Johan Inger: "Volver a la Compañía Nacional de Danza es como volver a casa"
Cuando Muriel Romero llegó a la dirección de la Compañía Nacional de Danza en 2024, fue clara en los objetivos o libro de estilo que abrazaría la agrupación. Y uno de ellos fue el de tener en cuenta la enorme diversidad de la danza, más allá de la clasificación entre clásica y contemporánea.
El próximo programa ROM – Range of Motion, que se verá en los Teatros del Canal del 12 al 15 de marzo, es nuevo ejemplo de este credo, con piezas de William Forsythe y Johan Inger. Reconocido coreógrafo sueco afincado en Sevilla, Inger pone en pie Become. De esta pieza, su trayectoria y la danza en España, nos habla por vídeollamada.
El sol entra por la ventana y la claridad se expande sobre el coreógrafo sueco Johan Inger (Estocolmo, 1967) que atiende a este medio por vídeo llamada. A su espalda cuelga un hermoso cuadro sobre el que preguntamos. “Es de mi hermano, Olof”, y mientras habla de él, se levanta y recorre espacios aledaños para enseñarnos con el móvil más piezas enmarcadas. “Tengo otro hermano que también se dedica a la danza, trabaja en el St. Louis Ballet”, explica.
Inger vive en Sevilla junto a su pareja, la también bailarina y coreógrafa, profesora de danza y directora Carolina Armenta, con quien puso en marcha hace tres años la compañía Take Off Dance. “Era una compañía que integraba a bailarines muy jóvenes. Una plataforma que permitía la transición hacia el mundo profesional con coreografías exigentes”, cuenta. Para arrancarla, se basó en su propia experiencia y esos comienzos tan inseguros que se viven cuando toca dar el paso en escena, tras terminar los estudios. Pero también se inspiró en su propia hija, la mayor de dos, que en aquellos momentos se encontraba en esa transición. “Cuando tienes 18 la cosa puede ponerse difícil. Si acabas el conservatorio, es importante que empieces a bailar teniendo en cuenta buenos referentes, obras de coreógrafos internacionales. Cada año tuvimos nuevos bailarines de diferentes lugares, pero haciendo el mismo viaje: el de averiguar quién eres y confrontarte con lo que quieres hacer y la responsabilidad de convertirte en bailarín profesional”, afirma. Fue precisamente Become, (convertirse) la obra que Inger creó para este joven colectivo, que se estrenó en el Festival Internacional de Itálica, en Sevilla, en 2023, y que el próximo 12 de marzo pondrá en pie con la Compañía Nacional de Danza. Sobre Take Off Dance cuenta el coreógrafo que han tenido que parar el proyecto, “el nuevo equipo del Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache (donde estaba ubicada la compañía) nos ha quitado la sala en la que trabajábamos, así que de momento el proyecto está parado. Si en algún momento lo volvemos a poner en marcha, tendrá que ser con más ayuda de la que teníamos”.
Preguntado por las diferencias principales alrededor de la danza entre Suecia, su país de origen, y España, donde vive, Inger arroja una idea tan sencilla como esclarecedora. “Siempre me ha sorprendido que mientras que en Suecia, un país de 10 millones y medio de habitantes, existe un número importante de instituciones relacionadas con la danza que dan soporte y visibilidad, en España, con 48 millones de habitantes, la danza sea tan insuficiente”, argumenta. Un problema de proporcionalidad donde no valen ni los principios matemáticos.

BECOME
Los medios locales del momento recogieron el estreno de Become en la Take Off Dance con entusiasmo. Se trata de una pieza de unos 25 minutos, interpretada por 14 bailarines, que reúne la exigencia y la poética que suele convivir en el discurso coreográfico de Inger. Cuenta que para su próximo estreno en Madrid con la Compañía Nacional de Danza, se ajustarán algunas cosas como el vestuario, al que le está dando una pequeña vuelta. “Estoy muy contento y está siendo muy bonito volver a la CND, es como volver a casa”, dice. “Recuerdo lo fantástico que fue montar Carmen cuando José Carlos Martínez dirigía la compañía”. Se refiere a la obra que estrenó en el colectivo público en 2015, por encargo de Martínez, y que giró mucho y recogió importantes premios. Una visión muy diferente sobre el mito de Carmen, con vestuario de David Delfín, que también supuso un reto para el creador. “Además de aportar la visión de un sueco sobre un mito tan español, fue mi primera obra narrativa”, recuerda. La CND tiene una tercera obra suya en repertorio, Walking Mad, estrenada en 2001 en el Nederlands Dans Theater y en 2012 por el colectivo español.
Johan Inger atesora una trayectoria de esas que se extienden sobre la cantidad y la calidad. Como bailarín ha destacado en agrupaciones como el ya mencionado Nederlands Dans Theater, y anteriormente, en el Royal Swedish Ballet. Como coreógrafo, el NDT figura como ese lugar que le dio la oportunidad de empezar, y también de consolidarse. Allí estrenó su primera pieza Mellantid (1995), creada para el NDT II, y allí permaneció como coreógrafo asociado, tras salir de la dirección del prestigioso Cullberg Ballet, colectivo sueco que capitaneó entre 2003 y 2008. “Vengo de la técnica clásica y luego fui hacia la contemporánea ya en el NDT. Creo que la mezcla de las dos se nota en mis trabajos”. ¿Y qué tipo de danza le gusta disfrutar como espectador? “Veo mucho, tengo la suerte de tener el Teatro Central aquí en Sevilla. Y puedo decir que me gusta todo tipo de danza. Es un arte muy amplio y ahí reside su belleza”.
A Muriel Romero, actual directora de la Compañía Nacional de Danza, la conoció hace años cuando Romero destacaba como bailarina solista en la Semperoper Ballett de Dresden. “Fui a crear para la compañía y justo ella se lesionó bailando. La recuerdo con mucha técnica y energía, profesional y salvaje. Creo que como directora de la CND está aportando muchísimo, porque además es muy humana y nada egocéntrica, reconoce el trabajo de los compañeros, se acerca… y eso es muy valioso”.
Además del estreno en Madrid de Become, con la CND, Inger mantiene una agenda poblada de proyectos para los próximos meses, que le llevarán a estrenar piezas en compañías de Alemania, Italia y Francia. ¿Qué le gusta hacer en Sevilla, cuando no tienen que trabajar? “Me gusta ser padre y marido siempre, acompañar a esgrima a mi hija de 16 años, escuchar música… Me gustaría leer más, pero reconozco que soy una persona muy visual”, concluye.
VOLVER A FORSYTHE
Become, de Johan Inger, se verá junto a The Second Detail, trabajo de William Forsythe, que abrirá la velada de este programa doble titulado ROM – Range of Motion, diseñado por Muriel Romero.
Forsythe, coreógrafo americano que dirigió el Ballet de Frankfurt, una de las compañías más influyentes y revolucionarias de la historia (ya desaparecida), firma con sus creaciones una gran página dorada de la danza. Y es gracias a la CND desde que empezó a dirigirla Nacho Duato (en 1990), que se pueden disfrutar habitualmente sus creaciones en nuestro país. Otros directores que sucedieron a Duato en la dirección de la CND, también lo han incluido en sus programas, así de importante es su legado, que requiere de una exigente técnica y expresión. Si en el programa estrenado en 2025 por la Compañía Nacional de Danza, Muriel Romero incluyó para cerrarlo, la frenética y gamberra, Playlist (track 1 y 2), ahora será un clásico del coreógrafo, The second detail, el que abra la velada en Teatros del Canal. No se lo pierdan.