En Magia y desvaríos varios nos encontramos trucos, sorpresas y una buena ración de caos porque el personaje que se supone que lleva las riendas de la situación anda bastante despistado, y esto provoca situaciones absurdamente inesperadas. Y ahí está la gracia. Así es como Joaco Showman construye este espectáculo familiar que mezcla trucos de magia clásicos y contemporáneos, con comedia visual e improvisación.

 

¿ES UN MAGO? ¿ES UN CLOWN? ¡NO! ES JOACO SHOWMAN

Joaco empezó a estudiar magia en 2006, para ampliar su campo de acción con el circo, los malabares y el clown. Se formó en la Escuela de Circo Carampa, en Madrid, y en el Centro Nacional de Artes Circenses de Londres, donde se graduó por la Universidad de Kent. Desde entonces, su trayectoria ha pasado por espectáculos de calle, compañías nacionales e internacionales y proyectos pedagógicos. Una mezcla de disciplinas que explica por qué lo de encasillarlo en una sola categoría no resulta sencillo. “Siempre he estado lejos de lo que es ser un mago convencional, ya que vengo del sector del circo -explica-. Para algunos soy mago, para otros, artista de circo y para otros, músico. Depende desde qué perspectiva se me mire”. Lo suyo, por tanto, no parece tanto una cuestión de etiquetas sino de ver qué ocurre metiéndolas todas en una coctelera. “No enfoco lo que hago en mis espectáculos desde posiciones artísticas convencionales, lo que me permite estar en continua experimentación siendo libre a la hora de hacer mis creaciones”, nos explica.

El origen del personaje creado para Magia y desvaríos varios procede de Un Chiflado Irreverente, su primer espectáculo de calle, estrenado en 2012, al que ha sumado los recursos teatrales que desarrolló en Yo y mis circunstancias, de 2021. La energía del teatro de calle sigue ahí, pero ahora convive con un trabajo que atiende a las posibilidades que se abren con las luces, los tiempos y los ritmos en sala.

 

 

Foto: Joaco Showman en un momento de Magia y desvaríos varios.

 

ENTREGARSE AL CAOS

Lo de que el humor y la magia convivan sin pisarse ya es todo un arte. Si el chiste llega en el momento equivocado, puede cargarse la sorpresa; o si el truco se lleva toda la atención, quizá el personaje se quede sin la ocasión para hacer de las suyas. “Es cuestión de dejar los espacios… y dejar que las dos se acompañen”, resume Joaco. La clave está en que cada una tenga su momento y que ambas trabajen al servicio del personaje y de la estructura del espectáculo.

Pero que exista una estructura no significa que todo esté atado porque la cosa perdería su gracia. La participación del público abre la puerta a que el rumbo de cada función sea distinto. “Hay algo de verdad y algo de mentira”, admite cuando se le pregunta cuánto tiene de calculado ese aparente caos. Después de muchas funciones, uno aprende a reconocer determinadas reacciones e incluso a preparar el terreno para provocar que sucedan ciertas cosas. Aunque no siempre funciona… Hay días en los que toca improvisar de verdad y buscar una salida sobre la marcha.

Para explicar su método, Joaco recurre a una imagen que resume bastante bien su manera de entender el oficio. “Es una partida de ajedrez, con y contra el público”. La idea, cuenta, procede del payaso argentino Chacovachi. El artista juega con las fichas blancas y los espectadores con las negras. Cada pieza tiene un valor y según cómo te muevas, el público reaccionará. “Los peones son chistes que marcan el ritmo, las torres y alfiles los números que componen el show, la reina la personalidad y el rey la dignidad”. La reina es la que salta, sube, baja, cruza el tablero y se expone en cada jugada. El rey, en cambio, exige protección. “Con esa filosofía, me enfrento a la improvisación”. Ahí radica la magia de todo esto. En el escenario, Joaco puede preparar los movimientos, anticipar determinadas respuestas y conducir al público hacia una situación concreta. Pero siempre queda margen para que alguien mueva una ficha inesperada, entonces toca reaccionar, encontrar una solución y procurar que el desastre, si llega, forme parte del espectáculo.

 

HUMOR Y MAGIA PARA TODO EL MUNDO

Que quede claro Magia y desvaríos varios es un espectáculo familiar, con lo cual, el reto es conseguir que todo el mundo disfrute de la función, y eso se logra no dando por hecho que todos nos reímos de lo mismo. “Intento repartir para ambos lados, que haya para niños y adultos”, cuenta. Hay un humor más absurdo dirigido a los pequeños y otro “algo más intelectual” pensado para los mayores. Con la magia sucede algo parecido, los materiales más coloridos y vistosos atraen a los niños, mientras que otros efectos buscan el asombro en el adulto. La intención es que nadie se sienta como el acompañante. El espectáculo busca que cada cual encuentre sus propios motivos para sorprenderse y disfrutar de lo que sucede en escena. “Para mí lo importante es que salgan de una forma distinta a la que han entrado. Intentar generar emociones. Y sobre todo que gente distinta, de diferentes lugares, distintas ideas y género, por un rato entren en comunión y hagan todos lo mismo, que es disfrutar de un payaso y de su tiempo”, remata Joaco.

 

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