
Las cosas que perdimos en el fuego
¿Qué nos encontramos en esta mirada teatral que traslada el terror social de las historias de Enriquez a un único escenario, donde lo siniestro emerge de lo cotidiano?

¿Qué nos encontramos en esta mirada teatral que traslada el terror social de las historias de Enriquez a un único escenario, donde lo siniestro emerge de lo cotidiano?

Una obra que plantea una crítica mordaz a los sistemas que, bajo el disfraz de la armonía, sostienen la exclusión, el control y la represión.

La pieza se levanta como una misa pagana que invoca un cielo travesti.



Un intenso drama que explora la complejidad de las relaciones humanas.

Un retrato sincero, humano y a ratos con humor, sobre el peso de la soledad, los giros de la vida y la importancia de sentirse escuchado.

Una cita imprescindible para los amantes del teatro comprometido, la memoria histórica y la obra lorquiana.




Una obra que nos sumerge en el viaje emocional de Samuel, un hombre traumatizado por el odio, la rabia y la búsqueda de sentido en un mundo donde la violencia todavía acecha a quienes aman libremente.