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Navegar por el Neva, releer el pasado desde el presente

  • octubre 9, 2026
Por José Antonio Alba

"Uno puede pensar, ingenuamente, que avanzar en el tiempo significa necesariamente avanzar como sociedad, pero no siempre es así."

En 2006, Guillermo Calderón estrenaba Neva, una obra situada en San Petersburgo durante el Domingo Sangriento de 1905. En una sala de ensayo, Olga Knipper, viuda de Antón Chéjov, y los actores Masha y Aleko intentan ensayar El jardín de los cerezos mientras, al otro lado de las paredes, las tropas zaristas reprimen una manifestación.

Veinte años después, Paula Zúñiga, Trinidad González y Jorge Becker regresan a aquellos personajes desde otro lugar. Ya no son quienes eran entonces, y tampoco lo es el mundo que los rodea. De ese reencuentro nace Navegar por el Neva, una nueva creación que mezcla el material original de Calderón con las experiencias, preguntas y memoria de sus intérpretes.

El espectáculo llega por primera vez a España y podrá verse en los Teatros del Canal, dentro del ciclo Canal Hispanidad, del 13 al 18 de octubre. Sobre este viaje, sobre el paso del tiempo y sobre aquello que seguimos repitiendo veinte años después, hablamos con Paula Zúñiga.

En 2006 estrenasteis Neva, una obra que marcó vuestra trayectoria y que viajó por numerosos países. Trece años después de la última función decidisteis volver a reuniros para crear Navegar por el Neva. ¿Qué hizo posible ese regreso?

El regreso se hizo posible gracias a la invitación de dos cineastas, María Paz González y Alicia Scherson, quienes plantearon la posibilidad de que Jorge pudiera reinsertarse en el espacio teatral, partiendo de la base de Neva habiendo sido una obra muy vista no solo en Chile sino en más de 30 países a lo largo de muchos años, comprendiendo que Jorge Becker, hoy se encontraba habitando una realidad distinta y esa era la pregunta… ¿Cómo volver a visitar esta obra con quienes éramos Hoy? En conjunto con Fundación Teatro a Mil se plantea un proyecto de realización, donde Jorge estaba muy contento y dijimos «si él quiere…. ¡Vamos!». Y así nace un trabajo que fue registrado audiovisualmente por estas cineastas, que está aún en proceso y se espera el 2027 su estreno en cines.

 

La nueva pieza no es simplemente una reposición, mezcla textos de Neva con escenas que hacen visible el paso del tiempo en vosotros mismos. ¿En qué momento apareció la necesidad de hablar también de lo que os había ocurrido desde aquel primer montaje?

A partir de esa invitación nos preguntamos qué podía hacerse con ese encuentro, cómo podía abrirse nuevamente un espacio para él desde su presente. Y es así como nace Navegar por el Neva.

 

Hay algo muy particular en este proyecto: sois los mismos intérpretes que entonces, pero ya no sois las mismas personas. ¿Cómo ha afectado esa distancia temporal a vuestra manera de actuar aquellos personajes?

Ya no somos los mismos. Ya no pensamos de la misma manera ni enfrentamos lo que ocurre en nuestra realidad desde el mismo lugar. Han pasado veinte años, y con ellos la experiencia, los aprendizajes, las pérdidas, las transformaciones y también nuevas preguntas.

Los personajes Olga, Aleko y Masha de Neva, sin embargo, permanecen en aquel tiempo: en el 2006, cuando este trabajo se inició. Nosotros somos los distintos, los del 2026. Y desde ahí, inevitablemente, nuestra mirada es otra.

 

La obra es un viaje sobre el amor, la amistad y la vida. ¿Es también una obra sobre el paso del tiempo y sobre la necesidad de mirar de frente lo que el tiempo ha hecho con nosotros?

Navegar por el Neva no busca reproducir aquello que fue en 2006. Es la mirada de los artistas que somos hoy, dialogando con los personajes que quedaron detenidos en ese tiempo. Es volver a encontrarnos con ese material desde nuestra experiencia actual, desde una opinión diversa, desde aquello que veinte años de vida han transformado en nosotros.

 

Paula Zúñiga, Trinidad González y Jorge Becker junto a Tomás González en una escena de Navegar por el Neva.

