Verónica Larios: "El microteatro ha hecho que personas que quizás no tenían el hábito de ir al teatro hayan encontrado aquí una primera puerta de entrada"
Nace el Festival MÍNIMA, el primer festival internacional de microteatro, una cita que está impulsada por Microteatro por Dinero, la sala madrileña que creó el formato teatral en 2009.
El festival, que tendrá lugar del 9 de octubre al 1 de noviembre, programará 18 montajes de 15 minutos dentro de dos ciclos distintos, uno dedicado a Argentina y otro a España, más dos aportaciones de Portugal y Ecuador, con algunas de las mejores obras que se han creado para este formato.
Esta entrada es un primer acercamiento a MÍNIMA en la que hablamos con Verónica Larios, Gerente de Microteatro por Dinero y Socia Fundadora, y algunas de las compañías que participan en el festival. En la segunda entrega, que podéis leer AQUÍ, tenéis las entrevistas completas con las compañías sobre sus obras, sobre lo que es y lo que aporta el microteatro, y sobre lo que les supone formar parte de esta primera edición.
Funciones teatrales para 15 espectadores, que duran 15 minutos en espacios de 15 metros cuadrados. Durante 15 días se representarán 18 obras agrupadas en dos ciclos, uno dedicado a la vibrante escena argentina y otro a la rica y diversa creación española, con grupos de distintas comunidades del país, como Canarias, Cataluña, Valencia y Andalucía, más dos propuestas de Portugal y Ecuador. Así se presenta MÍNIMA, el festival de microteatro que celebra su primera edición internacional en Madrid del 9 de octubre al 1 de noviembre. “MÍNIMA es el festival internacional de microteatro que nace desde la sala donde se originó este formato teatral. Nos parecía natural que Microteatro por Dinero, que en 2009 creó este formato y lo puso en el mundo, diese el paso de celebrarlo a escala internacional con un festival propio. El microteatro se ha convertido en una de las principales vías de creación, innovación y experimentación en las Artes Escénicas contemporáneas, y MÍNIMA nace para demostrarlo, para traer a Madrid algunas de las mejores obras que se están haciendo en este formato ahora mismo, y ponerlas en conversación en el espacio donde todo comenzó”. Esto es lo que nos cuenta Verónica Larios, Gerente de Microteatro por Dinero y Socia Fundadora, sobre qué es este festival que nos presentan.

¿Cuántas propuestas habéis recibido para participar en el festival y cuáles han sido los criterios para elegir a las seleccionadas?
Verónica Larios: Recibimos casi doscientas propuestas procedentes de países como Argentina, Venezuela, Colombia, México, República Dominicana, Perú, Ecuador, Portugal y de distintos puntos de España. Fue una respuesta que nos desbordó gratamente. En cuanto a los criterios de selección, buscábamos compañías que trabajen el microteatro de manera estable y profesional. Y luego, la puesta en escena, ya que aquí le damos mucho valor a las propuestas que arriesgan, que no buscan el camino más seguro. Una dramaturgia interesante sobre una puesta en escena convencional nos convence menos que algo que lleva el formato hasta sus límites.
¿Cómo ha quedado configurado el festival?
Verónica Larios: El festival se articula en dos ciclos. El primero está dedicado íntegramente a Argentina, con ocho obras de Microteatro Rosario, uno de los espacios de referencia del formato en Latinoamérica, que podrán verse del 9 al 18 de octubre. El segundo ciclo, hasta el 1 de noviembre, es el gran escaparate del microteatro que se hace hoy en España, con obras llegadas desde Canarias, Andalucía, Cataluña, CastillaLa Mancha, Comunidad Valenciana y Madrid, más dos propuestas de Portugal y Ecuador, y dos obras argentinas adicionales. En total, serán 18 montajes que cubren un espectro amplísimo de géneros y lenguajes.
Vuestra programación muchas veces se articula en torno a un eje temático concreto. ¿En MÍNIMA pasa lo mismo o es abierto a distintos temas?
