El espectáculo Una habitación propia es el encuentro de Virginia Woolf con el público del siglo XXI. Este fascinante discurso, irónico y emocionante, con música en directo, es ya un clásico de la escena, cinco años después de su estreno. Tan famoso como polémico, casi un siglo más tarde, el libro de la genial autora sigue siendo un mito del feminismo.
“Les dije suavemente que bebieran vino y que tuvieran una habitación propia”, escribe en su diario Virginia Woolf en 1928. Acaba de dar una serie de charlas, en Cambridge, a la primera generación de jóvenes universitarias, sobre el tema de las mujeres y la literatura, que son el origen de este texto indispensable.
Esta conferencia que hoy recorre los escenarios es una experiencia imaginaria, vívida y humorística. Desemboca como un rio inexorable en algunas de las ideas más inteligentes y de apariencia más sencilla sobre el papel de las mujeres en el mundo.
Virginia Woolf escribe Una habitación propia cuando está sucediendo la mayor revolución social de todos los tiempos: la igualdad de hombres y mujeres ante la ley. Solo hace nueve años que se le ha concedido el voto a la mujer.




