Fotos: Javier Naval
Juan Carlos Pérez de la Fuente dirige una versión de Ignacio García May sobre el texto del dramaturgo ruso Antón Chéjov.
Se trata de la última obra de Chéjov, escrita en 1904 y considerada como una de las más influyentes del teatro moderno. La trama gira en torno a Liubov Andréievna Ranévskaya, una aristócrata rusa que regresa a su hacienda familiar después de varios años en París. Allí se reencuentra con su hermano Gáiev, su hija y sus antiguos sirvientes. El centro de la propiedad es un magnífico jardín de cerezos, símbolo de la tradición, la memoria y la belleza perdida.
Sin embargo, la familia está arruinada y debe vender la finca. Lopajin, un comerciante hijo de antiguos siervos, propone talar el jardín para construir casas de veraneo y así salvar la situación económica. La familia se resiste, aferrada a los recuerdos y a la nostalgia, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos. Finalmente, el jardín se subasta y es adquirido por el propio Lopajin, quien encarna el ascenso de la nueva burguesía frente al declive de la nobleza.
Más que un drama familiar, la pieza es una alegoría sobre el fin de una era: el ocaso de la aristocracia rusa y el nacimiento de una nueva sociedad. Chéjov combina humor, melancolía y crítica colectiva para mostrar la incapacidad humana para cambiar ante lo inevitable y la hermosura efímera de lo que desaparece.



