DONDE HAY QUE ESTAR

Por José Antonio Alba

En Godot somos de la idea de que la cultura no debe mirar hacia otro lado. Cuando el panorama se presenta tan crítico como en la actualidad, la tibieza no debería tener espacio.

A Juan Berlanga le dedicaron, durante la representación de Juancaballo en Manzanares, insultos homófobos mientras bailaba -¡hasta le lanzaron una silla!-. A Tanxugueiras las increparon por cantar en gallego en Palencia. Dos sucesos que tuvieron lugar durante las manifestaciones en apoyo al pueblo ceutí; excusa que utilizaron algunos para, escudándose en defender un territorio -y mezclando churras con ultraderechas-, vomitar hostilidad e intentar impedir que determinados cuerpos, identidades y lenguas puedan expresarse.

¿Hasta qué punto debemos someternos a esas voces que quieren determinar quién y cómo debemos subirnos a un escenario?

Estas escenas son un reflejo de un odio que se muestra cada vez más desacomplejado y violento. Y que viene alimentado y controlado desde lugares mucho más elevados.

En Estados Unidos, los promotores y propietarios de los estadios, ‘los todopoderosos’, presionaron a Ed Sheeran para que prescindiera de Macklemore después de que este gritara “Free Palestine” durante sus conciertos. La ambigüedad de Sheeran ante esta presión provocó que varios artistas abandonaran la gira, reavivando el discurso de rechazo frente al genocidio que se está perpetrando en Gaza por parte de Israel. Discurso con el que, dicho sea de paso, nos identificamos.

Al final, lo que esto viene a confirmarnos es el poder que puede llegar a poseer un escenario, convirtiéndose en un lugar desde el que hacerse escuchar para cuestionar y denunciar.

Por algo, quienes fomentan el odio, lo identifican como una amenaza y lo quieren silenciar.

Y eso, sin lugar a dudas, nos deja claro que estamos donde hay que estar.

 

Godot abre octubre con el espectáculo Mantener fuera del alcance de los niños de la dramaturga y directora María Velasco, junto al cantaor Al-Blanco y el bailarín-performer Mario Patrón. La pieza, que se podrá ver en el Teatro de La Abadía, habla sobre la sensación de no pertenecer a través de la experiencia de una infancia marcada por la exclusión. Además, hablamos con Pablo Remón, Chévere, Poliana Lima & Yinka Esi Graves, Eduardo Vasco y L’Om Imprebís, entre otros contenidos.

Godoff lleva en portada el Festival Mínima de Microteatro, el primer festival internacional de microteatro que tendrá lugar del 9 de octubre al 1 de noviembre y que está formada por 18 montajes de 15 minutos. Está impulsado por Microteatro por Dinero, la sala madrileña ubicada en el barrio de Malasaña que creó este formato teatral en 2009. A parte de seguir presentando obras del Festival Surge en otoño, entrevistamos a Paz Buelta Serrano, Disparate Pomodoro, La Peatonal y Alberto José Lucena.

 

VOZ EN OFF: No son mala gente

Por Sergio Díaz

“Son chavales jóvenes. No creo que sean tan mala gente”. Esas fueron las palabras con las que el alcalde de Oviedo justificó el gravísimo episodio homófobo que tuvo lugar el pasado 11 de septiembre de madrugada en la ciudad asturiana. Rubén Rosón y Jorge Fernández fueron atacados por un grupo de ocho jóvenes que se acercó gritando cosas como “maricones” y “rojos de mierda”, y les propinaron puñetazos y patadas en el suelo como se pudo ver en el terrible vídeo que alguien grabó y se emitió en el telediario. Y no son mala gente. Es verdad, de un tiempo a esta parte, las personas que van por ahí gritando consignas racistas, homófobas, machistas y fascistas no es que sean marginadas por el conjunto de la sociedad por cafres, no, son jaleadas, vitoreadas y votadas. Esos chavales -y no tan chavales-, educados a través de vídeos hechos con inteligencia artificial que no hacen más que generar bulos (¿qué mierda le pasa a la gente con esos vídeos?), con la bandera carlista cosida en sus chaquetas, son nuestros compis de gimnasio, nuestros colegas de pádel e, incluso, nuestros jefes. Y no pasa nada. A ellos no les gusta ninguna persona que no tenga un color blanco de piel, no les gusta que cada cual ame a quien le dé la gana, no les gusta que haya mujeres que opinen y luchen por sus derechos, no les gusta que haya leyes para proteger el Medio Ambiente… no les gusta nada de eso. Solo hablan de la unidad de España y todas esas consignas nacionalistas baratas. Su discurso está vacío de contenido y se mueven al ritmo que marcan sus testosterónicos razonamientos, pero oye, no son mala gente. Las personas que queremos un mundo más justo, igualitario y diverso, sin genocidios mediantes, a poder ser, sí que lo somos y no tenemos ni idea de nada.

A estas alturas de la vida y de la evolución, ¿de verdad somos incapaces de distinguir cuáles son los valores que deberíamos abrazar?, ¿cuáles son esas ideas que de verdad nos hacen mejores? Este hostigamiento contra personas e instituciones para socavar los principios democráticos que nos construyen como sociedad da mucho miedo. Esto sí que es de lo que deberían hablar profusamente Ana Rosa y Susanna Griso en sus programas. Esto sí que asusta de verdad. Que no se preocupen, podrían seguir vendiendo las alarmas de Securitas Direct, pero las podríamos usar para avisarnos contra la presencia de fascistas en nuestros barrios. Aunque me temo que estarían todo el día sonando.

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