El artista argentino Matías Umpierrez nos presenta Museo de la Ficción I. IMPERIO, una propuesta inmersiva que explora nuevos conceptos desde los que preservar la ficción y poder ofrecérsela tanto a los espectadores del presente como a los del futuro.

El proyecto, que podemos ver en Naves del Español del 8 al 13 de junio, nos invita a adentrarnos en esa espiral de ambiciones y pesadilla shakesperiana que supone Macbeth, en una versión que, además, invierte los roles de género, presentándonos a Ángela Molina como Macbeth y Robert Lepage como Lady Macbeth.

 

La cápsula del tiempo de la ficción

 

Por José Antonio Alba

Foto portada Javier Cortés

 

Lo de entender al espectador como individuo que compra su entrada, se sienta en la butaca y deja que pasen cosas en el escenario mientras mira, es un concepto que comienza a estar caduco. Los lenguajes, las maneras de abordar el hecho escénico y las miradas van evolucionando, invitando a explorar y descubrir nuevos conceptos que han llegado para sumarse a lo que ya existe.

Los creadores piden, y necesitan, de una actitud activa por parte del espectador. Tienden la mano para estrechar vínculos con el público y que este comience a sentirse cada vez más en el centro de las propuestas; ya sea como elemento dramatúrgico o, sencillamente, envolviéndolo para que sienta el hecho teatral como una experiencia inmersiva.

Un ejemplo de esto es Museo de la Ficción I. IMPERIO, la propuesta que el argentino Matías Umpierrez trae a Naves del Español. Una pieza que ya ha viajado por Berlín, San Sebastián y Moscú; y que eleva el concepto de video instalación a otro nivel, convirtiéndola en una especie de cápsula del tiempo desde la que conservar la ficción para poder mostrársela a los espectadores del futuro.

 

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Ángela Molina y Robert Lepage protagonistas de ‘Museo de la Ficción I. IMPERIO’

Cómo preservar lo efímero

Umpierrez, en su afán por investigar la relación entre espectador y ficción, rompe de alguna manera con la idea romántica de lo efímero que posee el teatro en favor de la preservación de la construcción dramática, utilizando lo audiovisual como un contenedor donde guardar su esencia para que, además de en el presente, pueda ser experimentada en un futuro.

De ahí nace el concepto de ‘Museo de la ficción’ y la creación de esta especie de sistema ‘museo‐colección‐conservación‐exhibición‐tiempo’, como lo han querido denominar y de la que nace esta pieza que ahora nos presenta bajo el título de IMPERIO, una propuesta que explora las posibilidades que ofrece el concepto de espacio-tiempo y la ‘museificación’ dentro de la ficción.

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Museo de la Ficción I. IMPERIO de Matías Umpierrez

Cawdor no queda lejos de España

La primera experiencia da como resultado un acercamiento al Macbeth de Shakespeare en una versión muy libre donde, ya puestos a romper la baraja del hecho teatral, también se plantean el desafío de jugar a difuminar los roles de género para sus personajes, siendo Macbeth interpretado por la actriz Ángela Molina y Lady Macbeth por el actor y director Robert Lepage -con quien Umpierrez colabora desde 2016-, “porque los géneros no condicionan los comportamientos de los personajes, solamente valen los impunes deseos de poder que a lo largo de la historia permanecen tan intactos como la codicia que empuja a gran parte de los sistemas económicos y políticos que gobiernan el mundo”, dice su creador que, para esta versión que ahora podremos ver en Madrid, ha querido que la acción en vez de suceder en Cawdor y Escocia, tenga lugar en la España de los años 90. A Molina y Lepage le secunda un elenco plagado de nombres tan conocidos como: Elena Anaya, Chema Tena, Ana Torrent, Adolfo Fernández, Javier Pereira, Tessa Andonegui, Javier Tolosa, Bore Buika y Alfonso Bassave.

 

Construye tu propio Macbeth

¿Y cómo se pone en práctica la idea de espectador activo en todo esto? Haciendo que sea el propio público el que construya la dramaturgia del montaje al que desea asistir.

La propuesta de Umpierrez invita a los asistentes a adentrarnos, primero en una especie de exposición donde veremos, a través de pantallas, a los actores prepararse para la escena, para posteriormente acceder a una nueva estancia donde un cuadrilátero, delimitado por cuatro pantallas de 9 metros que nos rodearán, nos sumergirá de lleno en la acción emitiendo de manera envolvente las imágenes sincronizadas de la historia, siendo los propios espectadores quienes decidiremos qué ver y qué no.
De ahí saldrá el espectáculo que cada cual vivirá, en exclusiva, dentro de este entorno de pesadilla, traiciones y ambición que supone la historia de Macbeth.