“Como toque los pinos, estamos jodidos. Es una mecha”, me dice Javier Cruz en videollamada desde Piedralaves mientras me muestra por la pantalla el humo que asoma desde el monte frente a su casa. Un incendio incipiente que estuvo a punto de hacer que Javier no asistiera a la entrevista para sumarse como voluntario a las labores de extinción. Un fuego que, pocas horas más tarde, acabaría convirtiéndose tristemente en uno de los más graves ocurridos en los últimos años en la Comunidad de Madrid.

Pero, más allá de lo terriblemente trágico del momento, que la actualidad irrumpa de esta manera resulta una buena manera de comenzar a hablar sobre Plazas y Performances. Porque el proyecto que Cruz, Fernando Gandasegui y Jacobo Cayetano han preparado para Madrid tiene que ver precisamente con mirar alrededor, con preguntarse qué está sucediendo en los lugares que habitamos y, desde ahí, hacer que la creación llegue allá donde la vida está sucediendo.

 

ESTO NO ES UN HOMENAJE

Plazas y Performances es una de las ramas del programa ‘50 años España en libertad’, la conmemoración auspiciada por el Gobierno de España que este año recorre el país para celebrar cinco décadas de democracia. El ciclo, comisariado por el periodista cultural Pablo Caruana, ya ha pasado por Sevilla, Valencia, León y Pamplona, contando con nombres como los de Mónica Valenciano y María Muñoz u Orquestina de Pigmeos, antes de llegar a la capital, donde Caruana hizo el encargo a Javier Cruz para trabajar sobre el teatro independiente y en particular sobre Tábano. Cruz, perteneciente a colectivos como Elgatoconmoscas, PLAYdramaturgia o Bosque Real, quiso ampliar la invitación a Jacobo Cayetano, compañero en Bosque Real, y a Fernando Gandasegui, compañero en PLAYdramaturgia y con quien ya estuvo al frente de la Sala Pradillo.

De esta unión nace la jornada, que tendrá lugar el 3 de octubre, y que han querido titular recuperando la frase de Sócrates: “Dios me puso sobre la ciudad como al tábano sobre el caballo para que no se duerma ni amodorre”, que dio nombre a la compañía Tábano y que ahora vuelve a nos plantea cuestiones sobre qué significa hoy ser ese tábano o sobre que es aquello que una ciudad corre el riesgo de dejar de mirar cuando se amodorra. La respuesta no pasa necesariamente por encontrar un enemigo como la censura y la dictadura franquista, contra los que batalló Tábano. Hoy, los mecanismos son más difusos y el conflicto se fragmenta en temas como la autocensura, la presión de las redes sociales, la polarización política, la dependencia institucional o la precariedad.

La idea no es reconstruir la historia de la compañía. “Rápidamente entendimos que esto no debería ser un homenaje a Tábano”, explica Cruz, ni limitarse a recordar a quienes formaron parte de ella, sino “infusionar ciertas esencias de lo que hicieron Tábano y todo aquel grupo de gente», como explica Fernando, e imaginar una jornada con artistas que «serían amigues de Tábano» si hubieran coincidido en el tiempo.

 

Sara Manubens.

 

DISIDENCIA POPULAR Y EXPERIMENTAL

“Madrid es una ciudad que está siendo destruida programáticamente, y por eso consideramos que cualquier práctica artística experimental es hoy una forma de disidencia”, apunta Javier. Los lenguajes experimentales, dice, “han sido expulsados de casi todas las instituciones porque son ideológicos, mientras el resto de la ciudad se pauperiza”. De hecho, me cuentan que Jacobo Cayetano no ha acudido a esta entrevista porque se encuentra participando en un intento de parar un desahucio en Lavapiés, y asistiendo a la protesta por el derribo del histórico restaurante Baobab, vinculado a la comunidad senegalesa, para construir un hotel.

Por eso, la programación busca desplazar las reglas del lenguaje escénico y “poner en cuestión la relación entre lo experimental y lo popular”, sentando a la misma mesa a diferentes familias escénicas. “Si queremos sobrevivir, esta es la única manera de hacerlo”, explican, haciendo convivir lenguajes, trayectorias y formas de entender la escena diferentes, buscando los pliegues entre el teatro y la calle, entre el permiso y el no permiso. Algo de lo que Tábano, para ellos, era ejemplo. De ahí la importancia del espacio público y que la jornada se desarrolle en la calle.

 

El conde de Torrefiel. Foto de Marcos Morau.

