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Fomentando la verdadera inclusión escénica

“Nuestra responsabilidad como artistas es la de ser inclusivas, de normalizar la diferencia

Hablamos con Laura Suárez, la impulsora de LauraEnÓrbita, una productora teatral que lleva desde 2017 creando espectáculos 100% inclusivos e igualitarios.

La diversidad funcional intelectual y psíquica y la neurodivergencia se ven reflejadas en la mayoría de los proyectos que crea la productora, así como también en las distintas áreas artísticas y profesionales que la componen.

Sus equipos técnicos son 100% femeninos, algo poco frecuente en las Artes Escénicas, y las tres cuartas partes de los elencos están compuestos por actrices.

A través de su compañía, Vertebradas Artes Escénicas, crea espectáculos como Diversas mujeres, un recorrido por paisajes emocionales transitados por feminidades diversas, cuyas edades oscilan entre los 9 y los 78 años, y que podrá verse los días 16, 17 y 18 de mayo en Teatro Lagrada.

 

Foto de portada: Diversas mujeres. ©Manuel Villar

 

¿De dónde le viene a Laura Suárez su pasión por las Artes Escénicas?

Yo creo que desde pequeña, la actriz que llevaba adentro pugnaba por salir a la luz en cualquier oportunidad que se presentara. Me encantaba actuar, disfrazarme, cantar, crear películas y programas de radio con mis compañerxs de clase. Y de adolescente iba a todo tipo de conciertos y al teatro, lo más que podía, me apasionaba. Pero hubo uno de esos espectáculos que me marcó: fue el mimo belga Frederick. Contemplando una de sus escenas me emocioné profundamente. Era una escena coral y bella. Sus luces, el movimiento, la sensibilidad. Y mientras me fundía con lo que sucedía en el escenario me vino el pensamiento: Yo quiero hacer esto. Yo quiero subirme al escenario y poder generar en la gente esta emoción que siento ahora. Me pareció algo tan poderoso…

Yo estudiaba guitarra en esa época, pero no logré seguir. Sentía mucha inhibición ¡Así que soy una música frustrada! En cuanto pude, a los 18 años, entré en la escuela de Mimo contemporáneo de Ángel Elizondo en Buenos Aires, y de ahí en adelante me fui formando con distintos maestros y maestras.

 

¿Y en qué momento ves que tu camino es apostar por la plena inclusión escénica?

En 2005, la Asociación Rudolf Steiner de Madrid me convoca para dar talleres de teatro y dirigir proyectos. Es un centro donde asisten personas con todo tipo de discapacidad intelectual y psíquica y con distintos grados de autonomía. Hacer teatro con ellas me cambió la mirada hacia la vida, la sociedad y hacia el arte. Descubrí el mundo de la diversidad. Tan convencidas estamos de que lo que hacemos es lo ‘normal’, y un día descubres que hay tantas maneras de hacer las cosas como seres humanos que quieran hacerlas ¡Qué riqueza! ¡Y qué complejidad! Y yo, que iba a enseñarles, tuve que aprender todo de nuevo.

La inclusión, es decir, el trabajo en participación recíproca con personas con distintas características, surge de manera natural en mi trabajo, como muchas de las cosas que me suceden. Hay un impulso intuitivo que me lleva a tomar decisiones en las que confío.

Así empezamos a incorporar en las obras de teatro y en los proyectos pedagógicos, músicxs, jóvenes, niñxs, artistas plásticxs… Y pude experienciar cómo se potenciaban las habilidades expresivas de todas y cada una de las personas que participaban. De manera que constatamos en la práctica la riqueza de estas propuestas inclusivas en sus aspectos artístico, social y pedagógico.

 

Fomentando la verdadera inclusión escénica en Madrid
Laura Suárez

Háblame del Teatro de la Experiencia

Es la sumatoria de todo lo aprendido en el área escénica, atravesada por una mirada inclusiva. Desde mi punto de vista sucede que a menudo, en la escena madrileña al menos, las propuestas teatrales están basadas en el texto dramático. Esto es un factor limitante para gran parte de las personas con diversidad funcional intelectual, ya que se les va a exigir que puedan decir texto en cantidad, que puedan seguir un diálogo, que memoricen. Para ello requerirán de un cierto grado de capacidad cognitiva. Muchos de ellos se van a quedar fuera porque no cumplen con las exigencias de la normativa. Un teatro basado en lo textual tiende a excluir a la mayoría de este colectivo. No resulta inclusivo.

