"Vamos a bailar muchísimo, navegando entre lo que necesitamos hacer y lo que parece que pide el mercado, pero siempre sin traicionarnos"
Las palabras son claves en esta danza de estreno que Begoña Quiñones y Verónica Garzón mostrarán el 29 y 30 de octubre en los Teatros del Canal. Las palabras de los libros que les han servido como guía para hacer su propia investigación corporal, y las palabras que ponen título a este nuevo trabajo, moNo nO aWare (NOW), que pueden significar y significan cosas parecidas, pero no del todo, según se enmarquen en la cultura japonesa o la lengua inglesa. El territorio común de tal polisemia: la pérdida. Ya sea bella o inconsciente.
En contra de la súper producción a la que se ven abocadas la mayoría de compañías de danza, que necesitan de subvenciones y ayudas para mostrar lo creado, y tales subvenciones reclaman un ritmo intrépido de estrenos, ritmo que no se exige a las programaciones, por cierto, para que así se pueda sostener tal vorágine, cuentan Begoña Quiñones y Verónica Gazón que a ellas les gusta tomarse su tiempo con las obras que dan a luz. Poder revisitarlas, volver a pensarlas, no dejarlas ir del todo e incluso recuperarlas en algún sentido para la siguiente… Y no es ni mejor ni peor que crear según las ayudas públicas de aquí y de allí. Ojo. Es, simplemente, otra manera que, por supuesto, también paga un precio. En la danza contemporánea parece no haber otra forma de hacer más allá de algún doloroso peaje. “Nosotras no somos de hacer piezas todos los años”, explican por vídeo llamada, mientras desarrollan la residencia obtenida para Canal Baila. “Ni lo concebimos ni nos lo podemos permitir. Hacemos procesos de investigación muy largos. Supongo que tenemos una forma de hacer y nos gusta volver a visitar los trabajos estrenados”. Se terminan las frases, se miran al contestar, coinciden y conviven también con las palabras.
Se conocieron un Dantzagunea, iniciativa de la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Errenteria, para impulsar la danza, hace doce años. Y por separado, o juntas desde entonces, atesoran un buen puñado de premios. En 2009, Verónica obtuvo la mención a bailarina sobresaliente en el Certamen Coreográfico Pasoa2, y en 2014, el Premio a la Mejor Coreografía de Danza Contemporánea en el I Certamen Coreográfico Distrito de Tetuán con Las tormentas no duran toda la noche. Del otro lado, Begoña Quiñones junto a Mar Rodríguez, se hicieron con el Premio del Jurado a la Mejor Coreografía por fETCH. Fue en el Festival Internacional de Danza Contemporánea de Canarias 18MASDANZA (2013). En 2017 crean su primera obra conjunta, germen de la siguiente, Pacto, que también resultó ganadora con el Primer Premio del Certamen Coreográfico Pasoa2 de 2018. “Es nuestra manera de hacer, nos gusta dedicarle tiempo a los procesos previos de investigación y documentación, a estar en escena, y extender una idea para poder desarrollarla desde diversos prismas”, explican.

En moNo nO aWare (NOW), el trabajo que estrenan dentro del ciclo Canal Baila de los Teatros del Canal, ciclo ubicado en la sala negra del recinto, hay algunas novedades. La más llamativa, en apariencia al menos, es que el número de bailarines asciende hasta cuatro. “Es la primera vez desde que Mar no está que somos más de dos en escena. Queríamos bailar con José Alarcón y David Vilariño, a quienes conocemos y admiramos, y sudar juntas la camiseta. Vamos a bailar muchísimo, navegando entre lo que necesitamos hacer y lo que parece que pide el mercado, pero siempre sin traicionarnos. Sin vendernos, no se trata de vendernos, pero nos daría satisfacción decir: lo hemos logrado, tenemos bolos, y seguimos fieles a lo nuestro”.
Colapso: por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen, del geógrafo e historiador Jared Diamond, y El elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki, son los dos libros que cruzan gran parte del discurso que se despliega en esta nueva obra. Y, además, está el doble significado del título de la pieza, ligado, en varios sentidos, a ideas extraídas de las publicaciones que se mencionaban. “‘No no ware’ hace mención al concepto de pérdida en la cultura japonesa. Con aceptación, sin drama. Contemplar y asumir lo que está a punto de desaparecer y agradecer lo vivido para esperar lo próximo, incluso con ilusión. Como los cerezos con nueva flor. Sin tremendismos. Por otro lado, en inglés, ‘mono no ware’ hace referencia a un primate incapaz de percibir el derrumbe de sus propios cimientos”, explican.
¿Y qué materiales tenéis ya para aterrizar todo eso?
Cada aspecto de la obra, iluminación, vestuario, el viaje corporal… va a girar en torno a este concepto. Olga García, diseñadora de la iluminación, jugará con claroscuros para ir desvelando el colapso, poco a poco. Eso es algo que estamos trabajando mucho: diferentes maneras de colapsar hasta desaparecer. El desgaste, el abandono y, al mismo tiempo, la posibilidad de belleza en todo eso, queremos que esté presente. Y cómo honrar todo ese desgaste. A los occidentales nos cuesta mucho este punto. Hay mucha inspiración en lo que está oxidado, estropeado, abandonado.
Este verano hemos viajado en furgoneta por pueblos del interior del país y nos han inspirado mucho los colores de esas casas viejas, los ocres del paso del tiempo. La madera, los ladrillos, elementos que sirven para construir y mostrar la destrucción…
A poco más de un mes del estreno, ¿en qué punto está la pieza a nivel corporal?
Trabajamos en Canal de 10h. a 16h. todos los días con esta residencia. Y nos dedicamos a trabajar en varias direcciones. Probamos ideas, escenas… habrá solos de cada intérprete, momentos más corales… Necesitamos que cada uno de los cuatro transite su propio desgaste, su camino de derrumbe. Pero no para lucimiento o exhibición de las cualidades de cada uno, sino por necesidad propositiva. Por otro lado, confiamos mucho en la escucha del momento y no nos aferramos a ninguna idea. Se trata de dar tiempo a lo que va surgiendo para ver si cuaja y nos conecta.