto, a veces incluso he tenido que decirme a mí misma, como dramaturga, que tenía que darme espacio para verlo desde hoy y que no fuera algo intocable. Ha sido un trabajo en primer lugar de transcripción y comparación con varias ediciones de los siglos XVII y XVIII, de crear una versión comentada para el equipo y a partir de ahí comentar a moldearla, para lo que teníamos entre manos. Por supuesto, parto de un estudio del contexto, de los mitos de los que habla en la obra (Hércules, el laberinto de Creta, Jasón y los argonautas, Medea, etc), del propio Calderón, de su representación en 1636, etc. Son las bases a las que podemos agarrarnos para comenzar a construir para elegir ir a favor o en contra de ellas.

Enfrentarse a un texto nunca representado tiene sus ventajas, y es que no hay un montaje contemporáneo con el que compararse, y partimos desde algo nuevo. Por contrapartida, carecemos de referentes, ediciones comentadas, estudios previos (que los hay, pero poquitos).

 

Y desde ese respeto, ¿cómo se traslada el texto a nuestros días? ¿Y de dónde va naciendo la idea para crear la dramaturgia?

Esa tensión entre el máximo respeto y abordarlo sin complejos ha sido constante y creo que incluso positivo. El motivo de tomar este texto era desde el asombro absoluto y valorar que Calderón hizo una propuesta en su día que hoy todavía pensamos que es una innovación, con los ‘site specific’, el teatro interactivo y una estructura con tres historias independientes con un hilo conductor. Él proponía ingredientes de estas fórmulas que hoy en día llamamos aun innovadoras. Y parte desde ahí, la admiración hacia el patrimonio y las propuestas que trajeron estos autores en su día y que aún no conocíamos. Es así como voy pensando en Calderón y cómo haría esta obra hoy.

Calderón proponía en la loa y en las primeras acotaciones un escenario dividido en tres, creando así tres teatros. Cada uno representa una parte del mundo: Asía, Europa y África. Y tenemos a tres héroes: Teseo, Jasón y Hércules, que deciden separarse, cada uno a una parte del mundo y encontrarse en un año. Eso es solo la loa, con este planteamiento.

Lo que viene después es, con la estructura tripartita del siglo de oro: tres jornadas, la aprovecha al máximo y cada una de ellas es una historia independiente, con la aventura que está viviendo cada uno de sus héroes en un lugar diferente en ese mismo año. Esta misma estructura la hemos visto en diferentes narrativas contemporáneas, un ejemplo que seguro que os suena: el episodio de Los Simpson llamado Trilogía del error, donde vemos el día de Homer, el día de Lisa y el día de Bart, o Pulp Fiction, por poner algunos ejemplo de narrativas no lineales. A mí esto me volvía y me vuelve loca. Como dramaturga es un resorte increíble y, por supuesto, un reto.

Con esta base, la idea se va gestando y la pregunta: ¿Cómo traducir esto hoy en cuanto a dramaturgia y espectáculo? Y por supuesto comienzo a pensar en los ‘site specif’, y el teatro interactivo como mencionaba antes. ¿Cómo exprimir y subir las apuestas de esta estructura? Pienso en cómo conseguir esos tres teatros de los que hablaba Calderón y sin duda hay que hablar de dramaturgia del y en el espacio, y cómo hacer que sea inmersivo. Gracias al trabajazo de Berta Navas como diseñadora de espacio escénico y vestuario, comenzamos a soñar estos lugares para el Corral de Comedias.

Y en cuanto a los héroes y sus aventuras, comencé a pensar cómo conseguir en el público de hoy esa atención que conseguiría Calderón, con Teseo, Jasón y Hércules, cómo involucrar al público de tal manera. Comencé a pensar en los videojuegos, juegos de mesa, libros de elige tu propia aventura o episodios como Bandersnatch de Black mirror. Quería conseguir ese público activo.

 

 

¿Cómo ha sido ese puente que has construido entre la propuesta de Calderón y lo que él imaginó y lo que podemos entender hoy día?

Ese puente ha sido una apuesta constante. Entre lo que él imaginó y lo que podemos entender hoy han surgido todas estas ideas y preguntas. Pero durante el proceso de estudio y aproximación me di cuenta de que había un foco muy grande en el público. Sobre qué le queremos hacer sentir, cómo queremos complacerle, hacerle sentir partícipe, llamarle la atención con todas estas innovaciones. Y ahí me di cuenta y volví al texto.