Entonces, el motor que me ha movido estos últimos largos años y me sigue moviendo, es indagar en un lenguaje transversal donde cada persona pueda expresarse a través de sus propias capacidades. Bucear en la infinidad de posibilidades expresivas que una trae en sí misma. Y al mismo tiempo, cómo la interrelación de esas particularidades genera un lenguaje grupal común y característico. Esta investigación permanente ha dado lugar a la práctica del Teatro de la Experiencia.

Podríamos sintetizar diciendo que en nuestro trabajo teatral, el punto de partida es el cuerpo. El teatro no existiría sin el cuerpo. A través de él percibimos el mundo, nos expresamos y nos comunicamos. En él se registran y almacenan todas nuestras experiencias vitales. Es continente y transmisor de las mismas. Con nuestro entrenamiento, entramos en contacto con esa “fuente de información” a través de una atención plena, partiendo de consignas físicas concretas que permiten agudizar nuestros sentidos, contactar con emociones profundas y desarrollar imágenes propias que se manifestarán a través de nuestro cuerpo, resultado de la experiencia auténtica y subjetiva. Este enfoque facilita la transversalidad que propone el concepto de inclusión, ya que apela a un plano de expresividad que permite un lenguaje común.

Hay una gran similitud en la forma de concebir nuestro trabajo con la danza-teatro. En nuestro caso no se ‘danza’, sin embargo, la acción, el movimiento y la poética, forman parte esencial de nuestro lenguaje escénico, al que se suma la palabra como un elemento más dentro del relato. De hecho, la denominación de Teatro de la Experiencia para este método, se inspira en el libro Pina Bausch, danza-teatro, de Norbert Servos (2017), coreógrafo y especialista en dicha disciplina. Él nos explica que: “La lógica de los sentimientos y de los afectos no se rige por la razón». «[el objetivo de la danza-teatro] sólo puede ser la transmisión de una realidad experimentada por el propio cuerpo. La vivencia precede a la explicación racional”. Es el terreno ideal para que las personas con diversidad funcional intelectual puedan desarrollar su creatividad ya que no recurrimos a la razón como elemento estructurante ni a su manera lógica de desarrollar contenidos.

 

¿Cómo son los talleres que impartes y a quiénes están dirigidos?

Hay diferentes tipos de talleres. Por un lado, está el Taller de teatro inclusivo permanente que empezó en 2015, abierto a todo tipo de participantes con ganas de experimentar y entrenar en el lenguaje escénico. Diferentes edades, diferentes capacidades, con y sin experiencia en las artes escénicas. Es en este ámbito donde empiezan los trabajos de investigación y experimentación que luego darán forma a los espectáculos de la compañía Vertebradas Artes Escénicas.

Por otro lado, doy talleres a profesionales o colectivos con propuestas diversas, según la necesidad o temática que se quiera trabajar. Pueden ser inclusivos, donde muchas veces participan integrantes de la compañía Vertebradas, o no serlos, al estar focalizados en el colectivo específico que lo conforme.

El factor común es la metodología del Teatro de la Experiencia y la condición de que los espacios creados sean seguros y de respeto mutuo.

 

¿Qué tipo de actrices forman parte de tu compañía, Vertebradas Artes Escénicas?

Son intérpretes de un perfil bastante variado: personas con y sin diversidad funcional intelectual y física, con neurodivergencia y un rango de edad muy amplio. Me resulta indispensable trabajar con gente joven para no anquilosarnos. En el caso específico de Diversas Mujeres, una de nuestras obras, la menor tiene 8 años y la mayor 78. Con algunas de ellas venimos trabajando desde hace casi 20 años. Otras, acaban de entrar en la compañía. También hay personas con identidades LGTBI que enriquecen el proyecto con su visión. La calidad creativa y escénica de nuestras producciones es un reflejo de la diversidad del grupo y del beneficio de lo diferente. Y quiero ampliar esto a todo el equipo artístico y técnico que aportan desde su profesionalidad y su diferencia. Resalto, además, que nuestra cartelería y nuestra imagen corporativa está diseñada por La Casa de Carlota & friends, Sevilla, una empresa de diseño gráfico en la que también trabajan personas con diversidad funcional y neurodivergencia.

