Elisa Forcano: "Me entrego a la catarsis escénica con toda mi vulnerabilidad para que todas podamos identificarnos y resurgir poderosas como un Ave Fénix"
Elisa Forcano es la creadora de Zorra Dorada, una pieza escénica que acaba de ser designada candidata en tres categorías para los Premios MAX 2026: Mejor espectáculo revelación, Mejor autoría revelación y Mejor intérprete femenina de Danza.
Esta obra nace como influencia de Noa Pothoven. Víctima de abusos sexuales y violación, murió por inanición voluntaria en el salón de su casa rodeada de su familia. La historia de esta mujer es la mecha que usa Elisa Forcano para ficcionar la suya propia.
Nos quedan tres últimas oportunidades para ver este montaje en Madrid que habla sobre la vida, la muerte y los abusos. Serán los días 5, 6 y 7 de marzo en Nave 73.
¿Quién era Noa Pothoven?
Noa era una joven de 17 años que tras sufrir abusos sexuales en su infancia y una violación en su adolescencia decidió morir por inanición en el salón de su casa de Arnhem (Países Bajos) rodeada de su familia. Fue el domingo 2 de junio de 2019. Había solicitado previamente la eutanasia, pero le fue denegada. Tenía 17 años.
Un año antes publicó Winnen of leren (Ganar o aprender), su autobiografía, un relato a modo de diario de una adolescente que cuenta su experiencia traumática tras agresiones sexuales, y cómo eso derivó en depresión, autolesiones y anorexia, además de lanzar una crítica a la atención de salud mental juvenil que recibió.
Dices que la noticia de la muerte de Noa sacudió tu vida. ¿De qué forma lo hizo?
Tras leer la noticia de Noa Pothoven en El País, en el verano de 2019 nació un impulso de creación escénica que me había negado hasta el momento. Mi interés por las artes escénicas surgió estudiando Bellas Artes y atraída por el mundo de la performance quise formarme en Interpretación Gestual en la RESAD ya que potenciaba el perfil de actriz creadora desde la herramienta del cuerpo, el movimiento y la acción. Desde entonces mi relación con la profesión actoral ha intentado priorizar este perfil. Buscaba involucrarme en proyectos que diesen la posibilidad a la intérprete para proponer o que incluso naciesen de una premisa de laboratorio, donde la investigación y el proceso se priorizan al resultado, lo que dio lugar a numerosas residencias y creaciones colectivas. La consecuencia lógica era que en algún momento me desligase de la protección que ofrece el grupo y me lanzase a crear algo con autoría propia, donde ya no es posible esconderse, pero no fue hasta llegar a Noa Pothoven y a su acto simbólico que me proyecté como directora de mi propia pieza. Este salto al vacío era inmolar a la Elisa Forcano que vivía en la comodidad de la corrección por miedo al fracaso; la determinación de su acto me transformó en potencia. Ojalá despertar algo parecido en alguien con esta pieza. Ojalá no cesar en esta inmolación continua de mis propias comodidades y certezas.
A partir de aquella noticia tomaste decisiones que jamás pensaste que serías capaz de tomar. ¿Cuáles fueron?
Dinamité la situación de estabilidad económica y emocional en la que me refugiaba por aquel entonces para así proyectar mi total energía al deseo de vivir dedicándome profesionalmente al arte, la interpretación y la creación multidisciplinar. Hay entornos que no favorecen tu expansión creativa, que exigen de ti unos patrones limitantes dictados por lo normativo, y si eres mujer ni te cuento. Es complicado porque tu cerebro no está programado para impulsarte al vacío como vía de crecimiento personal ni para ser feliz, está programado para sobrevivir y es fácil quedarte ahí dormitando en esas aguas mansas que no nutren. Es agotador tirar tabiques del espacio de confort constantemente, pero siento que es la única manera de no repetir fórmulas y atravesar el miedo. Aposté todo al rojo, fui una kamikaze, no tenía certezas de la proyección a futuro del proyecto, solo la certeza de que necesitaba buscar mi universo expresivo siendo honesta con el impulso de crear algo que me trascendía.
¿Todo eso te dio la fuerza necesaria para embarcarte en un proyecto como Zorra Dorada?
Llevaba rumiando la pieza desde que leí la noticia, pero no fue hasta 2024 que la materialicé. Fue decisivo venir de trabajar junto a Rodrigo García en su pieza Cristo está en Tinder; conocer sus procesos de creación y percibirlos tan cercanos a los míos me reafirmó de alguna manera. Además, tras terminar la gira internacional, no veía que me entrase ningún proyecto nuevo, cosa que desde que empecé a currar como actriz jamás me había pasado, así que lo visualicé como una posibilidad de investigar materiales propios.
