La nieve es una buena metáfora de la vida. Es hermosa, mágica, fascinante pero también puede ser terrible, salvaje y despiadada.

Todo eso junto fue para mí la tormenta Filomena.

Salgo de la maternidad y resbalo en la puerta como si pisara una pastilla de jabón. El dolor es mucho más fuerte del que sentí hace unos días con las contracciones del parto. El hielo traicionero ha puesto mi vida patas arriba, me ha roto la pierna en pedazos, pero me está rompiendo mucho más separándome de mi cachorra recién nacida y de su hermano que solo tiene tres años.

Permanezco diez días ingresada en traumatología viviendo una auténtica odisea. Pacientes hacinados en pasillos, calefacción rota, ola de COVID y todo el personal sanitario al límite de sus fuerzas y, aun así, al pie del cañón.

Atestiguo las graves consecuencias de la privatización y externalización de algunos servicios del hospital.

Comparto habitación con una anciana nonagenaria que tiene demencia senil y una cadera rota; se desnuda continuamente y trata de lanzarse desde su cama al suelo mientras pellizca sus pechos secos…

De los míos llora una leche que cae a ninguna boca y aúllo desesperada como una loba a la luna.

 

Todo muy bizarro y loco…

No puedo recibir visitas, pero pido que me traigan un ordenador para escribir y no olvidar nada de lo que está sucediendo en estos momentos donde me siento tan frágil y asustada…

Y así nace esta historia, una historia que pretende dar voz a lo que de verdad importa. Al motor invisible que sostiene el mundo: los cuidados.

Y escribo desde el amor y el dolor esta oda a los que cuidan, sobre todo a los que cuidan bien, a los héroes y heroínas anónimos: enfermeras, auxiliares, celadores que nos sostienen, auxilian y reconfortan en momentos de gran vulnerabilidad y miedo.

Descubro que algunos de esos héroes han vivido sus propias tragedias que hacen que mi drama parezca de plastilina y decido que esa sea la verdadera voz de esta historia.

Una historia de personas corrientes, que habla de ti y de mí, de pérdidas, separaciones, anhelos, deseos, miedos y amor.

Todo con espacio para que también afloren momentos hermosos y divertidos, para que se cuelen carcajadas, nazcan amistades, complicidades y se dé el milagro del encuentro y el cuidado humano, que es, en definitiva, lo que todos necesitamos para gozar de una buena vida.

 

Toda la cartelera de obras de teatro de Madrid aquí