En la obra de Calderón, él mismo no respeta al cien por cien la narrativa de los mitos. En la primera parte, en Los tres mayores prodigios, plantea que es Medea quien ansía el vellocino de oro, pero en el mito sabemos que es Jasón quien lo quiere conseguir por otros motivos, o el juego entre los galanes por el amor de Medea. O en la segunda jornada, tampoco respeta el mito del laberinto de Creta en cuestiones como que es Teseo quien se ofrece a ir como tributo, en la obra Calderón propone otra narrativa. ¿Qué hizo? Aplicar las reglas de su siglo, del teatro de la época y de su público. Con las fórmulas que ya funcionaban: el duelo de galanes, dos damas enamoradas de un galán, malentendidos y enredos, etc. Fórmulas que encajaban con el teatro de la época, sin ser fiel totalmente al mito, porque no es eso lo que querían ver. El público asistía a una comedia. De modo, que la pregunta ha sido: ¿cuáles son las fórmulas que quiere el público de hoy? ¿existen? ¿qué ocurre si les damos lo que quieren? Los prodigios ha sido esa búsqueda de los estímulos que hoy en día consumimos como ocio o cultura.

 

¿Cuáles son los temas fundamentales que se abordan en Los prodigios?

Los temas fundamentales parten de la pregunta por el ocio hoy en día, y esta pregunta se bifurca en muchas otras, como la responsabilidad ante el ocio y cómo lo consumimos. Si puede haber un uso responsable del ocio, si puede ser ético, si hay un límite en ello, si es puro juego y no lo hay. Si el ocio y la cultura pueden ir de la mano, si existe una alta y una baja cultura, si más, es más, si el uso acelerado de estímulos nos hace quedarnos en una superficie.

También tocamos en cada jornada estas preguntas en un terreno concreto: así como la ambición y la fama, ¿el dinero y el ocio tienen una relación directa? O, ¿a veces el sufrimiento ajeno causa diversión o morbo, ¿dónde está el límite? o, ¿el amor también es un tema o se puede consumir como ocio, el chisme, exclusivas, etc.?

 

El ocio que disfrutamos hoy en día es un ocio en el que queremos muchos estímulos en poco tiempo. Vuestra obra dura 150 minutos… algo que contradice lo anterior. ¿Es un reto que proponéis al público? ¿Cómo lográis mantener la atención durante todo ese tiempo? Imagino que eso conlleva un ritmo frenético y un gran desgaste para el elenco.

Efectivamente, este espectáculo no se podría hacer sin unos titanes de la escena como son Alba Pineda, Mercedes de Miguel, Javi Mira, Melissa Skrobiszewska, Carlos Manrique, Víctor Meléndez e Irene Camacho. Tanto como el desgaste energético, como por su compromiso con la propia mecánica de la obra, que les hace estar vivxs en escena y en un riesgo constante de que cambie el rumbo de su interpretación. Así como físicamente permanecer esos 150 minutos con coreografías, música, verso, etc. Creo que es un equipo inmejorable del que no puedo estar más que feliz de compartir ensayos y proyecto con ellxs.

También en ese mantener la atención del público y todas las aportaciones y el trabajo que hemos realizado en ensayos, de forma colaborativa. Teníamos muy claro este objetivo, casi la sobre-estimulación y no han hecho más que aportar y generar materiales a raíz de todos estos resortes que nos han movido. También hemos tenido esa contradicción en el propio proceso de ensayos, ¿cómo llevar este ritmo frenético haciendo un trabajo profundo de entrenamiento físico, verso, interpretación y mecánicas en los ensayos? Ha sido duro y a veces difícil ya que hemos contado con un tiempo y recursos limitados. Y muchas veces teníamos ganas de profundizar y quedarnos más tiempo a que las cosas posaran, pero claro, es así el momento en el que vivimos como sociedad y lo hemos llevado a nuestro micro-cosmos del proceso.

 

¿Cómo es la propuesta inmersiva que ofrecéis? ¿De qué manera el espectador decide el desarrollo de la historia?

Esta propuesta inmersiva parte de un proceso de investigación, como he mencionado antes, desde la forma de videojuegos, elige tu propia aventura, etc. La forma más teatral o dramática para llevar este tipo de juego con un elenco me parecía que eran los juegos de rol. De modo que gracias a la asesoría de rol de Agustín Riveiro, hemos ‘roleado’ la propia obra de Calderón, pensado con el elenco cómo jugar con los personajes y qué otras acciones podrían hacer los héroes en la historia. Gracias a estas jornadas de juego, me ha ayudado mucho a desarrollar la dramaturgia. Con diferentes desarrollos de las jornadas, y con diferentes finales en cada una de ellas.

