A QUIEN NOS DIO LAS ALAS

Por José Antonio Alba

Últimamente pienso mucho en quién fue la primera persona que nos apoyó en esta locura de dedicarnos a esto de las artes escénicas. En quién nos dio el ‘permiso’ que nos insufló el verdadero arrojo para saltar al vacío. No hablo de un permiso institucional, ni contractual, hablo del otro, el que viene antes de todo eso, el que nos brindó el valor de verdad y que se suele otorgar en una cocina, en un coche de vuelta a casa, en una mirada que no dice “qué locura”, sino “si es lo que quieres…”. Y precisamente Mayo huele a eso. Huele a ese primer cómplice que quizá no entendía del todo la pasión por este oficio, pero sí supo -incluso antes que nosotros- que lo que nos bulle por dentro no se puede apagar. Que sabía que teníamos algo que decir y que ese ‘algo’ merecía encontrar su espacio. Esa persona, en la mayoría de los casos, es nuestra madre. Seguramente no siempre lo celebró ni lo comprendió, incluso internamente deseó hacernos desistir, y maldijo, sin saber quién era, a Stanislavski o a Angélica Liddell, por el miedo a la incertidumbre -esa con la que finalmente hemos aprendido a vivir- y acabó aceptando por pura fe ciega. Si lo pensamos, es la forma de amar más generosa, ¿no? Así que he querido que este editorial sea un enorme GRACIAS a quienes nos dejaron elegir las alas con las que quisimos volar, aunque sufran porque nuestro vuelo a veces está más cerca del suelo que del cielo. Estéis donde estéis, sabed que nos ayudáis a ser quienes elegimos ser y a que este ‘mundillo’ sea lo que es. En cada función, en cada aplauso, en cada párrafo que escribimos habitáis. Siempre permaneceréis en lo que nos hace vibrar. Sois aquello que no desaparece aunque ya no se vea y que nos da la fuerza para continuar. Últimamente no dejo de pensar en lo afortunados que somos. ¡Gracias, por siempre, mamá!

 

Godot este mes abre con SACRESIZE, la obra que Alberto Velasco estrena en los Teatros del Canal, una pieza de danza de espíritu revolucionario, interpretada y construida exclusivamente para personas gordas queriendo reivindicar, honrar y celebrar su presencia en los escenarios. Además, otros nombres relevantes este mes son Sergi Belbel, Magüi Mira, Lucía Miranda, la CND y la obra El tiempo entre costuras.

Por su parte, Godoff trae en portada al espacio Plot Point, que quiere celebrar con nosotros su larga trayectoria escénica. Incombustibles, inconformistas y con la ilusión intacta por seguir haciendo teatro, quieren anunciar que abren una nueva sede en Valencia y que el espacio de Madrid también actualiza su oferta programática y formativa. Daniel Cazacu, Carla Chaves Ruiz, el 11 Festival Visibles y María Velasco, son otros de los protagonistas del número. 

 

Voz en OFF: OTRO MES DE APRENDIZAJE

Por Sergio Díaz

Cuando la gente con la que te encuentras te dice que es muy bonita la labor que hacemos en Godot se te hincha el pecho y sientes que todo el camino ha merecido la pena. Luego hay gente (mucha más gente) a la que no le importamos una mierda, claro. Que ni nos conoce ni entiende nuestra utilidad. Y tendrán razón también. Pero yo quiero proponer un ejercicio desde aquí, porque yo lo hago cada mes y es increíble. Sé que leerse una revista como esta del tirón puede que no sea lo más divertido del mundo, pero si en un rato muerto que tengan (de esos en los que ven vídeos de gatitos) abren ‘la Godot’ y se leen una entrevista al azar siempre (casi siempre) encontrarán una frase que sea útil. Y no lo digo para ensalzar a quienes trabajamos aquí, lo digo porque me maravilla las reflexiones que cada mes nos dejan los agentes implicados en este mundo de las Artes Escénicas. Cómo nos hablan de sus trabajos, sus creaciones… pero también cómo lo hacen de ellxs mismxs, cómo se abren y dejan ver las puertas que llevan directamente a su mundo interior. Y es tan enriquecedor que abruma, porque siento que aprendo en cada respuesta que me dan, que nos dan. Cómo no hacerlo con Alberto Velasco y las reflexiones sobre el cuerpo; con Magüi Mira, una mujer nacida en 1944, que las ha visto de todos los colores y nos habla de cómo el ser humano no ha cambiado nada en todo este tiempo; de Lucía Miranda, que nos invita a pensar en los privilegios que nos son otorgados por nacer donde nacemos, por el color de nuestra piel o nuestro género. Y, por la parte que me toca, cómo no subyugarse ante la ilusión y las ganas de seguir peleando a pesar del paso del tiempo; y cómo no aprender de las palabras de Carla Chaves Ruiz, una joven creadora que presenta su primer trabajo como dramaturga y directora. Una obra en la que habla de abusos, de poder, de narcisismo… y lo hace de una forma tan valiente, ficcionando sus propias vivencias, hablándote de cómo ha viajado a los lugares más oscuros en los que puede estar sumida una persona y cómo ha logrado salir de ahí que, sinceramente, no puedo por menos que admirar y reconocer esa capacidad, porque quizá yo no podría. Escuchar sus palabras te cambia, de verdad lo digo. Y por eso siento también que tenemos el mejor trabajo del mundo. Que cada mes ofrecemos un espacio para el diálogo y el encuentro muy chulo, aunque no sirva de nada y no a mucha gente le importe, yo me siento afortunado por aprender, de primera mano, lo que las personas que se asoman a Godot quieren compartir. Gracias por ello.

Comparte este post