En esta ocasión hemos tomado una decisión consciente de no imponer un tema. En Microteatro por Dinero el eje temático es una herramienta muy potente para generar cohesión entre las obras y para orientar al público, pero en MÍNIMA nos interesaba mostrar la amplitud del formato: su capacidad para funcionar en cualquier género, desde la comedia absurda hasta el thriller, desde la danza hasta el teatro documental. Queríamos que el propio festival fuera el argumento: si caben mundos tan distintos en quince minutos, el formato lo tiene todo.
Hay obras de diferentes países como bien comentas. ¿Notas que hay temas que se repiten más y sean muy distintos en las obras que vienen de fuera de las que son de aquí? ¿Tienen otras preocupaciones que las que podemos tener nosotros?
Verónica Larios: Es una de las cosas que más nos ha llamado la atención del proceso de selección. Partíamos de la hipótesis de que habría diferencias notables, y lo que hemos encontrado es prácticamente lo contrario, las preocupaciones son muy similares. La dificultad para acceder a una vivienda, la burocracia que deshumaniza, la dependencia tecnológica, la soledad, los dilemas morales del día a día… estas inquietudes aparecen en obras de Argentina, de Ecuador, de Portugal y de aquí casi con la misma intensidad. Lo que sí cambia, y esto es muy interesante, es el punto de vista, el tono, la forma de aproximarse a esos temas.
¿Microteatro sigue siendo un buen escaparate para que el talento pueda abrirse paso?
Sin duda, y creo que cada vez más. Nosotros programamos entre dieciséis y veinte propuestas cada mes, todas con textos inéditos, lo que supone una plataforma de creación contemporánea que no existe en ningún otro formato. Pasan por aquí más de cuarenta artistas distintos al mes, con historias que llegan directamente al público sin haber pasado antes por ningún otro escenario. Eso exige un nivel de trabajo y de honestidad creativa que es enormemente formativo. Hemos visto cómo muchos creadores que pasaron por aquí hace años están hoy dirigiendo e interpretando proyectos de gran formato.
VOLVER AL ORIGEN
Para que nos expliquen también lo que significa formar parte de la primera edición de un festival así, hemos querido preguntar a algunas de las compañías participantes por sus sensaciones. Para Antonella Mazzotta, actriz de la obra Miniaturas (Argentina), “formar parte de MÍNIMA es una mezcla de alegría, orgullo y un poquito de vértigo, porque hay algo muy especial en volver al lugar donde una forma de hacer teatro encontró su casa y encontrarnos ahora celebrándola con compañías y artistas de distintos lugares. Microteatro no es solamente un formato, es también un hogar, una comunidad, una manera de juntarnos, de probar, de arriesgar, de equivocarnos y volver a jugar”. En términos parecidos se expresa Francesca Pellizzola, de la obra No soy un robot (Italia/España): “¡Qué puedo decir! Es un honor haber sido seleccionada para ser parte del festival. Aún recuerdo la primera vez que fui a Microteatro por Dinero, hace unos 10 años, y me enamoré inmediatamente de la atmósfera que se respira en aquellas pequeñas salas donde detrás de cada puerta se esconde un mundo entero. Pensar que ahora estaré al otro lado de la puerta esperando a que entre el público me emociona profundamente”. Y lo mismo nos comenta Pepa de los Mares, del montaje Última llamada (Canarias) “Siempre es un privilegio actuar en Microteatro por Dinero Madrid, las salas tienen solera, las personas que trabajan allí son maravillosas y se crean sinergias muy bonitas con el resto de compañías. Nos sentimos afortunadas de poder actuar en este espacio”.
