El director de la feria vasca, una de las más importantes del pais y con gran proyección internacional, nos habla del 'Legado' -leitmotiv de este año- y del estado de salud de una cita que ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años.
La XXXII edición tendrá lugar en Donosti – San Sebastián del 14 al 18 de marzo y su programación albergará en diferentes espacios de la ciudad 31 espectáculos en 42 funciones. Además, contará con un buen número de actividades dirigidas a profesionales del sector de las artes escénicas: foro de negocios, encuentros, mesa de reflexión y otras.
Hablé contigo antes de la edición de 2024 y comentábamos los resultados con los que cerró la feria en 2023: 8.500 asistentes a las representaciones programadas y 540 profesionales, entre otros datos. En 2025, las cifras han tenido un crecimiento muy relevante: 10.482 y más de 700, respectivamente. ¿Qué análisis hacéis del incremento? ¿Qué se ha hecho mejor o qué habéis cambiado para ello?
El incremento de público y de profesionales responde a una combinación de factores trabajados de manera sostenida. En primer lugar, a una apuesta clara por la calidad artística, acompañada de una mejora constante en todos los aspectos organizativos: horarios más cuidados, puntualidad, refuerzo de la comunicación e información, y una atención especial a cuestiones logísticas clave como alojamientos, restauración y servicios para los profesionales.
A ello se suma el trabajo de un equipo eficaz, eficiente y cercano, que ha contribuido a mejorar la experiencia global de la feria, tanto para compañías como para profesionales acreditados intentando responder a sus necesidades.
Otro elemento importante ha sido el papel de los agentes que trabajan de forma activa en los mercados internacionales, captando nuevos profesionales y reforzando la proyección exterior de dFERIA. Este crecimiento se ha visto amplificado por un boca a boca que funciona de manera exponencial, fruto de experiencias positivas repetidas edición tras edición.
Finalmente, la presencia continuada de dFERIA en foros internacionales y la colaboración con proyectos como Festival Academy, vinculada a jóvenes profesionales emergentes de ámbito mundial, han permitido ampliar y diversificar el perfil de los acreditados, consolidando a la feria como un espacio de referencia en el contexto internacional, con una clara vocación en la transmisión de la información de manera intergeneracional.
Las cifras son importantes, pero el crecimiento de ciertas iniciativas también conlleva estar alerta para no perder la esencia o caer en la autocomplacencia. ¿Cómo lo abordáis?
Somos muy conscientes de que el crecimiento, por sí solo, no es un objetivo si no va acompañado de rigor y sentido crítico. Por eso, año tras año, dFERIA se somete a procesos de evaluación rigurosos, tanto a nivel artístico como organizativo, que nos permiten analizar con datos y con mirada autocrítica qué ha funcionado y qué debe mejorar.
A partir de ese análisis, incorporamos mejoras concretas, sensatas y asumibles, evitando decisiones impulsivas o cambios que puedan desdibujar la identidad de la feria. Del mismo modo, hacemos un seguimiento del grado de cumplimiento de las mejoras planteadas en ediciones anteriores, entendiendo la evolución de dFERIA como un proceso continuo, medido y coherente. Este ejercicio permanente de evaluación y ajuste es la principal garantía para crecer sin perder la esencia ni caer en la autocomplacencia.
Esta edición girará en torno al leitmotiv ‘Legado’. Es un concepto con mucho peso, tanto para bien como, a veces, para mal. ¿Cómo lo entendéis desde dFERIA en el marco de las Artes Escénicas?
Desde dFERIA entendemos el legado como un concepto complejo, abierto y, en ocasiones, contradictorio, que precisamente por ello resulta especialmente fértil para las artes escénicas. dFERIA 2026 adopta este leitmotiv por su capacidad para articular una reflexión amplia y transversal sobre la creación escénica contemporánea y su relación con la sociedad.