 

¿Qué tipo de proyectos queréis llevar a cabo como compañía?

Proyectos vivos, que resulten un desafío para la compañía y para todo el equipo, que nos permitan descubrir nuevas realidades, que nos sensibilicen y en consecuencia, también sensibilicen al público. Proyectos que nos ayuden a entender de qué se trata esta vida, que entre todas las inmensas dificultades a las que se enfrentan la mayoría de las personas, podamos aportar un granito de arena desde nuestra visión plural y nuestra estética escénica.

 

¿Y qué es LauraEnÓrbita?

LauraEnÓrbita es la marca que aúna y, en gran parte, produce el trabajo que vengo realizando estos últimos 20 años, que es cuando empiezo a sentir una solidez en las propuestas y un deseo claro de cómo quiero vivir las artes escénicas desde mis distintas facetas: tanto como directora, dramaturga, actriz y pedagoga teatral, y el componente inclusivo e interdisciplinar empieza a cobrar fuerza. En 2019, de la mano de La casa de Carlota, Sevilla, le doy cara visible a través de su diseño. Y detrás, hay un montón de gente aportando trabajo y creatividad para que las cosas puedan salir adelante, a las que les estoy eternamente agradecida. En este momento, la producción ejecutiva la lleva Amaia Castañeda.

 

¿Cómo de complicado es producir teatro estos días y en un país como este?

Bastante complicado. Y las cosas lamentablemente no van a mejor. En Madrid, por ejemplo, en este momento hay muchísimas propuestas teatrales y cada vez hay menos recursos disponibles. Y lo mismo les pasa a las salas independientes que cada vez lo tienen más difícil. Además, aquí hay un enfoque que perjudica a las artes escénicas como tales ya que se promociona la cultura del entretenimiento y de la frivolidad. Se modela un público que solo quiere pasar un buen rato deslumbrándose con producciones costosas y vacuas o con un humor obvio y carente de creatividad. Todo lo contrario de lo que debieran ser las artes escénicas. Como contrapartida, hace varios años que hay un boom de salas alternativas que luchan por enriquecer la vida teatral de Madrid, donde muchas veces podemos sorprendernos e inspirarnos. Resultan indispensables.

 

¿Por qué decides apostar por tener equipos técnicos 100% femeninos?

Es algo que surge naturalmente. De hecho, no lo tenía conceptualizado hasta que un día, hace unos años, en el Teatro Mira de Pozuelo, el jefe técnico me dice al llegar: Aquí viene Laura con sus mujeres. Me hizo gracia, pero era la verdad. Y me encantó. Me encanta que así sea. Me empodera. Además, es un área mayoritariamente masculina. Así que me encanta cuando llegamos ‘Laura y sus mujeres’ a las salas, a montar.

 

En mayo os podremos ver con la obra Diversas mujeres en Teatro Lagrada. ¿De dónde te nace esta propuesta?

Hace años, estábamos en el Taller de teatro inclusivo permanente y a través de una alumna, surgió la posibilidad de hacer una actuación en la Universidad Autónoma, vinculada al 8M. Fue un punto de inflexión porque fue allí donde empezamos a constituirnos como compañía, en paralelo al Taller de teatro. Siempre tuve en mente la Ofelia de Heiner Müller de MáquinaHamlet, con el deseo de trabajarla en algún momento. Así que aproveché la oportunidad y funcionó como punto de partida

 

¿Cómo es la dramaturgia y la puesta en escena que habéis elaborado?