SEPARAR TAMAÑO DE DIMENSIÓN
Este formato teatral nacido en 2009 llegó como un verdadero huracán. Pero con todo y con eso, creo que es importante volver a reivindicar y remarcar que las Artes Escénicas tienen la misma dignidad se hagan donde se hagan, con la duración con la que se hagan, y con el lenguaje con el que se desarrollen, que todos esos condicionantes no desmerecen para nada la propuesta (siempre que haya calidad y profesionalidad en el trabajo), algo que muchas veces se nos olvida y compartimentamos y ponemos etiquetas absurdas. “Una obra puede ser pequeña en duración y en espacio y, al mismo tiempo, ser enorme en las cuestiones que plantea. El microteatro puede ser otra forma de pensar el teatro. Incluso, existe una gran libertad en esta escala. Podemos trabajar con pocos elementos, pero hacer que tengan una gran potencia”, comenta Eduardo Ibraim, de Manual para desaparecer sin perder el acento (Portugal). Para Nicolás Terzagui y Vicky Olgado, de la obra Drágcula (Argentina), “discusiones en torno al prestigio vinculado al género o a la duración de los formatos escénicos se han dado siempre a lo largo de la historia del teatro. En la actualidad, donde la virtualidad se impone, es maravilloso que se siga eligiendo el ‘aquí y ahora’ compartido que ofrece el teatro, más allá del formato en el que se realice, y el microteatro es perfecto para eso. Así que invitamos a quienes piensen que esta es una modalidad menor a que se acerquen y tengan la experiencia, ya sea como espectadores o como creadores”. Fátima Domínguez, cuya propuesta es Taquito de Jamón (Castilla La Mancha. Foto 4), nos cuenta que “el teatro se puede hacer, contar y observar de muchas maneras y esta es una de ellas. Se trata de generar experiencias y vivir un acto de comunicación con el otro, y esta es una forma chispeante de poder hacerlo”. Paul Alcaide, del montaje Coloving (Madrid), se muestra aún más tajante y poético al referirse a este tema: “¿Es peor un cuento que una novela por ser más corta? ¿Es menos emocionante un aforismo que un ensayo? ¿Es menos intenso un amor de verano efímero o un matrimonio aburrido de años?”.

CAMBIAR EL PARADIGMA
Lo que es innegable es que este formato nacido en Microteatro por Dinero cambió para siempre la forma de ver y consumir teatro, en Madrid y en los lugares a los que se ha extrapolado la fórmula, como es el caso de Argentina. “En Rosario, sin duda lo está siendo”, nos comenta Sebastián Villar, director de Eiffel y Jugada de VAR. “Para ponerlo en términos concretos, mes a mes estamos recibiendo a cientos de personas, de muy diversas edades y recorridos vitales, que están entrando a ver una obra de teatro por primera vez en sus vidas y que, llenos de entusiasmo, se dejan conquistar por el vértigo de la brevedad, pero también por la cercanía con el actor y la actriz. Esperemos que este ritual iniciático siga vivo por mucho tiempo más. Si es posible, para siempre”. Para Leo Bartolotta, director de Miniaturas (Argentina), “la cercanía cambia mucho la experiencia. No estás viendo algo desde lejos, estás prácticamente dentro de la escena. Y cuando eso funciona, se produce una conexión muy directa entre el actor y el espectador. Creo que ahí está una de las grandes fuerzas del microteatro”.
Según Verónica Larios, una de las creadoras del formato, como ya hemos comentado, junto a Jaime Aranzadi y Miguel Alcantud, “lo más interesante del microteatro es lo que ha aportado al ecosistema teatral en su conjunto. No viene a sustituir nada, viene a sumar. Ha generado un nuevo perfil de espectador, personas que quizás no tenían el hábito de ir al teatro y que han encontrado en el microteatro una primera puerta de entrada, ya sea por la duración, por el precio, o por esa proximidad tan física con la actuación que hace que la experiencia sea muy intensa. Y lo que ocurre con frecuencia es que ese espectador que llega por primera vez a través del microteatro acaba convirtiéndose en alguien que consume teatro en todas sus formas. En ese sentido, creo que hemos contribuido a hacer crecer el público del teatro en general, y eso es algo que nos enorgullece especialmente”.
Quizá uno de los argumentos para defender su importancia podría ser también que habéis conseguido que el término microteatro aparezca en la última actualización del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española…
Verónica Larios: Es un reconocimiento que nos llegó de una forma muy inesperada y que nos llenó de orgullo. Cuando en 2009 pusimos en marcha aquello en un antiguo prostíbulo de la calle Ballesta de Madrid, nadie pensaba en términos de legado ni de diccionario. Pero que la RAE haya recogido esa palabra que nos identifica, significa que lo que creamos aquí ha desarrollado una identidad lo suficientemente clara y arraigada como para pasar a formar parte del uso cotidiano del lenguaje. Ha trascendido las fronteras de lo que era un proyecto cultural independiente para convertirse en un concepto universal.
Podéis consultar toda la programación de MÍNIMA en: https://microteatro.es/programacion/