Mujeres Caracoles es una experiencia teatral inmersiva, testimonial y coral nacida del proceso ‘Mi vida es puro teatro’, impulsado por la Asociación In Género. No parte de una dramaturgia convencional: se construye desde las vidas reales de sus protagonistas, personas que ejercen prostitución o han vivido situaciones de trata con fines de explotación sexual. Mujeres cis y trans, hombres, personas no binarias y gays comparten escena desde una verdad encarnada, compleja y profundamente humana.
La obra se articula como un acto de presencia: cada intérprete abandona por unas horas su lugar de supervivencia, lugares de prostitución, casas de acogida etc. Para venir al teatro a contar su realidad, su memoria y sus sueños. Angelita deja el polígono Marconi con un letrero donde figura su teléfono por si va un cliente sepa que vuelve pronto; May se aleja de su carnicería, cambiando turnos o cambiando vacaciones; Julieta se despega del hotel de lujo donde atiende a sus clientes perdón sus pacientes como ella le gusta llamarlos; Andrés pausa su estrategia de seducir a hombres mayores para sobrevivir; Luz sale de la residencia donde vive para abrir su álbum de vida; la TP 47, víctima de trata, abandona el espacio seguro de acogida para narrar la violencia sufrida desde la oscuridad. Patricia, con lucidez e ironía, desmonta mitos y expone la soledad y la dureza de ciertos entornos. Cada una de estas historias es singular, pero todas comparten una marca común: haber cargado alguna forma de violencia y seguir avanzando.
Como caracoles, llevan su casa a cuestas: una maleta, un objeto, una canción, una fotografía, una silla vacía. El público no asiste como espectador distante, sino como testigo implicado, recorriendo un mosaico de escenas fragmentadas donde conviven el dolor y el humor, la denuncia y la ternura, lo íntimo y lo político. Mujeres Caracoles no ofrece respuestas fáciles: propone una escucha radical. Un acto colectivo de memoria viva, dignidad y reparación.



