Vero Jofre (Madrid, 1977) es una cómica "muy natural, sencilla y cotidiana" que adora el mundo del humor. "Nunca es tarde para empezar a hacer algo que te gusta", apunta con emoción. Desde San Sebastián de los Reyes -lugar que siempre reivindica, aunque ahora vive en un pueblecito de Guadalajara- y tras cinco años dedicándose al 'stand up', su ‘refugio’, nuestra invitada actúa en varios locales de Madrid con el espectáculo Jamona, título que surgió por casualidad y que retrata una actitud en la vida: "Soy una mujer con curvas, con ganas de vivir, con hambre y con muchas ganas de disfrutar de todo lo que se me ponga por delante".
Además, Vero Jofre forma parte del elenco que triunfa en el Teatro Escondido de Gran Vía con MILF (Mujer Inteligente, Libre y Feliz), una pequeña gran familia. Y atención al show Histéricas Comedy, al monólogo de la faja, a un posible libro, ojalá a un personaje en una serie… y a las anécdotas que nos cuenta en esta entrevista, la primera que le hacen como cómica. Un honor. ¡Y seguro que no es la última!
¿Quién es Vero Jofre a estas alturas del espectáculo?
Una mujer de 49 años que siente que todavía tiene muchísimo por descubrir y que está deseando hacerlo. Me siento mucho más segura de mí misma y también mucho más empática conmigo. He aprendido que no tengo que ser perfecta en todo, a aceptar las críticas cuando corresponden, pero sin tomármelas al pie de la letra. Me importan muchísimo mi familia, mis amigos, la salud de los míos y la mía, la lucha antirracista, los animales, los sentimientos de las personas y agradecer todo lo bueno que me pasa. Llevo unos cinco años haciendo comedia y soy muy consciente de que tengo muchísimo que aprender. Hay compañeros que llevan toda la vida en esto y yo creo que me pasaré la vida aprendiendo. Y me parece estupendo.
¿Y cómo definirías tu estilo de comedia?
Mi comedia es muy natural, sencilla y cotidiana. Hablo mucho de mi cuerpo, de la presión que sufrimos las mujeres para estar delgadas, perfectas y siempre jóvenes, de la perimenopausia, de mi hija adolescente, de las relaciones con los hombres y de todas esas cosas que nos pasan en el día a día. También me gusta coger cosas que tenemos tan normalizadas que ni siquiera nos paramos a pensarlas y darles una vuelta para encontrarles otro punto de vista y hacerlas divertidas. No pretendo enseñar nada a nadie ni cambiarle la vida. Si alguien viene a verme, se ríe durante una hora, se relaja y durante ese rato no piensa en nada más, para mí ya es suficiente.
¿Quiénes son tus referentes en el mundo de la comedia? Iconos del humor y el stand up, de aquí o allá…
A nivel internacional, Rafi Bastos. En España, Patri Muñoz, que además es amiga y me parece una cómica maravillosa y muy curranta. También me gustan muchísimo Jerry Mercurio, Rodo y Sergio Moya, tanto en sus espectáculos como en sus ‘reels’. Y, recientemente, he descubierto a Luis Álvaro, que me encanta por ese humor que roza el absurdo y que a veces es demasiado inteligente para mí.
Ahora que no nos oyen, ¿cómo son tus amigas del espectáculo MILF (Mujer Inteligente, Libre y Feliz) en el Teatro Escondido de Gran Vía de Madrid?
MILF nació de la mano de Belén Caccia hace unos tres años. Ella invitó a varias cómicas que le gustaban y, actualmente, somos cuatro: Belén Caccia, Victoria Santos, Sandra U y yo. MILF significa Mujer Inteligente, Libre y Feliz. Nos hace gracia pensar que cada una representa un poco una de esas palabras y que otra representa a la mujer que seremos todas. Somos muy diferentes, pero nos complementamos muchísimo. Nos queremos, nos apoyamos y no competimos entre nosotras. Cuando una lo hace bien, las demás nos alegramos y nos sentimos orgullosas. Y tenemos una cosa muy divertida: nos sabemos los monólogos de las otras casi de memoria de haberlos visto tantas veces. A veces nos doblamos, imitamos canciones o frases y nos hace muchísima gracia.
¿Algún momento épico de esos que siempre comentáis las ‘MILFs’, que ya lleváis buen rodaje haciéndonos reír juntas?
Uno de los más especiales fue cuando grabamos un vídeo promocional al estilo de Sexo en Nueva York en plena Gran Vía. La gente nos miraba y nos grababa como si fuéramos famosas, aunque realmente nadie sabía quiénes éramos. Y otro momento muy divertido fue cuando, después de grabar contenido, salimos del teatro y vimos que justo al lado había una cola enorme de gente esperando para entrar a ver a David Broncano en el teatro… que era donde se grababa La Revuelta. Así que aprovechamos y nos pusimos a repartir ‘flyers’ de MILF a toda la cola (risas).

¿Y qué es eso de Vero Jofre como una señora Jamona, acaso una oda guasona a la presión social y la edad provecta siendo mujer?
Jamona nació casi por casualidad. Estaba preparando mi espectáculo y le pedí a mi amigo Brocheta que me hiciera un cartel. Puso un jamón en el diseño para ver cómo quedaba -junto a una foto mía- y cuando lo vi pensé: “¿Por qué no Jamona?”. Al principio no fue una reivindicación consciente, pero con el tiempo me di cuenta de que muchas mujeres se identificaban con lo que representaba. Una ‘jamona’ no se avergüenza de su cuerpo, de sus curvas, de su edad, de su flacidez ni de su tamaño. Va luciendo como es, se ríe de la vida y disfruta. Come, baila y no está pendiente de si se le ve una lorza por aquí o por allá. Durante mucho tiempo tuve problemas para aceptarme y para reírme de mí misma. Ahora pienso que todas las fases de una mujer y todas sus corporalidades son aceptables y susceptibles de amar y ser amadas. Y, además, una mujer puede ser ‘jamona’ y ‘MILF’ al mismo tiempo. No son cosas incompatibles.