Ofrecemos que lxs espectadorxs, como en la antigua democracia griega, voten qué quieren que haga el héroe en diferentes momentos de la historia. Para ello, contamos (como en los juegos de rol) con un máster en escena, que nos guía en la historia y nos ayuda a saber cuándo es el momento de tomar estas decisiones. Se trata de un ‘elige tu propia aventura’ en vivo.

Esto, por supuesto, no sólo implica a los actores en escena, detrás hay un equipo técnico que está atento durante la función para saber por qué lugar o a qué momento vamos de la dramaturgia para seguir el libreto. Para ello, Pilar Calvo ha hecho un trabajo brutal, no solo diseñando el espacio sonoro de la obra magnífico, si no programando un Qlab preparado para diferentes caminos. La cabina técnica también se convierte en un videojuego en las funciones. El trabajo de Víctor Meléndez como coreógrafo de lucha, creando diferentes variantes de coreografías según la escena elegida. Así como, la maravilla de trabajo de Diego Baselga al diseño de iluminación y como técnico en funciones, siempre atento en funciones para saber qué alumbrar según que escena. Y Oriol Pamies, que es un lujo contar con él como regidor para que nada de esto se nos escape. Me parece muy importante reconocer el trabajo que hace todo el equipo artístico y el nivel de compromiso que han puesto en el montaje, es un verdadero gustazo.

 

Para crear este trabajo habéis podido contar con la ayuda de Karmele Aranburu, una especialista en verso. ¿En qué consiste ese trabajo? ¿Tiene que ver más con la dramaturgia o con ayudar a los intérpretes a poder trasladar mejor el verso en escena?

El trabajo de Karmele Aranburu ha sido muy clarificador y necesario en una obra de teatro en verso, como teníamos entre manos. Su trabajo tiene que ver con el proceso de ensayos y ayudar y transmitir el verso en escena. Ella trabaja desde los tres planos: el métrico, prosódico y dramático. De modo que, mantiene una gran coherencia entre el ritmo, y mantener ese plano musical de la palabra en el verso; el significado y mantener el sentido de lo que se está diciendo en escena y así el mensaje es comprensible para el público; y la interpretación, finalmente se transforma en acción. Esto ha hecho que trabajemos de la mano, como directora y especialista en verso en los ensayos. Algo que ha sido muy enriquecedor y gratificante para el elenco como para mí. Karmele hace que lleguemos a un nivel de profundidad en la palabra y de respeto por el verso que nos ha hecho aprender y crecer como intérpretes.

 

La obra se ha estrenado en el Festival Clásicos de Alcalá. ¿Cómo fueron esas dos funciones en un marco como El Corral de Comedias?

Las dos funciones en el Festival de Clásicos, fueron sorprendentemente bien. Estábamos nerviosas por ver cómo funcionaba el dispositivo de las decisiones y movimiento de público, habíamos probado antes en ensayos con un número reducido de personas, y de repente con un mayor número de espectadorxs había un poco de vértigo. Finalmente, salió todo muy bien y ha tenido muy buena acogida. La gente ha salido contenta y diciéndonos que no se les había hecho nada largo para ser dos horas, lo cual creo que es un logro hoy en día.

Creemos que el público de Alcalá y de Nave 73 o Teatros del Canal va a ser muy diferente, con otros referentes o mentalidad, por lo que estamos deseando ver qué ocurre en la capital y cuál es el feedback.

 

¿Hacemos un uso responsable del ocio? en Madrid
Noelia Pérez

 

Tras un paso por el clasicOFF de Nave 73, llegáis a los Teatros del Canal, otro teatro imponente. ¿Es una obra que se adapta bien a cualquier tipo de escenario? ¿Se afrontan igual las funciones según donde se desarrollen o afecta la energía de los espacios?

Los prodigios es una obra que soñé e imaginé para el Corral de Comedias, de Alcalá. Para mí, era un sueño estrenar allí, un lugar donde comencé a ver teatro como buena complutense. Así que el propio espacio me generaba y me ayudaba mucho a proponer escenas y composiciones.