El hecho de que SURGE Madrid me seleccionase como proyecto emergente con una fecha de exposición en Cuarta Pared fue también decisivo para bajar a tierra mi manera rizomática de encontrar los materiales y comenzar a definir la estructura. Estuve meses ensayando sola como anhelo a ser fiel a mis impulsos y no tener que responder a una mirada externa que los validase, mi madre fue la única que conocía momentos de la pieza, hasta que un día reuní al equipo en el salón de mi casa, como Noah se despidió en el suyo, y les conté el viaje. Ahí fue un ancla importante, este equipo amado estaba ahí entregando todo su talento para nutrir el esqueleto de mi bebé, eso me dio un impulso de locura. Si esas personas estaban conmigo yo iba a muerte con ellas. La que era mi pareja también fue un pilar fundamental porque jamás me juzgó por mis propuestas y me ayudó a materializarlas.

¿A que hace alusión el título de la obra y cuáles son los temas fundamentales que aborda?
En un inicio la pieza se iba a llamar El buen morir, porque etimológicamente la palabra eutanasia proviene del griego euthanasía, formada por el prefijo eu (‘bueno’) y thánatos (‘muerte’). Este título cambió porque en el proceso de creación de la pieza se fue revelando que la eutanasia, era un tema más en relación a las problemáticas del abuso. Comenzó a tomar mayor presencia el trauma insalvable del abuso, vi a Noa como una heroína, a pesar de que el mundo se empeñaba en representarla como la gran víctima; para mí ella se quitó la vida como acto político, como mujer que decide no vivir en una sociedad donde el abuso es algo normalizado, tanto que se da por hecho que es algo a superar y seguir con tu vida plenamente. De ahí salió la frase: ¿Si cada mujer que ha sufrido un abuso se inmolase, quién traería a vuestros hijos al mundo? A partir de aquí ella era un símbolo, y vino a mi la expresión ‘silver fox’. Se denominan así a los hombres maduritos interesantes con canas, de ahí el plateado y el zorro por listo, inteligente… Pensé en Noa, ella no iba a ser una madurita interesante, en realidad nosotras no somos maduritas interesantes, ya sabemos que con la edad perdemos nuestro valor, las que les gustan a los hombres son las jovencitas, son más apetecibles para abusar de ellas… Noa no iba a tener canas, se iba a inmolar antes de que eso sucediese, entonces pensé en Zorra para darle la vuelta a la simbología que siempre ha rodeado a esa palabra en nosotras, Noa fue lista y fue un símbolo, de ahí el dorado de lo sacro, de lo inalcanzable. Una Zorra Dorada que simboliza la fuerza de una heroína y a la vez representa el objeto de deseo inalcanzable por el que algunos hombres no saben poner límites.
¿Zorra Dorada es un ejercicio para repensar la vida?
Me encantaría que la gente saliese de la pieza con más preguntas que respuestas y que semanas después sigan rumiándolas. Que invite a compartir la experiencia con otras personas, intercambiar lecturas de lo vivido y que cada persona se lleve lo que necesite en ese momento de su vida.
¿También para dignificar la muerte? ¿Primero la de Noa, entiendo, y luego también la de todas aquellas personas que deciden que ya es suficiente?
Es un tema complejo y ahí está la problemática de la eutanasia. Se considera lógica cuando hay una cuestión degenerativa pero no mental. El abuso es una cuestión a superar, no hay dignidad para la muerte de una persona que no quiere lidiar con esa experiencia. Parece que está tan normalizado socialmente que es un mal menor, algo a superar.
¿Alguna vez has sentido estar dentro de un agujero negro como el que Noa Pothoven sentía en su interior?
Sí, de hecho, recientemente aconteció algo en mi vida. Aún sigo ahí, ingrávida en mitad de una oscuridad densa. Pensar en la proyección que está teniendo Zorra Dorada tras pasar por MADferia, sus tres recientes candidaturas en los Premios MAX, y rumiar mi próximo proyecto me da asideros, me permite imaginar puntos de luz en esta densidad. No quiero con esto romanizar la idea de artista atormentada, yo no quiero ni necesito sufrir para que mi creatividad florezca, de hecho en mi caso es todo lo contrario, el tiempo que dedico a la creación soy profundamente feliz y las personas con las que comparto estos procesos artísticos acaban siendo familia, la que junto a la de sangre me sacan del puto hoyo.
¿Hay que acabar con todos los libros de autoayuda y con esas frases hechas que no sirven para nada?