En un contexto de profundos cambios culturales, sociales y políticos, planteamos un espacio desde el que interrogar qué dejamos, qué heredamos y cómo se transmite aquello que configura nuestra identidad colectiva e individual. El legado no se aborda aquí desde una mirada nostálgica o complaciente, sino como una herencia cultural y social que puede ser revisada, cuestionada y resignificada; como huella histórica que interpela al presente y como transmisión emocional entre generaciones.
Desde esta perspectiva, las artes escénicas se convierten en un lugar privilegiado para pensar el legado como un acto de traspaso hacia el futuro, posicionando a dFERIA como un espacio de circulación, memoria crítica y proyección de la creación escénica actual.

La danza protagoniza el 48% del programa de esta edición, mientras que el teatro supone un 46%. ¿Esta equiparación es uno de los objetivos ya asentados en la feria?
Sí, es un objetivo plenamente asumido y asentado. Hace ya unos años, y en diálogo y en acuerdo con el propio sector profesional, dFERIA tomó la decisión estratégica de reconvertirse de una feria exclusivamente de teatro a una feria de teatro y danza, incorporando esta disciplina con el mismo nivel de exigencia, visibilidad y relevancia.
Desde entonces, el trabajo ha sido incorporar la danza de manera estructural y no testimonial, dotándola de un peso real dentro de la programación y del mercado profesional. Las cifras de esta edición -48 % de danza y 46 % de teatro- reflejan esa apuesta sostenida en el tiempo y confirman una línea de trabajo clara: entender dFERIA como un espacio donde ambas artes dialogan en igualdad de condiciones.
También habrá un espectáculo circense y otro multidisciplinar. Desde la organización, ¿tenéis el debate de dar más cabida a las artes vivas o performativas?
Sí, ese debate está presente. Somos una feria contemporánea y, en muchos aspectos, atenta a la creación emergente, y entendemos que las artes escénicas están en permanente evolución y que los lenguajes se expanden, se mezclan y se transforman. Desde esa realidad, consideramos una obligación ser sensibles a las artes vivas, performativas y formatos híbridos, y darles espacio cuando aportan sentido artístico y diálogo con el presente. No se trata de sumar disciplinas por acumulación, sino de responder de forma coherente a lo que está ocurriendo, y a lo que está por venir, en la creación escénica contemporánea, siendo un reflejo fiel de la realidad creativa actual y de los lenguajes que hoy están configurando la escena.
El país invitado esta edición es Dinamarca. ¿Qué espectáculos y actividades se van a programar alrededor de su participación?
Efectivamente, Dinamarca es el país invitado de esta edición. Tendrá una presencia destacada tanto en la programación artística como en el relato conceptual de dFERIA. La inauguración correrá a cargo de Danish Dance Theatre con Bloody Moon, una potente pieza de danza contemporánea coreografiada por Marina Mascarell, que explora la violencia, el deseo y la vulnerabilidad del cuerpo en tiempos de crisis. A través de una fisicalidad extrema y una estética cruda, la obra aborda el legado de la violencia y del poder inscrito en los cuerpos, aquello que se hereda y se transmite de generación en generación.

La creación danesa estará también representada por Samba de UPPercut, una explosiva propuesta de danza y circo contemporáneo que combina acrobacia, humor y música para celebrar la energía colectiva y el placer del movimiento compartido, mostrando otra cara de la escena danesa: física, vibrante y profundamente lúdica.
En el ámbito teatral, Fix+Foxy presenta Un país sin sueños (Land Without Dreams), una incisiva pieza de teatro documental que cuestiona la identidad y el relato de la nación danesa a partir de testimonios reales, reflexionando sobre el legado que construyen las políticas, la memoria colectiva y los discursos oficiales.
Completa esta presencia La carta de Paolo Nani, una joya del teatro gestual inspirada en los Ejercicios de estilo de Raymond Queneau, donde una anécdota mínima se transforma en un despliegue magistral de técnica, humor y precisión, poniendo en valor la tradición y el legado del teatro físico europeo.
