Sonia Escudero es una actriz que no concibe algo más bonito y enriquecedor que dedicarse a esta profesión. Ella es la intérprete de Shakespeare, la mujer silenciada, un texto escrito por Manuel Molins y dirigido por Miguel Torres en el que vemos a una mujer sin nombre que afirma ser la hermana de William Shakespeare y se proclama como la auténtica autora de las famosas tragedias y comedias atribuidas al bardo de Avon.
Podremos ver esta obra en Teatro Lagrada los días 6, 7, 8, 13, 14 y 15 de noviembre.
Háblame un poco de ti. ¿Quién es Sonia Escudero y de donde viene tu amor por las Artes Escénicas?
Soy una mujer apasionada del teatro, de la interpretación en general, que combina como puede varias facetas, la actuación con el trabajo que me da de comer, haciendo malabares como tantos actores para poder dedicar una parte de su vida a su gran pasión.
Desde que recuerdo amo interpretar, bailar, cantar… Cuando tenía tres años venía del colegio y me ponía la falda del uniforme en la cabeza como si fuera una peluca y a bailar.
Con el tiempo descubrí que mi pasión estaba en las tablas y que la danza, el canto y tocar instrumentos musicales lo dejaba para otros que tuvieran más facultades que yo.
¿Dónde te formas como actriz?
Mi formación completa la hice en el teatro Lagrada, además de diversos cursos y laboratorios teatrales con directores de la talla de Pablo Razuk y José Carlos Plaza, después empecé a formarme en el terreno audiovisual con Assumpta Serna y Scott Cleverdon, así como diferentes cursos en Central de Cine, Actores Madrid, sala Azarte… Un actor debe entrenar y formarse de manera continua y así intento que sea.
Háblame un poco de tu relación con Teatro Lagrada. ¿Cuándo llegas allí y qué significa para ti este espacio escénico?
Empecé desde muy joven haciendo teatro en diversas compañías y después de un paréntesis de unos años decidí retomar mi gran pasión. Pasé por varias salas buscando información, pero cuando llegué a Lagrada y conocí a Miguel sentí la esencia del teatro. Él y sus gafas redondas, su aire de hombre culto… En ese momento quedé atrapada por el ambiente sin superficialidades, sin egos… Como dice Miguel, se debe observar el trabajo de los demás y aportar con críticas constructivas opiniones sobre la escucha, la urgencia, el objetivo… pero nunca desde el “me gusta” o “no me gusta”. Desde entonces Lagrada para mí es el templo del teatro, es mi casa teatral. Si alguna vez sientes que los brillos de esta profesión te ciegan, solo tienes que volver a allí y oler su aroma a madera curtida de teatro.

¿Y qué opinas de Miguel Torres? ¿Qué nos puedes decir de su labor como creador y como docente? Mantengo la teoría de que las Artes Escénicas de nuestra ciudad le debe mucho a Miguel y al espacio que ha levantado con tanto esfuerzo. ¿Crees que así, que merecerían un reconocimiento mayor?
La labor de Miguel, tanto como creador como docente es admirable. Miguel no vive del teatro, ÉL es teatro en su máxima expresión y lo demuestra día a día fomentando, apoyando y luchando por las salas alternativas de Madrid. Siempre digo que si el público mayoritario se diera una vuelta por el underground se sorprendería con la calidad y profundidad de sus obras y nivel actoral.
Shakespeare, la mujer silenciada, es una obra que ya pudimos ver hace más de una década contigo también al frente. ¿Cómo fue esa primera experiencia? ¿Qué significó para ti ese montaje en aquel momento? ¿Y por qué habéis decidido volver a retomarla ahora? ¿Habéis cambiado algo de esa versión de 2015?
Efectivamente hace una década estrenamos esta obra en el Teatro Lagrada y fue un enorme reto. La respuesta del público fue excelente, muchos repetidores y muy buenas opiniones de críticos teatrales. Con la perspectiva del tiempo creo que esto nos superó un poco porque, aunque sabíamos que teníamos una joya en nuestras manos, nunca hubiéramos imaginado que fuera tan valorada.
Cuando pasó esta etapa y meditaba sobre ello me di cuenta de que fui una inconsciente aceptándolo por la dificultad y la extensión de la obra. Sin embargo, cuando Miguel me propuso su reposición dije SÍ de manera inmediata. Se vuelve imposible ser actriz y tener valores y no aprovechar esta magnífica oportunidad de reencontrarme con la mujer silenciada.
Hemos tratado de respetar al máximo el montaje de 2015 porque fue fruto de un año de intenso y minucioso trabajo. Siempre con el diferente toque interpretativo de una mujer diez años mayor y otro bagaje vital que, modestamente, creo que beneficia al personaje.
Es una obra muy poco representada, pero leyéndola parece que es un regalo para una actriz, ¿no? No sé si regalo envenenado por su complejidad, pero sí parece una gran oportunidad para mostrar todo el talento actoral en escena.
Sí, es increíble como siendo una obra con mensajes tan potentes y tan necesarios este tan poco representada, pero es cierto que hay que ser muy valiente para sacarla adelante o tener tanto apoyo como yo tengo con Miguel… Evidentemente como actriz es un bombón que solo te ponen en tus manos una vez en la vida: tantos registros, drama, comedia, personajes… Sin duda, soy una auténtica fan de esta obra de arte del autor Manuel Molins.
Tú sola sostienes este monólogo dramático. ¿Es fácil mantener el tipo durante los 90 minutos? ¿El ir cambiando de registro al dar vida a varios personajes durante la función es lo más complicado de todo?
