Israel Galván: "Lo que no me gusta no lo hago y lo que me da alergia, no me lo como"
La aparición en la escena del bailaor y coreógrafo Israel Galván, hace más de tres décadas ya, sacudió el flamenco. Y lo sacudió de verdad, de arriba abajo, por dentro y por fuera. Con esa potencia que desajusta y hace historia porque arremete sin pretenderlo. En marzo se le podrá ver de nuevo en Madrid con RI TE, un trabajo de 2024 en el que comparte escena y juego con la coreógrafa Marlene Monteiro. 20 y 21 de marzo en Contemporánea Condeduque.
Las palabras de Israel Galván (Sevilla, 1973) siguen sorprendiendo tanto como su baile. Y para muestra, esta entrevista que concede a Godot y ese baile, con formato de paso a dos, que se verá en Contemporánea Condeduque. Unas y otro, palabras y movimiento, se abastecen de lo mínimo para contarlo casi todo. Del fogonazo que condensa la profundidad, con la que el creador trabaja esa indagación córporea-flamenca, y la ligereza cortante con la que la interpreta y la cuenta. El sentido del humor que sostiene su discurso, hablado y bailado, la guinda de un hacer tan particular.
Casi desde que comenzó en el flamenco, cuando sus padres, también bailaores, no entendían quello tan raro que hacía el niño, anécdota que Galván ha contado en diversas ocasiones, sus trabajos se han visto en importantes plazas de prestigio dentro y fuera del país. Las destinadas al flamenco, pero también, las que acogen espectáculos de danza contemporánea.
Empezó bailando solo, con esa intimidad que da este formato, perfecta (e indispensable) para contar el flamenco deconstruido que venía a enseñarnos. En los últimos años, ha añadido la colaboración dual a sus creaciones y un ejemplo es RI TE, el trabajo que se verá en Contemporánea Condeduque y que ha recibido todo tipo de interpretaciones desde que se estrenó en 2024, y que baila junto a la bailarina y coreógrafa Marlene Monteiro (Mindelo, Cabo Verde, 1979).

¿Qué diría que le han sumado a su pensamiento coreográfico estas colaboraciones? ¿Qué es eso reseñable que sucede en estas alianzas artísticas?
En principio siempre me ha gustado bailar solo, o con objetos. Y siempre buscando cuerpos nuevos y una manera de bailar diferente. No me interesa la coreografía, me interesa meterme en un cuerpo nuevo, que me hace bailar distinto.
Las colaboraciones las hago con personas muy distintas culturalmente, no busco la coreografía, busco la antropología, que me enseñe una cultura y aires nuevos que me hagan tenerlos en mi baile también. Es como aprender idiomas.
¿Qué destacaría de aquello que ha brotado en esta colaboración con Marlene Monteriro?
Bailar con Marlene me enseña a estar dentro de otro mundo, es otra gravedad distinta, y aunque soy muy tímido para bailar con otra persona, con Marlene siento que es como parte de la familia del arte. Nos une la búsqueda del no virtuosismo y dar la importancia a la manera de estar en el escenario; dar la importancia al gesto, no al baile. Solo andando ya se baila y brota un planeta nuevo donde poder bailar.
¿De dónde nació la idea de trabajar juntos y cómo conoció el trabajo de Monteiro?
Pues una amiga mía, Patricia Caballero, me puso un vídeo de ella. Y cuando vi bailar a Marlene me pareció una gitana de Triana cruzada con Prince. Vimos el vídeo Triana Pura y a partir de ahí surgió la colaboración, y vimos que los gitanos de Triana y África están ligados con la misma forma de baile. Ese fue el primer germen.
¿Y el título? RI TE. Si se pusiera una ‘E’ en ese espacio que se deja sería como un comando que se nos da, ‘Ríete’.
La idea del título es más buscando el rito, el trance. También decidimos que no nos gustaba hacer giras y que solo queríamos vernos poco a poco, como de vernos de vacaciones. Entonces sí que está eso, un poco subliminal, en estas vacaciones que tenemos de vez en cuando, y que encima están pagadas.
De RI TE se han escrito muchas cosas sobre lo que es: un juego, un diálogo, hasta una gamberrada. ¿Cómo lo explicaría usted?
Pues recuerdo una persona que dijo después de verlo que no sabía lo que era. Creo que es la definición perfecta. Nosotros tampoco sabemos lo que es.
También ha habido críticas muy diversas, muy buenas, regulares… Después de tantos años de trayectoria, ¿cómo aborda las críticas periodísticas de quienes las hacemos? ¿Le influyen a la hora de repensar un espectáculo suyo?
Desde que están las redes sociales no leo nada, porque me quita energía, entonces no sé qué se dice. A mí me gustaba leer las críticas de mis comienzos, de los críticos flamencos, porque mis padres sufrían mucho y a mí me hacía gracia, me hacía sentir un niño travieso. De todas maneras a mí no me afectan las críticas, porque a mí no me gusta bailar.
¿Qué le sigue emocionando del flamenco?
Del flamenco me sigue emocionando que es un virus muy fuerte. Sin dejar de ser flamenco le sigo encontrando cosas nuevas. Para mí el flamenco es una transformación del cuerpo, y eso me hace viajar, más que intentar bailar. Sigo viendo los mismos vídeos de baile, cante y guitarra y siempre lo veo diferente. También me emociona que el flamenco es una manera de ser y de ver la vida.
¿Y qué le da pereza o le gusta menos?
Pues no me da pereza nada. Lo que no me gusta no lo hago y lo que me da alergia, no me lo como.
¿Cuál es su opinión sobre el posicionamiento de un artista ante los problemas sociales que se viven? El genocidio en Gaza, Congo, Sudán, el ICE en Estados Unidos, el aumento de los fascismos… Me viene la palabra ‘apocalipsis’ y recuerdo aquel espectáculo suyo, El final de este estado de cosas. Redux… que podría definir la actualidad política y social.
Pues yo me posiciono bailando. Para mí, hoy día, bailar delante de personas ya es mucho. Se crea un vínculo que critica directamente sin decir nada, al mundo que hay. Aparte de un posible apocalipsis, para mí es una novela de Kafka. Te hablo de otra colaboración que hice, con Mohamed El Khatib, que la misma pieza se llama Israel & Mohamed.
El flamenco sigue siendo hoy en día objeto de discusión entre puristas y heterogéneos, ¿podría dejarnos aquí su propia definición de flamenco en un par de frases? ¿Qué es para usted el flamenco?
Para mí el flamenco es el silencio.