Ahora mismo, estamos trabajando en adaptarlo a estos espacios, y creo que estamos llegando a muy buenas soluciones para que el resultado no se vea afectado. Hemos podido mantener la esencia de la obra y la magia de ese teatro que se convierte en tres mundos. Por supuesto cada lugar nos va a dar una energía distinta, pero creo que lo vamos a saber aprovechar a favor del espacio y de la propuesta.

 

¿Qué me podéis decir de Evogía, vuestra compañía? ¿Cómo surge y quiénes la formáis?

Evogía es una compañía de teatro que fundo en el 2021, con el objetivo de dirigir y escribir proyectos donde se unan mis dos ramas de estudios de forma práctica: filosofía y teatro, se unen. El objetivo es crear un espacio de reflexión a través de la risa. Y una búsqueda de acercar esta premisa a través del teatro para todo el mundo. Evogía se define por sus procesos colaborativos, donde creo que todo el equipo es también creadorx y partícipe en el proceso.

Después de tener varias experiencias gestionado compañías de teatro en el pasado, me doy cuenta de que tener una estructura administrativa en grupo es complicado porque requiere de un nivel de implicación constante y no siempre es posible por parte de todas las personas. De modo, que queriendo seguir creando, dirigiendo y escribiendo, pienso en que esa estructura la llevaré yo bajo unas bases de trabajo creativo también.

Es así como fundo Evogía, un proyecto teatral que desarrollo e impulso individualmente, y que así cada vez que comience un proyecto nuevo, se forma un equipo. Al final suelo trabajar con la misma gente, porque son personas en las que creo y hay un vínculo de trabajo, compromiso y confianza. La compañía no es lo que sería ahora sin cada una de las personas que han pasado por ella. Como lo son el elenco de este montaje, el elenco de anteriores montajes, los equipos artísticos, o Carmen Salmerón que está a la coordinación de producción y hace una labor maravillosa y es un gran apoyo.

Pero sí que me parece importante que las personas que formen parte de cada proyecto nos podamos elegir de nuevo. Sin darlo por hecho, a veces encontrándonos después de un tiempo, o en diferentes proyectos seguidos. Siempre desde ese elegir/se.

 

¿Qué tipo de teatro os interesa como compañía?

Creo que quienes estamos juntxs en los proyectos de la cía. es porque nos interesa aportar artísticamente a un proceso. Y ese es el gran punto en común y donde siento que nos encontramos: en el trabajo colaborativo. Me interesa ese lugar de encuentro a raíz de una pregunta. Nos interesa ese trabajo de reflexión, y que llegue al público. Para mí es importante abrir un espacio a la risa y a lo lúdico en los montajes porque es un sitio poroso desde donde se abren mejor las preguntas y las cuestiones de las que queremos hablar. Me interesa un lenguaje contemporáneo y la innovación en las estructuras y las formas, para encontrar nuevas formas de llegar y crear la relación con el público. Son grandes bases los clásicos (griegos, narrativos, áureos, etc.) y la dramaturgia británica contemporánea. Y sobre todo, insistir en un método de trabajo conjunto como compañía.

 

¿Qué consecuencias tienen nuestras decisiones? ¿Somos libres para decidir o estamos ya demasiado condicionados por el algoritmo que marca nuestras vidas?

Somos libres, porque eso significa ser responsables. Alegar que estamos condicionados es una forma de deshacerse de la responsabilidad, del cuestionamiento, de hacerse una pregunta a unx mismx antes de actuar. Hay un contexto que te determina, por supuesto, pero ante eso, hay un margen de posibilidades, a veces más pequeño o más grande en el que actuar.

 

¿Puede la poesía vivir en un circo romano? 

Es una pregunta que aún me hago a día de hoy. Escuché a Simon Stephens, dramaturgo británico, decir en uno de sus talleres que ojalá se viera en teatro como se ve el fútbol: la gente reaccionando, gritando, dentro del partido. Porque eso quiere decir que está completamente dentro de la función y está viva. Si conseguimos que esto lo cause la poesía, me parece un logro, pero ¿será así? ¿será la poesía la causa?

 

¿Cómo creéis que debe ser un show hoy en día?

No lo sé, y dar una respuesta, me da un poco de vértigo. Sería caer en algo así como dar una moralina, porque quizá está muy lejos lo que es ahora y lo que debe ser para mí. Tengo aún muchas preguntas que espero que descubramos en el encuentro con el público y esta locura que aún está por abrirse y ser compartida cada día.

 

 

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