 

Pero las plazas del título no serán únicamente espacios urbanos, el Centro Dramático Nacional o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía aparecen también como espacios públicos, como lugares que pertenecen a la ciudadanía y que pueden ser atravesados por otras formas de creación.

 

UNA JORNADA FESTIVA

La jornada comenzará a las 11’30h en el CDN con Carlos Sánchez, antiguo miembro de Tábano, que proyectará unas películas infantiles antiguas recuperadas en Centroeuropa y que actualmente lleva por distintos pueblos de Extremadura. “La némesis de Pocoyó”, bromean. Después, Sara Manubens presentará Symphony Performance en el Reina Sofía. Su trabajo, vinculado al travestismo, introduce otra de las cuestiones que atraviesan el proyecto: qué cuerpos siguen siendo incómodos y qué discursos provocan todavía reacciones. Manubens ha sufrido violencia digital por su trabajo pedagógico con niñes. “Es la pesadilla de todo reaccionario”, apunta Gandasegui. La frase sirve para comprender que la discusión sobre la libertad artística no pertenece únicamente al pasado, hay cuerpos y prácticas que todavía provocan rechazo cuando salen de los lugares que se les han asignado.

 

Imagen de Puttaneska (De momento). Foto de Daniel Galera González.

 

Posteriormente, la jornada se trasladará a Lavapiés. Ziad Chakaroun, actor y traductor libanés, ocupará uno de los balcones para llevar a la calle voces y textos relacionados con el Líbano. Un dato importante es queu los balcones funcionarán durante todo el día como escenarios y altavoces, siendo espacios a medio camino entre lo privado y lo público desde donde se lanzarán octavillas, recuperando una herramienta política que pertenece a otra época, y que rescata la posibilidad de lanzar una idea al espacio público y que circule de mano en mano.

A las 16h, “hora de la modorra”, la plaza de Nelson Mandela acogerá una sobremesa con miembros de Tábano. Habrá conversación, memoria y una limonada republicana. Y después aparecerá Nativa, la reina mexicana que fue pintada por el sol, artista travesti habitual de las calles de Lavapiés, que interrumpirá la sobremesa desde otro de los balcones con sus números de ‘lip sync’, una acción que dará paso a un pequeño pasacalle hasta encontrarse con Cuqui Jerez, que recuperará Los pasodobles, pieza que llevaba más de diez años sin mostrar.

Foto de Nativa: la reina mexicana que fue pintada por el sol.

El recorrido continuará hasta el parque del Casino de la Reina donde El Conde de Torrefiel recuperará Observen cómo el cansancio derrota al pensamiento, una pieza estrenada en Madrid en el desaparecido festival SISMO, dirigido por el propio Caruana. «La obra volverá a convivir con la ciudad, con terrazas, paseantes, ruido y cualquier circunstancia que decida incorporarse a la escena».

La última parada será la plaza de Ana Diosdado, junto al Teatro Valle-Inclán. Allí Miriam Martín leerá una página inédita de Todavía Madrid, libro escrito por la autora y publicado por la imprenta San Delfín, -responsable también de las octavillas-, a partir de la búsqueda de aquellas cosas que todavía hacen que quiera vivir en esta ciudad. Y frente al CDN llegará la música. Las Madres del Cordero, banda históricamente ligada a Tábano, se encontrará con Puttaneska (De momento), una formación de una generación mucho más joven. Provocando que el pasado y el presente se crucen, compartiendo espacio en un concierto “podríamos decir que irrepetible”.

 

LA ALEGRÍA CRÍTICA

Todo el recorrido está atravesado por una idea que ernando denomina ‘alegría crítica’, dejando claro que no es una alegría ingenua, ni una celebraci n que ignore el conflicto, sino que contiene la rabia, el humor, el cansancio, el afecto y el deseo de estar juntos. s una manera de entender la resistencia sin renunciar al placer, a la fiesta o al encuentro. o hay una revolución sin una alegría crítica en los cuerpos”, sentencia.

Quizá sea ahí donde la nueva lectura de Tábano encuentre su sentido, en asumir que las circunstancias han cambiado, pero que sigue siendo necesario el encuentro como resistencia, para preguntarse quién queda fuera de la ciudad, qué cuerpos incomodan, qué lenguajes se consideran aceptables y qué espacios estamos dejando desaparecer por estar adormecidos, haciendo que la frase de Sócrates vuelva a cobrar sentido convirtiéndonos de nuevo en ese tábano que no deja de molestar planteando preguntas.

 

 

Toda la cartelera de obras de teatro de Madrid aquí