UNA CUESTIÓN DE ACTITUD

Cada temporada escénica da para muchos estrenos, lo que genera muchas conversaciones en Godot, antes y después de los mismos, con creadores y creadoras, con personas que com-parten su pasión por la cultura y el teatro y con otras ajenas a este mundillo de las artes. En los temas que se abordan, variados, se entremezclan cuestiones de todo tipo que, aunque no obli-gatoriamente, suelen ser reflejo de lo que sostiene y golpea a nuestra sociedad. Una de las más habituales es la pregunta sobre qué es lo que hace que ciertas personas dediquen su vida a las artes escénicas. Está claro que no es el dinero, la fama o la estabilidad, y tampoco el aplauso del público, algo que lamentablemente depende de demasiadas variables. La respuesta es algo que al equipo de esta revista se le escapa y que, sintiéndonos parte del sector teatral, llevamos tiempo dándole vueltas. Nuestra conclusión, que enlaza a la perfección con la manera con la que afrontamos la información cultural, es que para crecer, disfrutar y aguantar en este particular universo que son las artes se requiere de una determinada actitud para afrontar los vaivenes de la profesión, buscar soluciones creativas ante las adversidades, ser capaz de sacar siempre lo positivo, ser crítico y exigente con lo propio y lo ajeno sin ser lesivo, y para afrontar frustraciones y éxitos como partes de una misma moneda. No es fácil y no es para todo el mundo.

Ya en su Época, el dramaturgo romano Terencio (195 AC- 159 AC) afirmaba que cuando no se puede lograr lo que se quiere, mejor cambiar de actitud”. Sin entrar en las discutidas coinci-dencias etimológicas de los términos actitud y actuar, su relación es innegable entendiendo el primero como la disposición interna o predisposición aprendida que nos dice cómo tenemos que actuar o reaccionar ante una situación dada o incluso con las acciones y decisiones propias. ¿Sería adecuado entonces aprender a tener una actitud determinada? Por ejemplo, la necesaria para desarrollar una carrera en la creación o en la interpretación. Sinceramente, creemos que el mejor sitio para buscar una respuesta a esta cuestión es alguno de los centros que en este Su-plemento de Formación Artística os presentamos. Ahí, desde su experiencia pedagógica y como profesionales del sector, no solo ofrecen las herramientas necesarias para sacar adelante cual-quier proyecto, sino que también enseñan a afrontar la realidad laboral que, en muchos casos, hecha por tierra el aprendizaje, el esfuerzo y las ilusiones. Tomar la decisión de dejarnos guiar por el camino que queremos recorrer y hacerlo en compañía también es una cuestión de actitud.

 

15ª edición de nuestro Suplemento de Formación Artística: una guía de universidades, escuelas, talleres, cursos y centros especializados que te ayudarán a elegir donde proseguir tus estudios. 

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