 

La amistad entre los tres intérpretes originales parece ser un elemento fundamental de Navegar por el Neva. ¿Cómo se transforma una amistad de tantos años cuando se convierte también en material escénico?

Transformar una amistad de tantos años en un material escénico no se piensa, se siente y simplemente ocurre. Es parte de nuestro trabajo a través de los años, de la manera en que hemos ido configurando también un lenguaje escénico propio, de cada uno en su propio camino humano y artístico, donde esa amistad inevitablemente se cruza.

Se cruza porque existe una comprensión artística que permite que esa relación traspase también el escenario y pueda ser leída como parte de una teatralidad. No nos ponemos límites respecto de lo que significa la palabra teatro, no lo hicimos antes tampoco hoy. Queremos hacer algo y lo hacemos. No definimos el teatro que sale. Nos interesa justamente esa libertad, esa posibilidad de no tener que definir previamente dónde empieza o termina lo teatral.

Y quizás ahí está nuestro cruce: en ser amigos antes que teatristas, en compartir una historia de tantos años, previo a Neva inclusive y eso incluye a Guillermo, y al mismo tiempo, en tener una mirada artística que nos permite llevar esa experiencia a escena sin necesidad de separar una cosa de la otra.

 

En esta nueva versión se incorpora Tomás González, que además de formar parte del elenco asume la composición musical. ¿Qué aporta su presencia a esta nueva navegación?

Tomás González aporta ese ojo de afuera que siempre estuvo presente en Neva, ya que fue el músico original de Neva y nuestro técnico en todo su recorrido. Fue esa mirada que nos permitió vernos, reconocernos y también comprender qué estábamos haciendo desde un lugar que, quizás, nosotros mismos no podíamos observar cuando estábamos dentro del ejercicio escénico.

Él siempre estuvo afuera, literalmente, pero acompañándonos todo el tiempo. Y esa mirada fue fundamental para la nueva dramaturgia, porque desde ahí nace también esta nueva obra: desde el recuerdo. Desde recordar lo que hacíamos, cómo lo hacíamos y, sobre todo, preguntarnos por qué lo hacíamos entonces y por qué necesitamos hacerlo ahora. Tomás fue fundamental en esta relectura, tanto así que de estar afuera cruza y se incorpora al escenario.

Hay algo muy particular en ese ejercicio de memoria. No se trata solamente de recordar una obra, sino de recordar quiénes éramos cuando la hicimos, qué nos movilizaba, qué veíamos en ese momento y qué podemos ver hoy.

Y en ese proceso, la mirada de Tomás se vuelve fundamental, porque él guarda también una memoria de aquello que nosotros vivimos desde dentro. Su mirada permite que ese pasado vuelva a aparecer, pero no para repetirlo, sino para ponerlo nuevamente en movimiento y preguntarnos qué significa hoy hacer lo que hacemos y porqué lo hacemos.

 

La dramaturgia de Navegar por el Neva parte de los textos de Guillermo Calderón, pero la adaptación es del propio elenco. ¿Cómo fue ese proceso de apropiación y reescritura? ¿Qué necesitabais contar vosotros que no estaba en Neva?

El proceso fue de una enorme generosidad por parte de todos e incluyo a Guillermo y a quiénes nos invitaron a esta locura y de permitirnos hacer lo que quisiéramos. Estábamos entrando en otro proceso, porque de alguna manera era una nueva obra. Era volver a encontrarnos con Neva, pero desde el 2026.

Y nosotros queríamos contar precisamente ese viaje distinto: quiénes éramos hoy, qué había cambiado en nosotros y cómo podíamos volver a mirar aquello que hicimos tantos años atrás.

No se trataba de repetir Neva, sino de releerla, de reescribirla desde el presente. De encontrarnos con ese material desde las personas que somos hoy, con nuestras experiencias, nuestras preguntas y nuestra manera actual de comprender el mundo.

En ese sentido, Navegar por el Neva es también el resultado de ese proceso: volver a Neva para descubrir qué queda de ella en nosotros y qué podemos decir ahora, en el 2026, desde quienes somos hoy.

 

Neva nació en un contexto político y social muy concreto de Chile y la obra de Calderón siempre ha tenido una fuerte dimensión política. ¿Cómo dialoga aquel material con el Chile actual y con vuestra propia mirada después de todos estos años?

