Bajo la dirección artística de Muriel Romero, la Compañía Nacional de Danza estrena en Madrid un nuevo programa que continúa apostando por mostrar diferentes estilos y lenguajes dentro de su repertorio. La misma elección del título, AIÓN, término griego para referirse a la eternidad o perduración de la vida y que también nombraba al Dios del tiempo eterno y de la prosperidad, sintetiza el deseo por una exploración del tiempo siempre con el cuerpo como canalizador.
Arraigado en la técnica clásica, el programa compuesto por coreografías de Marius Petipa y Joseph Mazilier, Jiří Kylián y William Forsythe, traza un recorrido donde la forma se despliega, se tensiona y se reconfigura. Lejos de una lectura lineal, AIÓN propone un espacio donde pasado, presente y futuro coexisten. La danza no desaparece, sino que se transforma, manteniendo viva su esencia en cada cuerpo y en cada gesto. Un territorio donde la tradición, la ruptura y la trascendencia no se suceden, sino que se superponen. Donde el cuerpo no solo ejecuta, sino que encarna el tiempo.
PAQUITA, de Marius Petipa y Joseph Mazilier (pas de trois)
Estrenada por la compañía del Gran Teatro de San Petersburgo en el Teatro Mariinsky en 1881, esta coreografía ya pisó las tablas del Teatro de la Zarzuela de la mano de la CND -Ballet del Teatro Lírico Nacional entonces- en 1988. Del romance, aparentemente imposible, entre una gitana española y un oficial napoleónico, nace un ballet sobre todo femenino que pone especial énfasis en la finura y precisión de las más exigentes figuras clásicas, tanto en las intervenciones de las solistas, como en los movimientos del conjunto que Petipa intercala a lo largo de su coreografía, concediendo al cuerpo de baile un cierto protagonismo, preludio de tendencias posteriores. Uno de sus mayores atractivos es que prescinde de las danzas de carácter y logra recrear el espíritu folclórico a través de pequeños detalles.

PETITE MORT, de Jiří Kylián
El coreógrafo checo creó este ballet especialmente para el Festival de Salzburgo (1991) con motivo del segundo centenario de la muerte de Mozart. Para esta obra eligió los movimientos lentos de dos de los conciertos para piano más bellos y populares de Mozart. «Esta elección deliberada no debe interpretarse como una provocación o una falta de consideración -explicó Kylián tras su estreno- , sino como mi manera de reconocer el hecho de que vivo y trabajo en un mundo donde nada es sagrado, donde la brutalidad y la arbitrariedad forman parte de la vida cotidiana». La coreografía reúne a seis hombres, seis mujeres y seis floretes. Los floretes cumplen la función de auténticos compañeros de danza y, en ocasiones, parecen más indómitos y obstinados que un compañero de carne y hueso. La agresividad, la sexualidad, la energía, el silencio, el sinsentido cultivado y la vulnerabilidad desempeñan un papel fundamental en la obra.

THE SECOND DETAIL, de William Forsythe
El pasado marzo, en los Teatros del Canal, la CND ya mostró esta pieza estrenada originalmente en 1991 en Toronto por el Ballet Nacional de Canadá. A lo largo de su carrera creativa, William Forsythe ha reafirmado constantemente sus credenciales como maestro del montaje inesperado y ha desarrollado un estilo propio sumamente original. The Second Detail es puro Forsythe: poco convencional, complejo, lúdico y muy físico. Con su impresionante técnica y su amor por el movimiento puro, esta pieza permite al público relajarse y abrazar la evidente alegría de los bailarines. El deleite desenfrenado es bienvenido en el contexto de esta obra poderosa y cargada de energía, en la que se celebra al máximo el potencial del cuerpo balletístico.
