Un montaje que recupera la historia de Las Trece Rosas y reivindica el recuerdo como una herramienta para evitar que los crímenes del pasado vuelvan a repetirse.
Con música de Cecilia Bercovich y libreto de Félix Bispo, la obra aborda, con una marcada voluntad documentalista, la historia de las jóvenes conocidas como Las Trece Rosas y reclama la necesidad de conservar su recuerdo frente al paso del tiempo. La propuesta escénica parte de una idea central: recordar el pasado y sus crímenes como una forma de evitar que los errores y las tragedias vuelvan a ocurrir.
Las Trece Rosas fueron unas mujeres de entre 18 y 29 años, miembros o simpatizantes de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) y del Partido Comunista, que fueron fusiladas por la dictadura franquista el 5 de agosto de 1939 en Madrid, pocos meses después de terminar la Guerra Civil española, acusadas de intentar reorganizar la JSU y de un atentado contra un comandante de la Guardia Civil.
La ópera alza así su voz contra la violencia, las guerras y las represalias que surgen de los conflictos, poniendo el foco en las consecuencias que estos tienen sobre quienes los sufren. El título se presenta, de este modo, como un homenaje a aquellas jóvenes y a su voluntad de permanecer en la memoria. Un deseo que queda condensado en las palabras de una de ellas: “Que mi nombre no se borre en la Historia”.

