Marcial es un peregrino profesor de Instituto que pone en práctica lo que él llama pomposamente La pedagogía del silencio: Consiste en hacer largas pausas de 10 minutos durante sus clases porque piensa que el silencio está lleno de una densa carga intelectual y que sus alumnos se encontraran a sí mismos en este ámbito de mutismo. Esto provocará un gran revuelo en la comunidad escolar y especialmente enrarece las relaciones con la directora del centro, que es a la vez cuñada de Marcial, cuya profesionalidad, integridad y solvencia como profesor es cuestionada por alumnos y docentes así como su mujer.
El silencio, que en el teatro posee cualidades mágicas para prestigiar a los personajes y los conflictos, se erige aquí en un arma siniestra de engaño, dominio, omisión, manipulación y ambiciones sin freno.