Diversas Mujeres es un recorrido por paisajes emocionales transitados por feminidades diversas, cuyas edades oscilan entre los 8 y los 78 años. El ciclo de la vida y la muerte, el deseo, la infancia, la violencia, las maternidades, el desamor, la identidad, son temas que hemos trabajado a través del Teatro de la experiencia. Indagamos en el imaginario de cada una como mujer, proponiendo improvisaciones inspiradas en nuestras vivencias, en poesías, diferentes textos, canciones. Investigando en cómo contar los relatos que nos habitan generando una dramaturgia propia, poniendo en valor lo espontáneo como cimiento para la creación escénica. Es un reto como directora mantener la calidad de esa espontaneidad en lo que será la obra teatral. El resultado es un colash poético y emotivo. Por momentos se genera, tanto por lo numerosas como por lo diversas, un magma humano de características muy particulares. Son muchos los momentos en que nos sentimos una, casi tocando lo arquetípico. Una característica particular de esta obra es que está en continua transformación, ya que cada nueva puesta está marcada por la particularidad del momento y de las integrantes de la compañía. Hay una estructura que se mantiene, pero varían y se renuevan escenas. Concebimos el grupo como un ente creativo que se deja modificar. La sororidad es una clave constante. La versión actual está inspirada libremente en textos de Zoe Fernández de la Mata, Federico García Lorca, María Llovet, Heiner Müller y Alejandra Pizarnik.

 

¿Esta obra es un homenaje a todas las mujeres?

¡Absolutamente! Me emociona de solo pensarlo. Es un abanico tan inmenso, y tantas veces invisibilizado o menospreciado. Yo me siento una mujer privilegiada por mi condición social y cultural. Y con todos los dolores que puedo haber sentido y los daños recibidos en el transcurso de mi vida, poco es comparado al sufrimiento que muchas mujeres en el mundo han atravesado y atraviesan por el simple hecho de ser mujeres. Con toda humildad, las reverencio y les agradezco su valentía. Son las que nos marcan el camino. En nuestro elenco hay mujeres que lo han tenido duro y lo siguen teniendo. Por su discapacidad, por su enfermedad, por su condición trans, por la vida misma.

 

¿Si eres mujer con algún tipo de discapacidad estás doblemente invisibilizada?

Exactamente. Y más aún con discapacidad intelectual, ya que el punto de infantilización es extremo.

 

¿Crees que las Artes Escénicas son una buena herramienta de transformación social?, ¿esa debe ser su labor?

Dice Augusto Boal que “El teatro es una forma de conocimiento y debe ser también un medio de transformar la sociedad. Puede ayudarnos a construir el futuro, en vez de esperar pasivamente a que llegue”. Y yo coincido. Por eso tenemos una gran responsabilidad. No se trata solo de ir a contar los problemas sociales sobre un escenario sino de generar una poética particular que modifique al espectadxr. Que lx enriquezca. Porque el teatro es arte. Debemos sorprender al público, sensibilizarlo, sacarlo de su zona de confort, proponer un humor inteligente que nos deje pensando. Que se vayan a su casa con algo nuevo, con una imagen, una frase, con un pequeño descubrimiento, una duda, aunque sea ínfima. Que en esa hora de ritual escénico, haya pasado algo diferente a la cotidianeidad de cada día y que tenga ganas de volver al teatro. Que se le haga imprescindible.

 

¿Crees que el mundo de las Artes Escénicas es inclusivo?

Está empezando a serlo, poco a poco. Pero falta mucho recorrido aún. Se han abierto las puertas hacia la inclusión. Pero queda mucha pedagogía por delante y mucho por hacer. Todavía seguimos acercándonos a la diversidad desde una actitud de superioridad o de condescendencia hacia estas personas ‘diferentes’. A veces creemos que les hacemos ‘el favor’ de abrirles las puertas al mundo expresivo, nosotras ‘las normales’. Y no les estamos haciendo ningún favor. Estamos brindándoles el apoyo que necesitan, asumiendo nuestra responsabilidad como integrantes de esta sociedad para que funcione realmente de manera inclusiva. Para que cada persona, cualesquiera sean sus habilidades o características, puedan, en este caso, expresarse artísticamente sobre un escenario. A veces es peor aún: hay una suerte de utilización de las personas con discapacidad ya que nos permiten acceder a subvenciones o apoyos específicos si forman parte de nuestros proyectos. Es duro y polémico decirlo, pero esto sucede con cierta frecuencia.

Hay grupos y proyectos con larga trayectoria que vienen trabajando en este ámbito desde hace años con propuestas sólidas y necesarias. Por nombrar solo algunos: La Fritsch Company, Alteraciones Danza Teatro, Festival Visibles. Este compromiso indudable, hace que el mundo de las Artes Escénicas sea cada vez más inclusivo.

 

 

Si cada ser humano es único y diferente, ¿Por qué vivimos en una sociedad que no tolera nada bien la diversidad?