Si te dijera que es fácil no sería verdad. No, no es fácil ni tienes compañeros en que apoyarte por lo que requiere una gran concentración y cualquier mirada ‘afuera’ puede hacer que pierdas el hilo de la historia. Además, requiere de un intenso estado emocional que no para de evolucionar a lo largo de la representación. Sin embargo, la sucesión de personajes que aparecen me ayudan a bajar la tensión que esta obra requiere y, como actriz, me permiten divertirme y relajarme un poco.
¿Cuáles son las premisas que te dio en su momento Miguel para meterte en la piel de este personaje?
Miguel es un director que trabaja haciendo que tú misma busques el personaje. Primero hicimos un análisis del monólogo y luego empezamos con tomas de contacto con el espacio y los elementos del personaje. Después se memoriza el texto y en ese momento él te da toda la libertad. Cuando termina tu trabajo comenta sus anotaciones, trabajando el personaje mano a mano con él.
Es una obra con poca escenografía. ¿Eso potencia más tu trabajo como actriz al darle todo el peso a la palabra?
Hay poca escenografía porque no se necesita más. Sin embargo, los pocos elementos que incluimos en escena resultan imprescindibles para interpretar el personaje. Utilizar estos objetos me sumergen de lleno en el mundo interior de esta mujer silenciada.
Cuéntame un poco cuáles son las líneas argumentales principales de Shakespeare, la mujer silenciada.
Una tarde de finales de abril de 1615 en un rincón de una taberna a las afueras de Londres, de camino a Oxford y Stratford-Upon-Avon una mujer nos cuenta su vida y nos interpreta algunas escenas de personajes de Shakespeare… dándonos diferentes versiones de estos personajes. Esta mujer entre tragedia y comedia afirma ser la hermana de Shakespeare y la autora de sus textos. Entre tantas investigaciones a lo largo de la historia sobre quién o quiénes pueden ser autores de la obra atribuida de manera total o parcial de Shakespeare, Manuel Molins propone que sea su hermana.
Entiendo que conocerás bien la historia y habrás investigado para dar vida a La Mujer. Para ti, ¿quién fue Shakespeare? ¿Abrazas alguna teoría de la conspiración sobre su figura? ¿Esta obra es una mirada crítica sobre el papel de la mujer en la cultura?
Para preparar este personaje llegué a viajar hace diez años a casa de Shakespeare en Stratford-Upon-Avon para llenarme de esa energía. También visité justo antes de la pandemia el Globe Theatre de Londres, tan vinculado a su vida y donde tantas veces sus obras se han representado. Por supuesto, he buscado información sobre Ricardo III y sobre los diferentes personajes que aparecen en la obra. Además, he leído las teorías sobre su figura y la autoría de sus textos. Sin embargo, y con sinceridad, he intentado concentrarme más en la situación de las mujeres relegadas a lo largo de la historia, cómo no las han permitido ser escritoras, artistas, científicas… cómo incluso llegaban los hombres a firmar sus obras o a atribuirse sus descubrimientos. En mi humilde opinión, este es el principal mensaje de la obra. Esta vez he querido buscar un poco de justicia para esta pobre mujer silenciada…
¿Alguna vez has sentido que, como mujer, tu trabajo valía menos o que se tenían menos en cuenta tus palabras y tus ideas?
Evidentemente muchas veces siento que los hombres no valoran igual mis palabras. Si además eres una mujer con un cargo directivo te cuesta el doble y tienes que interrumpir mucho para ser escuchada. Por supuesto las cosas han mejorado mucho, pero aún queda un largo camino por recorrer.
Hay algunas frases del texto que me han llamado la atención y que me gustaría que tú me desarrollases un poco más, si te apetece, claro. “Los actores están locos, todos locos; lo digo con conocimiento de causa… Sí, locos; yo sé mucho de actores y locuras…” ¿Esto es así?
Sí los actores y actrices están locos, todos locos, son una especie de locos maravillosos, aunque a veces nos digan que somos intensos y es difícil soportarnos (risas).

¿El teatro es sólo de los hombres como tantas cosas?
Afortunadamente el teatro ya no es solo de los hombres, aunque sabemos que durante siglos fue así.
¿Los cómicos y cómicas os ganáis bien la vida?
Seguimos igual o peor, los cómicos no nos ganamos bien la vida, pero como dice la obra: “Vivimos bien, eso sí, y eso es lo importante”. Debe ser así porque hay que amar mucho el teatro para sacrificar tantas horas y combinar trabajos para poder hacerlo.
“Si entre los miserables también nos comportamos como el rey con Falstaff, es mejor que el mundo se acabe; sí, que reviente todo de una vez y se hunda toda esta mierda…”. ¿Esto podría servir para los tiempos que vivimos?
La ingratitud está a la orden del día, pero ¿de verdad ha evolucionado mucho el ser humano? Lo importante es que esta obra es una catarata de alegatos y no te puedes perder ni una sola palabra de lo que se escucha.
¿En silencio es como se aprende y como se pierde el miedo?
Hablamos mucho, pero escuchamos poco. Es importante escuchar en su más amplio sentido de la palabra, escuchar te permite aprender y entender los sentimientos y circunstancias de los demás.
¿Todo es teatro, representación y fingimiento?
¿No es cierto que no somos los mismos con la familia, que en el trabajo, que con los amigos? Todos tenemos varios roles y nos comportamos de manera diferente según con quien, cuándo y dónde… ¿no es acaso todo teatro, representación y fingimiento?
¿El teatro no es más que lo que nos sale del coño, aquello que alimenta nuestros sueños?
No puedo estar más de acuerdo con esta frase y te puedo asegurar que la digo en la obra con gran efusividad. Y sí, basta de querer poner trabas a la libertad artística. El teatro históricamente ha ayudado a remover conciencias y a criticar injusticias sociales. Así que pediría, a quien quiera escuchar, que nada de censura, por favor.