¿Y qué decir de Histéricas Comedy?
Fue el primer proyecto en el que participé con mujeres y por eso es muy especial para mí. Lo organizó Richard Salamanca, que además de ser nuestro profesor de comedia es un cómico maravilloso. Pensó que Cris Monge, Sue Petit Suisse y yo podíamos funcionar bien juntas. Durante aproximadamente un año actuamos en El Chulo de Madrid. Al principio incluso nos vestíamos de señoras mayores y salíamos a la calle a recoger público para que entrara a vernos. Nos lo pasábamos fenomenal.
Después Cris dejó el proyecto y Sue Petit Suisse y yo continuamos haciendo algunos bolos, incluso fuera de Madrid, y seguimos teniendo una relación estupenda. El proyecto estuvo un tiempo parado y ahora voy a retomarlo con otra cómica, pero de momento es todo ‘top secret’ hasta el estreno. Estamos preparando nuevos textos, un guion muy elaborado y una carta de presentación con mucho que decir y mucha elegancia.
¿Cómo empezó todo, Vero? ¿Dónde brota la pasión por el humor?
Empezó con la improvisación teatral. Comencé a hacer clases después de la muerte de mis padres, a quienes había cuidado durante mucho tiempo. En aquellas primeras clases, estando todavía en pleno duelo, me lo pasaba fenomenal. Jugaba con desconocidos y volví a sentirme como una niña: disfrutando, riéndome y aprendiendo a equivocarme sin castigarme por ello. La improvisación me enseñó que no hay error. Y cuando aprendes que no hay error, empiezas a entender que tú tampoco eres un error. Después, en una de esas clases, había un chico que hacía comedia y un día, tomando unas cañas, me dijo que probara un curso de monólogos, que igual se me daba bien. Empecé el curso, contacté con Almu Lasacre, que llevaba poco tiempo haciendo comedia, y fui a verla a un ‘open’. Allí vi a varias cómicas y me encantó la sensación de verdad que había en lo que estaban contando. Pensé: “Yo también quiero decir mi verdad, decir lo que yo soy y, sobre todo, hacer reír”. Y ahí empezó todo.
¿Un chiste o bloque infalible de tu stand up?
El bloque de la faja. Ese es mi infalible. Siempre funciona.
¿Y dónde seguir tus pasos?
Ahora mismo podéis verme con mi espectáculo unipersonal Jamona en Vodevil Circus, en Alcalá de Henares, en el Teatro Escondido de Gran Vía, en Mostoleños Comedy y en La Parroquia del Humor. Con MILF podéis verme en el Teatro Escondido de Gran Vía. Y con Histéricas Comedy, me veréis próximamente.
Ahora lanzo un test raudo…
-La cultura para ti es: Unión. Es aquello que nos conecta con personas de todo el mundo, diferentes y a la vez iguales a nosotros. Puede ser una obra de arte, una canción, un libro, una película… algo que nos hace sentir conectados de alguna manera.
-El stand up es: Un refugio.
-Las redes sociales son: Un mundo que todavía tengo que aprender a manejar. Soy demasiado ‘boomer’ para crear el contenido que considero de calidad y, además, cuando me grabo no me veo especialmente graciosa. Me cuesta mucho tener constancia.
-Teatro Escondido de Gran Vía: Mi casa. No solo por MILF, sino porque por allí pasan muchísimos cómicos maravillosos y porque el equipo del teatro me trata como si fuera de la familia. Les adoro.
-Un sueño de futuro: Me encantaría hacer un personaje de esos que podría interpretar Carmen Machi. También me gustaría aparecer en una serie y colaborar algún día con una cómica que admiro: Eva Soriano. Y, como cómica, quiero escribir mucho más, escribir un libro y seguir creando.
¿Salas de comedia recomendables, especiales… para Vero Jofre?
Teatro Escondido de Gran Vía, Vodevil Circus en Alcalá de Henares y La Parroquia del Humor, de mis amigos de El Remate Producciones.
Un clásico… Es mi mantra en RNE y en otros medios, como Godot… ¿Vivimos una edad de oro del stand up, los podcasts de humor, la escena cómica, el crowdwork, los late nights?
Creo que estamos viviendo una época muy buena para la comedia. Las redes sociales han dado muchísimo altavoz a todo tipo de humor y creo que todos los formatos son válidos si consiguen que la gente se ría y disfrute. Si haces reír interactuando con el público, estupendo. Si haces reír con un chiste corto, también. Si alguien escribe un guion maravilloso y lo representa, también. A mí todo lo que sea comedia me convence. Me parece muy respetable y digno de admiración que un compañero se suba a un escenario y consiga hacer reír con el formato que ha elegido.
¿Un mensaje para la posteridad desde la Revista Godot o algo que se me haya pasado, amiga de la comedia?
Quiero darte las gracias, Jorge, por darme la oportunidad de hacer mi primera entrevista como cómica. Nunca me habían entrevistado y me ha hecho muchísima ilusión. Siento que todavía tengo un camino muy largo por delante y muchas cosas que aprender, escribir y descubrir. ¡Y espero que no me llegue la fama justo cuando me tenga que jubilar! (risas). Sobre todo, me gustaría quedarme con una idea: nunca es tarde para empezar a hacer algo que te gusta.