Porque vivimos regidos por un sistema que lo que menos quiere es que seas original y pienses por ti misma. Los cánones están pre-establecidos. Una sociedad capitalista salvaje y consumista donde rige le ley del más fuerte. No sólo no tolera la diversidad en todas sus facetas, sino que hace todo lo posible por ocultarla y si no puede, la señala como algo raro, negativo, peligroso, que debe adaptarse a lo que es la norma.

Quiero resaltar el papel que juega la ignorancia en todo esto. Yo estoy convencida de que la mayoría de la gente excluye por ignorancia. Hay una minoría que sí tiene clara su ideología supremacista, racista, machista, homófoba… Pero la mayoría desconoce la pluralidad en su vida cotidiana. Hablo por experiencia propia, porque así pensaba yo de muy joven: “pobrecitas las personas con discapacidad”. Hasta que conocí gente diferente. Y así con todos los colectivos. Por eso la educación es primordial para una sociedad justa y sana. Por eso nuestra responsabilidad como artistas es la de ser inclusivas, de normalizar la diferencia.

 

¿Sentís que tenéis el apoyo necesario para poder desarrollar vuestro trabajo?

La verdad es que no. Somos una compañía independiente. Admito que yo soy muy kamikaze y con la compañía nos lanzamos a la aventura sin tener asegurados apoyos económicos. En este momento tenemos tres obras activas: Baila el Bosque, Molinos ¡a mí! y Diversas Mujeres. Golpeando puertas y con una energía incansable, vamos formando parte de la oferta teatral en la cartelera madrileña. Ofrecemos espectáculos de calidad y con una propuesta contemporánea. Eso es fundamental. No queremos beneficencia. Hacemos teatro. Pero es verdad que ha llegado un punto en que nos agotamos. A esta altura, ya no queremos generar espectáculos o proyectos que no cuenten con una financiación económica previa. En total, somos unas 20 personas trabajando en cada nuevo proyecto ¡Imagínate! Está claro que necesitamos financiación que todavía no llega. En eso estamos.

 

¿Tenéis facilidades para actuar en teatros comerciales? ¿Os programan mucho o sólo en ciclos relativos a la inclusión?

Como te comentaba antes, en los últimos cuatro años hemos podido pasar la barrera de actuar fuera de los ciclos relacionados a la inclusión. Lo consideramos un gran logro. Pero sigue siendo difícil. En los teatros oficiales, por ejemplo, hasta la fecha nos resulta imposible que nos programen fuera de algo vinculado a la ‘discapacidad’.

 

¿Crees que los medios de comunicación sabemos tratar estos temas de integración escénica? ¿Le dedicamos suficiente espacio a iniciativas como la vuestra?

Para empezar, me estás haciendo esta entrevista fantástica donde puedo explayarme sin límites. Así que lo primero que hago es agradeceros vuestro interés por el teatro inclusivo, al que siempre le dais difusión y también por vuestro enfoque. Pero en general, no sé si hay mucho interés por temas de integración escénica. Y a esto se le suma a veces, falta de perspectiva para normalizar el teatro inclusivo. Es tremendo cuando se hace hincapié en ‘la gran labor’ que hacemos las que estamos en este sector, en vez de hablar de la propuesta escénica en sí misma.

 

¿Realmente estamos cerca de lograr la plena inclusión escénica?

Bueno… Cerca lo que se dice cerca,  no sé yo. Pero estamos trabajando duro en ello. Va de la mano de lo que sucede en el resto de la sociedad. Si allí no hay plena inclusión, difícil que la haya en los teatros. Nosotras tenemos la gran ventaja de que nuestra labor tiene la capacidad de visibilizar literalmente, porque te subes a un escenario para que te vean. Lorca decía que el teatro es una tribuna libre y que un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo. Hay que entender que el teatro inclusivo enriquece la oferta cultural ya que visibiliza la diversidad de la sociedad. Contar historias sólo desde la normatividad, nos limita y empobrece. La inclusión real es lo mejor que le puede pasar al arte en general y a las artes escénicas en particular ¡En ello estamos! Seguimos trabajando por una inclusión que tiene lugar en los escenarios y nos permite soñar nuevos futuros de manera colectiva.

 

Toda la cartelera de obras de teatro de Madrid aquí

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