Todo empieza con un nacimiento. El hijo cae al mundo y la madre muere en el parto. Desde ese instante, emerge una sombra que cambiará su manera de amar, de vivir, de sentirse en el mundo… Esta obra es una forma de mirar de frente a esa sombra. De transformarla en cuerpo, en gesto en escena. De buscar, a través del movimiento, el momento en que la verdad se revela y el peso se vuelve luz.
En tiempos donde lo efímero se confunde con lo esencial, esta pieza nos invita a quitarnos el velo que nos separa de la realidad, a través de un viaje hacia dentro. Un espejo escénico donde la culpa, la pérdida y la búsqueda de identidad, se entrelazan con la fragilidad del presente. El paseante y su sombra es una llamada a reconectar con lo humano en medio del ruido digital que nos separa de nosotros mismos.
Con un lenguaje físico que fusiona lo narrativo y lo simbólico, la pieza invita al espectador a mirarse en el protagonista, a reconocerse en su vulnerabilidad, y a preguntarse qué ocurre cuando enfrentamos aquello que más tememos.


