Jorge García-Berlanga presenta una revisión de la vida y obra de su padre, Luis García-Berlanga.
La función está protagonizada por el propio Jorge, a quien acompañan sobre la escena Júlia Roch, Nacho Serrano, Natalia Vellón, Octavio Vellón y Pablo Vélez. Todos ellos recrean un homenaje que supone una alegoría entre la vida de Berlanga y España.
El 12 de junio de 1921, mientras España contenía la respiración ante el inminente desastre de Annual, un llanto infantil irrumpía en medio de la incertidumbre. Aquel niño era Luis García-Berlanga. Su nacimiento coincidía con una etapa decisiva para el país: un siglo marcado por guerras, fracturas políticas y una identidad nacional en permanente disputa.
Berlanga creció en paralelo a una España convulsa. Vivió la adolescencia de una nación que atravesaba rebeliones, luchas entre hermanos, valores enfrentados y tensiones emocionales difíciles de asimilar. Esa atmósfera marcaría su carácter y, más tarde, su obra: una mirada irónica, crítica y profundamente humana hacia su entorno.
Con el paso del tiempo, Berlanga cambió, pero nunca dejó de observar. Denunció a través del humor, se adaptó a las circunstancias y supo aprovecharlas para construir un lenguaje propio. Conservó siempre la curiosidad del niño que fue y convirtió la contradicción en seña de identidad.
Hoy, la figura de Berlanga no solo narra la trayectoria de un creador esencial para el cine español, sino también la crónica de un país que creció a golpes y que, como él, aprendió a mirar su realidad con ironía. Un montaje que, a la manera berlanguiana, promete no aburrir.


