Estoy leyendo un libro que no me está interesando. A veces incluso me aburre muchísimo. Ya llevo la mitad, no sé a qué estoy esperando. A qué estoy esperando que pase para que me interese o a qué estoy esperando para dejarlo. Soy de las que cierran un libro sin terminar y sin que le tiemble el pulso. Pensé que es lo que hacíamos todas cuando leemos, dejar de leer si no nos aporta el libro en cuestión, pero me sorprendo cada vez que alguien me cuenta que se siente mal si no lo acaba, aunque sepa que el mes que viene no recordará nada.
También están quienes intentan leer el libro una y otra vez. Normalmente porque ha tenido críticas excelentes o porque viene recomendado por alguien a quien se admira. Esto último es lo que me ha pasado con el libro que ando leyendo y que me está aburriendo. Vi que lo recomendaba Annie Ernaux, que me chifla. En esas palabras que se usan para publicitar algo, la escritora francesa decía cosas como que nunca antes se había descrito con tal fuerza la cotidianidad ni de manera más honesta. Y honestidad es lo que yo siento que le falta. En su lugar, se ofrecen párrafos y párrafos de postureo: artístico, vital y el que más me cabrea, el léxico.
El postureo léxico me enfada especialmente por varias razones. Las dos que más me importan son:
1- que es muy difícil escapar de él y todas acabamos sucumbiendo a términos molones.
2- que a veces (demasiadas) gana adeptos (ajenos al pensamiento crítico) y desemboca en la saturación o la saciedad semántica.
Es decir: en la devaluación de una palabra por puro hartazgo. Como decía Virginia Woolf, las palabras no viven en los diccionarios y es comprensible que nazcan y mueran como hijas de su tiempo. Pero eso es otra cosa. Lo que me molesta es cuando se construyen discursos sin sentido, pero molones porque se incluyen palabras de postureo léxico. En este libro que estoy leyendo y que me está aburriendo todo es ‘poroso’. Todo puede ser poroso y en el libro, lo es. Un cielo, una mano, una cara, el tono de una pregunta…
A un nivel más profundo, de significado, si en ese postureo léxico, el discurso y la acción, es decir, lo que se describe y lo que pasa, está a años luz, entonces ya entra en juego la incoherencia humana. Instagram es un buen amplificador de ella.
La danza no escapa del postureo léxico. Ya he escrito alguna vez sobre ello. Y desde hace un tiempo voy construyendo en la intimidad de mi escritorio una especie de glosario que varía con el tiempo. No sé por qué ahora me apetece compartirlo. Las personas más cercanas sí saben de él. Y sé que me arriesgo, porque yo tampoco escapo de su sombra alargada. Habrá quien diga, ah, pero esta palabra también te la he leído. Sí. No sé, tal vez sea verdad eso de que compartir es vivir. Es decir, manifestar públicamente para obligarme a estar pendiente.
Aquí va la primera palabra de ese glosario de postureo léxico de la danza. Con la ‘a’ de ‘articular’.
‘Articular’: La pieza de danza se articula… La obra se articula… Todo ello se articula… Para articular este trabajo la coreógrafa… Un todo articulado…
Continuará…