Explicaba Juan Mayorga durante la presentación de Tebanas que, programar este espectáculo, forma parte del interés del Teatro de La Abadía por el repertorio grecolatino. En estas temporadas con Mayorga al frente, el teatro ha programado otras aproximaciones contemporáneas a la tragedia clásica, como Electra, dirigida por Fernanda Orazi, u Orestíada, con dirección de Ernesto Caballero. En este contexto, la propuesta de Ay Teatro continúa una línea de trabajo que busca releer los textos antiguos desde preguntas actuales, sin despojarlos de su dimensión poética ni de su capacidad de interpelación política. Y precisamente esta propuesta reúne y reordena cuatro tragedias fundamentales del repertorio griego como son Edipo Rey y Antígona de Sófocles, Siete contra Tebas de Esquilo y Fenicias de Eurípides, para plantear un recorrido por temas como la identidad, la ley, la guerra civil o la herencia familiar, sin reproducir de forma literal ninguno de los textos originales.
Al frente del proyecto se encuentran Yayo Cáceres, responsable de la dirección escénica y la composición musical, y el poeta y dramaturgo Álvaro Tato, autor de la dramaturgia. Ambos regresan a La Abadía tras su paso por este escenario con Andanzas y entremeses de Juan Rana en 2021 y Vive Molière en 2022, trabajos que consolidaron una línea de investigación escénica basada en el verso, la música en directo y una relación muy física con el texto clásico. Tebanas supone, además, el sexto montaje de Ay Teatro, compañía que completa su trayectoria reciente con títulos como Burro, Malvivir, Todas hieren y una mata o Mestiza.
Lejos de una visión solemne o centrada exclusivamente en el sufrimiento, Tebanas aborda la tragedia desde una perspectiva que pone el acento en la acción y el conflicto. Álvaro Tato señala que la pieza se aleja del tópico del lamento para entender la tragedia como un acto colectivo, casi ritual, en el que una comunidad se observa a sí misma. Desde esa idea, la Tebas que aparece en escena funciona como una metáfora abierta que puede remitir tanto a una ciudad concreta como a un país o incluso a Europa, atravesada por tensiones internas y dilemas sin resolver. Mientras que para Yayo Cáceres, el núcleo del espectáculo es, en el fondo, un conflicto familiar que se expande hasta adquirir dimensiones políticas. La lucha entre padres e hijos, hermanos enfrentados o leyes contrapuestas atraviesa las tragedias seleccionadas y permite establecer lecturas que conectan con problemáticas contemporáneas. En este sentido, el montaje se construye desde una energía contenida, más cercana a la resistencia que al desahogo emocional, apoyándose en un trabajo coral muy marcado.

El elenco está integrado por Cira Ascanio, Marta Estal, Mario García, Fran Garzía, Daniel Migueláñez y Mario Salas de Rueda, seis intérpretes que asumen un dispositivo escénico en el que la palabra, el canto y la música forman parte de un mismo engranaje. Todos ellos participan activamente en la interpretación musical, reforzando una concepción del teatro próxima al rito y al trabajo de conjunto.
La dramaturgia articula los grandes núcleos temáticos de cada tragedia, como son la búsqueda de la identidad en Edipo Rey, la guerra fratricida en Siete contra Tebas o el conflicto entre la ley y la conciencia individual en Antígona. Junto a estos materiales, Tebanas incorpora un breve entremés de inspiración aristofánica que introduce un contrapunto irónico y ofrece un respiro dentro del desarrollo trágico.
En el plano musical, la propuesta parte del verso como elemento estructural. Cáceres ha subrayado que la musicalidad ya está presente en la escritura de Tato, lo que permite que texto y partitura se integren de forma orgánica. Las composiciones buscan generar extrañeza más que acompañar la acción de manera ilustrativa, reforzando el carácter simbólico del conjunto.
Además de las funciones de tarde, Tebanas contará con varias funciones matinales con coloquio, pensadas especialmente para público joven a partir de 14 años, aunque abiertas al público general. El montaje propone así un acercamiento al legado trágico desde una mirada contemporánea, apoyada en el trabajo coral, la música en directo y una lectura abierta de los conflictos clásicos.