El autor definió a Baco polaco como “un pastiche de Las bacantes de Eurípides”, que traslada la famosa tragedia a un pueblo del interior profundo en los años treinta.
La historia traslada el mito griego de Dionisio a la llanura de la Argentina profunda durante la década de 1930. La trama sigue a Reina Esther, conocida como la «virgen vitrolera», una singular DJ mitológica que viaja por pueblos rurales llevando música en discos de pasta. Allá por donde pasa, desata la fiesta y la bacanal. Junto a su hermana Sarita, el ebrio empresario señor Silenio y Dionisio (quien la sigue como una sombra), la troupe llega a un pueblo en plenos carnavales. La tragedia estalla cuando Penteo, el joven hijo del poder local, se obsesiona con Reina Esther. La obra mezcla el grotesco criollo, el humor y la tragedia a fuego lento.



