Imagina a un actor atrapado entre fogones que decide reinventar su rutina a través del arte. Con ingenio, talento y un toque de locura, se sumerge en un universo donde la palabra, el cuerpo y hasta los objetos cotidianos se convierten en protagonistas de una historia que rinde homenaje al mismísimo Cervantes.
Un actor que trabaja de cocinero escapa de su realidad elaborando una ficción. A través de la palabra, el cuerpo del intérprete, la manipulación de objetos y un juego de luces y sombras, lo cotidiano se fractura. Molinos, caminos y batallas emergen en un entorno marcado por la repetición.
El texto de Cervantes se vuelve necesidad más que una elección. La pieza propone un cruce de caminos entre biografía e imaginación. Tomando como fuga los pasajes más emblemáticos de la novela, los límites se desdibujan.
Un Quijote que no nace del idealismo, sino de la imposibilidad de sostener la realidad.