La participación de Dinamarca se concibe así no solo como una muestra artística, porque además de la programación de los espectáculos, la participación de Dinamarca se completa con una agenda profesional específica, que incluye un desayuno institucional ofrecido por las entidades danesas, concebido como un espacio de encuentro para dar a conocer sus políticas culturales, modelos de apoyo a la creación y líneas de cooperación internacional. A ello se suma la participación activa de agentes daneses en el foro de negocio de dFERIA, favoreciendo el intercambio profesional, el diálogo entre escenas y la generación de futuras colaboraciones. De este modo, la presencia de Dinamarca se extiende más allá del escenario, integrándose plenamente en la dimensión artística, profesional y estratégica de la feria.
¿Qué presencia van a tener las compañías vascas en esta edición?
El apoyo a la creación vasca es un eje estructural de dFERIA y se traduce, en esta edición, en una presencia significativa que alcanza el 44 % de la programación. La feria funciona como un espacio clave de visibilidad, encuentro y proyección profesional para las compañías vascas, permitiéndoles mostrar su trabajo en un contexto de mercado junto a creadoras y creadores del resto del Estado y del ámbito internacional.
En el ámbito teatral, la creación vasca se presenta desde una clara pluralidad de miradas y lenguajes contemporáneos. Desobedientes 18/98 de Tanttaka Teatroa aborda, desde la memoria crítica, las huellas del macroproceso judicial en los derechos civiles y la memoria colectiva; Arizona de Txalo Produkzioak recurre a la comedia incómoda para desmontar los discursos de odio; y, como novedad, Itzulera de Dejabu Panpin Laborategia inaugura la presencia de un espectáculo vasco en versión original dentro de la programación oficial, vinculando euskera, memoria e identidad. Propuestas como 52 hercios (ADOS Teatroa), Sensación térmica (K Producciones) o R&J (La Dramática Errante) completan un retrato sólido y diverso de la escena teatral vasca actual.
En danza, la programación pone el acento en trabajos de gran intensidad física y emocional. Euforia de Cielo Raso explora el deseo y el exceso desde el cuerpo, mientras que Hasta el último baile de Eva Guerrero / Doos Colectivo convierte la despedida y la resistencia en un gesto coreográfico cargado de memoria. Junto a ellas, Fleeting Matters de Begoña Quiñones propone una mirada sensible sobre el tiempo y la presencia. La multisesión de piezas breves, con colectivos como Erain, NODE, OSA + Mujika (estreno absoluto) y Lasala, amplía esta panorámica de la danza vasca contemporánea.
¿Tenéis algún perfil hecho de los espectadores que acuden a la cita?
Contamos con un perfil bastante definido y, al mismo tiempo, diverso. El público de dFERIA está compuesto, en primer lugar, por profesionales del sector como programadores, compañías, distribuidoras y agentes culturales que participan activamente en la feria y en su dimensión de mercado.
Junto a ellos, dFERIA convoca a un público fiel y aficionado al teatro y a la danza, que encuentra en la feria una programación exigente y contemporánea. Y, cada vez con más presencia, se suma un público más joven, atraído por la novedad, los lenguajes emergentes y las propuestas que exploran nuevas formas escénicas. Este público no profesional no ha dejado de crecer en los últimos años, edición tras edición, y su consolidación es uno de los rasgos que definen y enriquecen la experiencia de dFERIA.
¿Intentáis cada año atraer a los jóvenes más allá de las propuestas familiares ?
Sí, y en buena medida porque la propia idiosincrasia de dFERIA resulta especialmente atractiva para los públicos más jóvenes. La feria propone lenguajes contemporáneos, formatos híbridos y miradas críticas que conectan de forma natural con una franja de edad interesada en la novedad, la experimentación y las propuestas emergentes.
¿Cuáles van a ser las novedades en espacios y actividades complementarias y para profesionales?
