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Sphäre

Estreno: 10/04 Última función: 19/04
Duración: 120 mins.

Una propuesta escénica inmersiva, física y urgente que retrata el vértigo emocional de una generación. Esta adaptación y dirección de Pablo Cortés-Ferrández de La ronda, de Arthur Schnitzler, sitúa la acción en un club nocturno donde electrónica, deseo y poder marcan el pulso de la hipocresía social.

Cuatro personajes, interpretados por Samuel Naranjo, Lucía Michiels, Roger Figueras y Alba Sanz, encarnan distintas capas sociales: trabajadorxs, inmigrantxs, consultorxs, políticxs, artistas y estudiantes. A través de diez escenas, que avanzan con la inmediatez de un dedo deslizándose sobre la pantalla, la acción transita de un club a la calle, del dormitorio al teatro, componiendo un mosaico fragmentado y vertiginoso de nuestro presente.

En este espacio nocturno de estética berlinesa y música electrónica, el sexo y el deseo funcionan como ejes temáticos y dispositivo dramático, en diálogo con ciertas fiestas contemporáneas que reivindican la libertad sexual como parte de su identidad.

Poder, hipocresía, consumo y violencia atraviesan una dramaturgia que expone las contradicciones de una sociedad hiperconectada y, sin embargo, profundamente sola. SPHÄRE se erige así en un espejo incómodo; mientras en la pantalla se multiplican las opciones y la promesa de un poder infinito, en la vida real persisten la desigualdad, el vacío y la soledad.

En su momento, La ronda, de Arthur Schnitzler, fue censurada por la explicitud de la sexualidad y el subconsciente y, como dato curioso, fue objeto de intercambio epistolar entre el propio autor y Sigmund Freud. En 1921, tras su estreno en Viena, enfrentó procesos judiciales por ‘inmoralidad’ y fue prohibida en varios lugares. Schnitzler, afectado por la controversia, retiró los derechos de representación pública durante años.

Por ello, “no estamos únicamente ante una obra de teatro, sino ante el eco de otras piezas que, a lo largo de la historia, fueron silenciadas, prohibidas o consideradas peligrosas como, desafortunadamente, está ocurriendo hoy en día en nuestro país”, comenta Pablo Cortés-Ferrández. Esta adaptación recoge ese legado crítico y lo inserta en un ecosistema reconocible para el espectador actual.

La propuesta escénica diluye las fronteras entre público y ficción: el/la espectadorx no permanece como observadorx externx, sino que habita el espacio y forma parte de la experiencia que se construye desde la proximidad y la implicación directa.

“La obra nace de la urgencia de retratar un tiempo donde los vínculos se consumen con la misma velocidad con la que deslizamos un dedo en el móvil. Donde el sexo es moneda, el amor una superstición y el cuerpo un campo de batalla entre clases, géneros y expectativas”, explica su director. “Además, se trata de una relectura inédita en el contexto español, que actualiza el pulso crítico de Schnitzler para interpelar a la sociedad contemporánea desde un lenguaje radicalmente actual”.

La pieza se configura como un mapa emocional del presente y como un club simbólico donde todxs bailamos, arrastradxs por las mismas inercias, atravesadxs por las mismas contradicciones. Cuando la música se apaga, queda suspendida una pregunta incómoda: ¿cuándo fue la última vez que miraste a alguien de verdad?

 

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