El Chile actual es un Chile muy complejo. Han pasado los años y, sin embargo, aparece una suerte de repetición histórica que no solamente interpela a Chile, sino también a muchos países del mundo.

Y ahí aparece una de las preguntas que atraviesan Navegar por el Neva: ¿qué ocurre cuando los seres humanos no aprendemos de nuestra propia historia? ¿Qué pasa cuando, pese a haber vivido determinadas experiencias, volvemos a encontrarnos con formas de represión, de violencia o con retrocesos respecto de derechos sociales y humanos que parecían haber abierto nuevos caminos?

En ese sentido, el diálogo con Neva es también volver a poner en circulación un discurso que el teatro ha sostenido históricamente: la posibilidad de mirar el presente a través de aquello que ya hemos vivido.

 

Tomás González y Jorge Becker en Navegar por el Neva.

 

¿Qué os ha sorprendido descubrir al regresar a una obra que creíais conocer tan bien? ¿Ha habido algo que el tiempo haya hecho visible y que en 2006 no podíais ver?

El teatro, de alguna manera, vuelve una y otra vez sobre esas preguntas. Nos enfrenta a la memoria, a aquello que creíamos superado y que vuelve a aparecer bajo otras formas. Y quizás ahí está también la vigencia de este trabajo: en preguntarnos qué hemos aprendido realmente y qué seguimos repitiendo como humanidad.

Navegar por el Neva nace desde ese lugar: desde el reencuentro con una obra del pasado, pero también desde la necesidad de mirar nuestro presente y preguntarnos qué significa volver a contarla hoy.

 

Navegar por el Neva llega ahora por primera vez a España. ¿Qué os interesa de presentar esta revisión ante un público que quizá conoció Neva o, por el contrario, se acerque por primera vez a este universo?

Lo que se hace visible hoy, y que quizás no veíamos de la misma manera en 2006, es precisamente cómo la historia puede repetirse. Uno puede pensar, ingenuamente, que avanzar en el tiempo significa necesariamente avanzar como sociedad, pero no siempre es así. No existe una línea de tiempo en la que inevitablemente vayamos hacia adelante. A veces también podemos retroceder, podemos entrar en procesos de involución.

Y eso es quizás lo más doloroso de avanzar en los años: descubrir que aquello que alguna vez pensamos que estaba superado, incluso aniquilado, puede volver a aparecer. Y cuando eso ocurre, genera horror. Nos obliga a mirar nuevamente aquello que creíamos que pertenecía al pasado. Pero también trae urgencia porque sin esperanza, morimos como Masha y debemos vivir porque somos permanentemente presente. Porque si somos capaces de tomar conciencia, de mirar nuestra historia y de reconocer aquello que estamos repitiendo, entonces la historia también puede cambiar.

Quizás ese sea uno de los lugares desde donde hoy hacemos Navegar por el Neva: desde la memoria, pero no para quedarnos atrapados en ella; desde el horror de reconocer ciertas repeticiones, pero también desde la posibilidad de que, al hacerlas visibles, podamos transformarlas.

 

El espectáculo forma parte de Canal Hispanidad, junto a propuestas procedentes de distintos territorios de América Latina. ¿Qué importancia tiene para vosotros que el teatro chileno pueda encontrarse con el público español dentro de un contexto que pone en diálogo distintas culturas teatrales?

El interés de presentar esta nueva versión de Neva es que el público pueda encontrarse con la obra que hoy es Navegar por el Neva. Que pueda enfrentarse a este nuevo escenario, al Chile y al mundo de 2026, y descubrir qué le pasa con esta historia hoy. Porque nosotros podemos volver a mirar Neva desde quienes somos ahora, pero el encuentro con la obra finalmente ocurre en cada espectador y el del 2026. Queremos que la vea, que se confronte con ella, que reconozca aquello que quizás le resulta familiar y que también se pregunte qué ha cambiado y qué permanece y, sobre todo, qué se pregunte y que nazca un pensamiento crítico para su propio camino. La invitación, entonces, es simplemente a navegar con nosotros por este Neva de hoy y ver qué ocurre cuando una obra del pasado vuelve a encontrarse con nuestro presente, y más cuando está siendo muy doloroso para muchas personas en el mundo que llevamos hoy.

 

Toda la cartelera de obras de teatro de Madrid aquí

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