Además de la programación de espectáculos, dFERIA volverá a contar con una amplia agenda de actividades complementarias y profesionales, consolidando espacios que ya forman parte de la identidad de la feria e incorporando algunas novedades. Se mantendrán iniciativas como el foro de negocio, los encuentros profesionales y las presentaciones de proyectos, concebidas como espacios clave para el intercambio, la visibilidad y la generación de alianzas.
Entre las novedades, destaca la organización de un desayuno oficial institucional ofrecido por las instituciones danesas.
En colaboración con el Centro Coreográfico María Pagés de Fuenlabrada se mantendrá una actividad “estrella” como es la mesa de reflexión, que refuerza el compromiso de dFERIA con la formación, la reflexión y el desarrollo del sector más allá de la exhibición artística, centrada en la transmisión del conocimiento en el ámbito de las artes escénicas y en el diálogo entre las generaciones de profesionales que se despiden y aquellas que se incorporan a la profesión.

¿Cuánta gente hace falta para levantar una cita de este tipo entre el equipo fijo del festival, los que se incorporan para el evento y voluntarios?
Levantar una feria no es solo programar espectáculos: es activar una maquinaria humana enorme que funciona gracias a la coordinación entre los equipos fijos municipales de Donostia Kultura y todas las personas que se incorporan específicamente durante dFERIA. A la base del proyecto, unidad de teatro y danza, se suman áreas clave como contabilidad y finanzas, comunicación, recursos humanos y administración, que hacen posible que cada decisión artística tenga respaldo técnico, legal y económico.
Junto a esta estructura estable, la propia feria se nutre también de personal específico subcontratado, que cubre necesidades muy concretas generadas por el propio evento: apoyo a la programación artística, producción y coordinación, atención a los profesionales, gestión de invitados y acreditaciones, mediación y relaciones internacionales, traducciones, logística, transporte o servicios técnicos especializados, entre otros. Este equipo temporal es clave para absorber el pico de actividad que se concentra en pocos días y para garantizar un funcionamiento ágil y profesional.
A ello hay que añadir todos los equipos concretos de los teatros y espacios escénicos: personal técnico, regiduría, jefaturas de sala, taquillas, acomodación y mantenimiento. Cada función implica cantidad de profesionales trabajando antes, durante y después de la representación. Si además tenemos en cuenta que dFERIA se extiende a más de diez espacios distintos, la cifra de personas implicadas crece de manera exponencial.
Según se acerca dFERIA, se va incorporando poco a poco personal de manera paulatina hasta el momento que arranca convirtiéndose durante esos días en una auténtica ciudad efímera en funcionamiento, donde cantidad de profesionales, muchos de ellos invisibles para el público, hacen posible que todo ocurra con precisión. Es un trabajo coral, basado en la confianza, la experiencia y el compromiso del personal municipal y de todos los equipos que se suman para que la cita funcione y tenga el impacto cultural y profesional que se espera de ella.
Muchas gracias a todos ellos, desde la persona que está en la sala de dimmers hasta los intérpretes “partiéndose la cara” en los escenarios. Sin todos ellos, sería imposible. Mila, mila esker!
Para ti, cuando termina cada año la feria, ¿cuál es la mayor satisfacción?
Si la preproducción de dFERIA se planifica y se realiza con rigor cuidando todos los detalles, el desarrollo y la ejecución de la feria suele ser muy buenos en un altísimo porcentaje, y eso se percibe claramente al terminar la misma. La clave es preparar bien la previa a la feria porque cuando esta ya está encima ese trabajo previo facilitará su óptimo funcionamiento. Ese trabajo bien hecho y ver que ese gran equipo humano está tan implicado como siempre es realmente motivo de agradecimiento y de gran satisfacción.
En los últimos años, además, hay un momento muy significativo al terminar en San Sebastián: la reunión de varios profesionales iberoamericanos el fin de semana posterior, en torno al Festival SINGULAR, organizado por el Pazo da Cultura del Ayuntamiento de Narón. Ese encuentro, ya fuera del marco oficial de dFERIA, confirma que la feria no termina cuando baja el telón, sino que genera vínculos más allá.
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