Pienso que hay mucha frivolidad con el tema de la salud mental. Se está capitalizando la utopía de la felicidad permanente en estos tiempos de frases panfletarias que ofrecen fórmulas instantáneas o apps que buscan likes rápidos y seguidores, como si fuese una moda o tendencia hablar de lo jodidas que estamos pero nadie se comprometiera a sujetarte la mano cuando ya no ves más salida que escapar por la ventana para reventar contra el suelo toda tu ansiedad. No hay tiempo para la profundidad ni capacidad de escucha. Podemos leer una frase y entender lo que quiere comunicarnos, hacerte una camiseta con ella, ponerla con neón en el cabecero de tu cama, pero el cuerpo necesita tiempo, ternura y proceso para sanar; pero sobre todo, necesita del otro, de ponerse en relación.
No siento que haya que hacer una quema de libros, quizá sí ser selectivas con aquellos con los que podemos levantar nuestro hogar interno y ser más críticas cuando decidimos a quién le permitimos el acceso a nuestra vulnerabilidad.
¿Cuál es la mejor forma de ayuda en un contexto así?
No tengo ni idea, no tengo certezas, por eso me dedico al arte. Me relaciono con aquello que me apela para seguir haciéndome preguntas y esas preguntas destiladas son las que lanzo al público para que entre todxs podamos reflexionar. Que las certezas sobre lo que hago las escriban otros. El tema de la eutanasia aquí es clave, por qué no se la concedieron cuando era obvio que ella quería marcharse, que no quería ni podía superar los abusos vividos, por qué no parece lícito concederla cuando no es un caso físico degenerativo, por qué consideraron que era un problema mental cuando no puede haber nada más físico que un abuso sexual, por qué no se te presupone con la madurez necesaria para decidir tu muerte con 17 años pero si se presupone para superar el abuso, ¿cambiaría algo si hubiese cumplido los 18? Imagino que en este contexto la mejor ayuda que le hubiesen podido dar, como su familia hizo respetándola y acompañándola, era dejarla ir dignamente.

A lo largo de la historia vivir no ha sido seguro para muchas mujeres. A día de hoy, con todas las herramientas que tenemos y lo que se supone que hemos avanzado, ¿siguen llevando las mujeres una vida no segura?
Gisèle Pelicot. Solo el hecho de nombrarla te salpica en la cara el horror de nuestro presente. Sigue siendo terrorífico ser mujer.
Hace meses leía el libro de El encaje roto con textos de Emilia Pardo Bazán y es perturbador corroborar que en el siglo XIX ya había autoras como ella que visibilizaban y denunciaban a través de sus trabajos el tema de la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres y dos siglos después los leemos en nuestras carnes con la cercanía de una narración contemporánea. Necesitamos figuras femeninas que nos sirvan de referentes y el mundo de la cultura y el arte puede ser un buen espacio, aunque siento que el principal lugar para combaOr la desigualdad es hacerlo desde la educación en la infancia, tanto por el entorno familiar como el institucional. No comparto la idea de que el arte deba educar o contener un mensaje, huyo del arte adoctrinador, ni si quiera creo que tenga que responder a una funcionalidad, el arte debería ser la expresión humana que nos invite a reflexionar o a conectar con otros planos de experiencia, pero jamás debería ofrecernos certezas inamovibles.
¿Tienes la sensación de sentirte siempre como una presa? En alguna de las acepciones de la palabra.
Sí, continuamente. Vivimos pendientes de los depredadores, somos presas del miedo a ser ultrajadas o infravaloradas, tenemos que esforzarnos el doble para ser validadas y toda esa energía que perdemos nos lastra en la búsqueda y encarnación de nuestro propio deseo. Además no estamos educadas para poner límites sino para merecer amor desde el sometimiento y la complacencia, pidiendo perdón y permiso es difícil no sentirse minúscula y vulnerable.
¿El amor es el paso previo a la violencia?
Me encantaría decirte que no, pero como mujer lo siento así. El contacto íntimo ya es físicamente violento, en el momento en el que nos desvirgan hay dolor, la penetración es una invasión, nuestros cuerpos aceptan la violencia desde nuestra necesidad de amar y ser amadas. Cuántas veces nos habremos dejado follar cuando en realidad necesitábamos un abrazo y dormir acurrucadas junto a alguien. Esto no quiere decir que no podamos disfrutar de nuestra sexualidad desde un lugar puramente físico, pero al ser penetradas es difícil no sentir esa violencia.
¿Amar a una persona puede salvarla de sí misma? ¿El amor lo cura todo?
