¡FELIZ, Y CRÍTICO, 2026!
Por José Antonio Alba
Volvemos a la rutina, recuperándonos de los empachos, los turrones y los brindis; y de esas sobremesas familiares que, admitámoslo, en más de una ocasión son auténticos campos de batalla. Este año, uno de los platos fuertes del debate ha sido la retirada de España de Eurovisión como protesta ante el genocidio en Gaza. Para unos, ha supuesto una decisión indebida; para otros, más allá de lo mucho que disfrutemos de este festival, o quizá con mayor razón; un acto de conciencia imprescindible.
La cuestión es clara: ¿la cultura debe ‘mancharse’ las manos con la política? La confusión entre cultura y entretenimiento no ayuda a responderla. Hemos asumido con demasiada facilidad que la cultura está para distraernos, para aliviarnos del estrés de nuestra jornada, y no incomodar demasiado. Pero la cultura no nació para ser cómoda. Nació para hacernos pensar, removernos, y ser crítica incluso cuando preferiríamos mirar hacia otro lado.
Cuando se exige que la cultura sea neutral, en realidad se le está pidiendo que sea inofensiva. Y eso sí que es peligroso, sobre todo porque, mientras se le exige inocuidad y se la simplifica, el poder la utiliza como herramienta ideológica, marcándonos qué discursos son legítimos y cuáles deben ser silenciados. ¿A dónde nos lleva eso? Pensémoslo.
Que la política se apropie de la cultura empobrece el debate y reduce su capacidad crítica. Y más cuando se la intenta vaciar de sentido, intentando vendérnosla como un producto que no debe molestar ni hacer preguntas.
Tengamos este 2026 un único propósito de año nuevo sencillo y radical: Dejar de pretender que la cultura nos entretenga sin más, volver a apropiarnos de ella y permitirle ser ese lugar donde seguir pensándonos como sociedad comprometida.
La obra Una forma de vida protagoniza nuestra primera portada de Godot en 2026. Isabelle Stoffel y Juan Ceacero presentan en el Teatro de La Abadía esta creación escénica, a partir de la novela homónima de Amélie Nothomb. Además, entrevistamos a La Zaranda, Oriol Pla y Pau Matas, Ángela Ibáñez Castaño, Marcos Morau y Mariano Llorente.
Godoff comienza el año presentando el nuevo proyecto de María Velasco, Ese ruido es un animal (el estreno ha sido pospuesto por la lesión de un actor), una producción de Cuarta Pared que propone una historia abreviadísima de la música y de su constante diálogo con los movimientos identitarios y sociales. Bea Poey, Jonatan González, Laura Cepeda y Ángel Ferrero son otros de los nombres destacados este número.
Voz en OFF: ANTES YA HUBO UNA MUJER
Por Sergio Díaz
Viernes de diciembre. Acudo a un teatro independiente al que amablemente me han invitado. Acudo solo. Me siento y voy disfrutando de la obra. Valoro y admiro el trabajo de las actrices, pero siempre con la actitud cínica de quien ha ido mucho al teatro, ha visto mucho, y piensa que sabe algo. En determinados momentos pienso en que yo lo habría escrito o resuelto de otra manera. Enarco una ceja, me toco el mentón y empiezo a pensar como si fuera un crítico de nuestro ranking sobre qué nota le pongo. La obra termina, el regusto es bueno, pero tampoco estoy epatado. Empezamos con los aplausos protocolarios y veo que la gente de la sala, mayoritariamente, se pone en pie y aplaude con fervor. Son casi todo mujeres de mediana edad, algo mayores que yo. Cuando todo termina, la señora que se sienta a mi lado -que no me conoce de nada- me pregunta: “¿Te ha gustado?”, yo digo que sí. Y ella me dice: “Yo es la tercera vez que veo esta obra. Es muy importante que haya obras así, sobre historias de señoras mayores en escena. Seguimos siendo personas con inquietudes y sentimientos y la gente tiene que saberlo”. Y ahora lo comprendo. Pues eso, Sergio, te callas la boca con tus valoraciones que a nadie interesan, lo que de verdad importa son las puertas que abren obras como esta.
Y pienso en Bea Poey, con la que he podido hablar este mes, y en su empeño en rescatar del olvido a una mujer como María Goyri. Pienso en esas mujeres que se empeñaron en estudiar y aprender para crecer como personas y que luego se esforzaron por transmitir ese conocimiento a otras mujeres. Pienso en esa primera mujer que quiso votar y que luchó por ello. La primera que quiso separarse de su marido para poder volar libre. Y en todas aquellas que siguen denunciando los abusos que sufren a diario, que son muchos, demasiados, intolerables, solo por ser mujeres. Todas ellas pioneras en la lucha por conseguir un mundo más libre e igualitario.
Y pienso en la suerte de que, hoy en día, haya mujeres como María Velasco, una creadora que cada frase que escribe es mejor que la anterior. Palabras explosivas, certeras y directas (¡qué placer, por favor!), que son las que yo soñaría escribir y que ponen luz a esta realidad oscura en la que seguimos inmersos, un cuarto sin ventanas en el que muchos quieren seguir teniendo a las mujeres. Pero ellas siempre serán capaces de abrir grietas en el sistema. Donde yo me creo que ya hice algo porque arañé un poco las paredes para ver la luz y me hice rasguños en los dedos, antes hubo una mujer que abrió la puerta sangrando de verdad.