Vamos a soñar que sí, venga. Pero es una pregunta tramposa porque el amor es un concepto abstracto, demasiado amplio y subjetivo, hay gente haciendo verdaderas atrocidades en nombre del amor. Pero estoy convencida de que si como sociedad priorizásemos la ternura y los cuidados necesitaríamos hablar menos de salud mental. Curioso que sean cualidades que se relacionen con lo femenino y que sean tan poco valoradas, hecho que se refleja en la precariedad de los sueldos de las personas que se dedican a cuidar a otras.
Yo quiero creer en que existe un buen amor que puede salvarnos de nosotros mismos, estoy hasta el coño de la autosuficiencia y de la reivindicación del auto cuidado como excusa para salir corriendo cuando algo se complica.
Ya desde el origen de las palabras, como bien explicas con la palabra vagina, los hombres nos hemos empeñado en no daros una identidad propia, ¿por qué crees que ha sido así?
En una conversación con una amiga llegamos a la idea de que en algún momento de la historia la humanidad decidió que era más valiosa la violencia y la productividad que traer vida al mundo y sus cuidados, por este motivo ellos adoptaron lugares de poder mientras nosotras quedamos relegadas al espacio del hogar como puro instrumento para traer vida al mundo colmando así la necesidad de trascendencia de aquellos que ocupaban el poder.
¿Me puedes explicar más la frase de: “Lo peor que le puedes hacer a una hija es dejarla creer que es invencible”?
Nuestras madres desean que seamos lo que ellas no pudieron elegir ser como mujeres. Proyectan su falta de realización personal en nosotras, se sienten realizadas a través de nuestros logros, nuestra independencia económica y emocional. Y si, es cierto que hemos avanzado mucho gracias al feminismo, pero seguimos sufriendo el techo de cristal, la conciliación, o esta nebulosa de tener que ser buenas en todo, llegar a todo, alcanzar una meta profesional para sentirnos realizadas… y cuando te das cuenta eres una mujer exitosa que no se ha permitido formar una familia, porque todo no se puede, porque hay pocos hombres que vayan a asumir ese cambio de rol… Y aunque encuentres ese espécimen en algún lugar recóndito del planeta ya no puedes ser madre, el cuerpo de la mujer tiene un límite, de nuevo la violencia de nuestros cuerpos y nuestros deseos. Este desfase es algo a lo que también se han encargado de inducirnos para así capitalizar la congelación de óvulos y demás.
Mamá, lo diste todo para que yo fuese poderosa y plena, porque lo quiero todo y lo merezco todo, porque llevo toda la vida luchando fuerte, pero espóiler… Seguimos jodidas.
Otra de las frases que usas en la obra es: “Si cada mujer abusada se inmolase, ¿Quién traería a vuestros hijos al mundo?”. ¿A cuántas mujeres de tu entorno conoces que hayan sido abusadas de una u otra manera?
Me gustaría que esta pregunta fuese un ejercicio para cada persona que esté leyendo. ¿Qué es para O un abuso? ¿Cuál es el límite? ¿Cuántas personas de tu entorno se han sentido abusadas? ¿Alguna vez habéis hablado de esto? Es desolador hacerlo, no lo hacemos porque nos da pánico tomar consciencia de lo que hemos normalizado como sociedad, de lo que seguimos normalizando como mujeres.
Y es bonito, dentro del horror del hecho en sí, que muchos hombres me hagan llegar sus relatos en relación a sus propios abusos tras ver Zorra Dorada. Así que no es una obra que interpele únicamente a las mujeres. Obviamente que es una pieza feminista, ¡faltaba, soy mujer!, pero etiquetarla de esta manera me parece reduccionista porque habla de abuso a muchos niveles, no solo como una cuestión de género.
Al no ser una obra de texto, me interesa saber cómo has ido articulando la coreografía alrededor del texto, cómo se iban generando los movimientos de tu cuerpo alrededor de la palabra. Entiendo que es difícil de explicar, pero me interesan mucho esos procesos creativos… por si puedes darme alguna pincelada de cómo lo has ido construyendo.
Mi forma de crear no es lineal, podría considerar que mis procesos son modo rizoma, trabajo desde el impulso, no confundir con inspiración, cuando algo me interpela es por un entrenamiento vital de la mirada inquieta que busca, se enfoca y es consciente. Vomito sin juicio para después esculpir ese material quitando el sobrante, buscando entender qué habita en él sin juzgarlo. La mayoría de las veces no soy capaz de expresar el sentido de los materiales que surgen pero hay un destello, y ahí radica el valor. Aquello que podemos explicar de manera explícita no permite alumbrar el misterio que somos, y a mí me interesa habitar la pregunta. Es por eso que me seduce investigar junto a los diferentes departamentos, pues aunque sigue anquilosada la preponderancia del texto en las propuestas escénicas, mi deseo es que esté al mismo nivel que el movimiento, la plástica escénica, el diseño de sonido, el diseño de luces, cuestiones performáticas, o instalativas; pues entiendo la creación escénica como un todo al servicio de la pieza en la que sumergir a la persona que observa. En cuanto a la composición entre movimiento y palabra busco exigirme como intérprete y creadora a encontrar nuevas vías de expresión que las aúne, normalmente las contemplamos en los proyectos escénicos como lenguajes estancos. Me interesa poner en tensión la relación entre movimiento y texto buscando su potencial simbólico y retándome con nuevas destrezas interpretativas.
Háblame del equipo que conforma Zorra Dorada, porque aunque es un proyecto muy personal, te has rodeado de grandes nombres.
A pesar de tratarse de una pieza unipersonal, trabajar con el equipo ha sido fundamental. La figura de Leonora Lax desde la asistencia a la dirección me ha ayudado a trascender mis propios textos y ha sido sostén con mirada lúcida y diligencia generosa; Benigno Moreno, como diseñador de sonido, me ha acompañado gran parte del viaje y, además de ayudar a conectar los diferentes materiales dotándolos de una coherencia homogénea, ha sabido encontrar el universo inconsciente de la pieza agarrando al público de principio a fin con una coherencia conceptual y formal que eleva mi trabajo en la escena; algo que también consigue Pilar Valdelvira con su diseño de luces, con el que sensiblemente ha concebido la atmósfera necesaria para esculpir de dorado mi cuerpo en escena, en una pieza donde la imagen destila una belleza siniestra y perturbadora. El valor simbólico de la plástica escénica, ejecutada por Leonora Lax y Guillermo Felipe, con la ayudantía de Aurora Raya, creció exponencialmente a lo largo de los ensayos con su mirada a pesar de que la limitación del espacio, su transformación y degradación fue la premisa que en mí detonó la pieza desde el primer momento. A esta plástica que se transforma a lo largo de la pieza a través de las acciones, se le suman las proyecciones de Víctor Izquierdo que dotan de nuevos planos de significación lo que acontece en la escena, y las composiciones originales de Benigno Moreno, Pilar Almalé e Iván Cózar dotan de una poética hermosa a momentos clave de la creación.
¿Cómo ves la escena teatral madrileña?
Pediría a las instituciones públicas que apoyasen a más artistas ‘emergentes’ que tenemos el culo pelado con el off Madrileño. Estoy cansada de Lorcas. Amo a Lorca, pero hay gente contemporánea escribiendo canela fina. Y es su trabajo darles espacio y visibilidad, al fin y al cabo Lorca ya no necesita comer de su oficio.
¿Y cómo ves el papel de las mujeres dentro de esa escena?
Por favor, dejemos de programar a mujeres creadoras solo en Ciclos para Mujeres o en el día de la mujer o con etiquetas de feminismos por el estilo. Porque sacude una evidente pregunta que es: ¿Entonces qué se programa el resto del año? La respuesta de evidente es casi mofa. Hay muchas mujeres cuyo valor artístico es incuestionable y tienen el mismo derecho a ocupar las programaciones de grandes espacios. Podíamos entender este trámite de la paridad cuando no nos daban ni una ración del pastel, pero amigos, ya estamos todas sentadas a la mesa y queremos nuestro postre.
¿De las cenizas de Elisa Forcano tras cada noche al realizar esta obra emergerán brujas nuevas?
Esta obra está significando muchas cosas en mi vida a nivel de recorrido profesional pero también simbólicamente en lo personal. Salgo a matar o a morir, a invocar y trascendernos, me entrego a la catarsis escénica con toda mi vulnerabilidad para que todas podamos identificarnos y resurgir poderosas como un ave fénix, si, como buenas Brujas contemporáneas.
Ya para terminar, Zorra Dorada pretende ser un grito de…
¡Vida! Sí, nace de un grito autoimpuesto a la vida, a pesar de la presencia incesante del deseo de muerte en la pieza. La vida es todo el rango y hay que abrazarlo, de lo más luminoso a lo más oscuro, de las cimas a los pozos, del amor al miedo, pero hay que vivirla palpando todos sus matices, radicalizando nuestros deseos para que a través de nuestras acciones otros puedan soñarlos.
Hay una frase en el último tema musical que compuso mi querido amigo Iván Cózar que resume un deseo proyectado con su cante hermoso y desgarrador en Zorra Dorada: “Que mi herida sane tu herida”.