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De las páginas al escenario

“Reivindicamos que hay muchos tipos de amor y que hay que cuidarlos a todos por igual”

Yo siempre seré yo, a pesar de ti es la primera novela de la actriz e influencer Teresa López Cerdán y la segunda producción de la compañía Bendita Inocencia, ganadora del I Premio Godot del Público por su obra Gordas. La pieza, dirigida por Carlos Mesa y protagonizada por Ger, Raúl Pulido y la propia Teresa, es una adaptación desternillante sobre esta historia de amor (¿amor?) que podemos ver hasta el 30 de mayo en los Teatros Luchana.

Hablamos con Teresa, Carlos y Ger sobre la obra, los sentimientos y la forma de relacionarnos en la sociedad actual.

 

 

¿Cómo surge convertir el libro en una obra? Y Carlos, ¿cómo ha sido para ti este proceso?

Carlos Mesa: Nosotros estrenamos Gordas en 2021 y hubo una época de intentar buscar cuál iba a ser nuestro siguiente proyecto. Creo que nos perdimos o me perdí demasiado en esa búsqueda. Gordas lo tomamos como algo muy personal y sentíamos que el siguiente paso tenía que seguir esa misma línea, sentir que fuese nuestro, que surgiese del equipo de Bendita Inocencia. Y al final tenía que ser Yo siempre seré yo, a pesar de ti. Además, era un reto, porque hacer una adaptación era algo nuevo y me quería alejar bastante de Gordas en la puesta en escena. Creo que es lo guay, que cuando te enfrentes a algo nuevo haya algo de riesgo, de aprender algo.

 

Tere, la obra tiene bastante de autoficción, pero ¿Karma (la protagonista) eres tú?

Teresa López: Sí y no. Karma tiene muchas cosas en común con Maritere, pero al mismo tiempo tiene otras que nos alejan bastante la una de la otra. Creo que sobre todo se nota más en el libro, porque Karma tiene un montón de cosas de su pasado que no tienen nada que ver conmigo, que yo he tenido la suerte de no tener que experimentar.

 

Yo siempre seré yo, a pesar de ti habla del amor romántico, pero sobre todo del amor por los amigos y el amor propio. ¿Qué le diríais a esa Laura de 16 años o esa Karma de 29 que antepusieron la validación de un hombre a sus deseos y necesidades?

Ger: Yo le diría que la entiendo, que todos nos hemos dejado llevar por la validación de hombres o del ámbito romántico. Toda la cultura muchas veces te lleva a ello porque creces viendo historias de amor y parece que si no lo vives no terminas de vivir. La entiendo, pero que se dé cuenta de que el amor está en muchas más partes, que creo que es algo de lo que todos cuando vamos creciendo nos vamos dando cuenta.

Carlos Mesa: A veces en la vida hay que ser kamikaze, sí, tirarte de cabeza y rompértela y, pasado el tiempo, mirar atrás, poner perspectiva e intentar llevarte ese aprendizaje.

 

¿Creéis que hay muchas personas así? ¿Influye la generación en el hecho de dejarte llevar por el amor para ser aceptado?

Teresa López: Nos ha pasado a todas a través de los años y del tiempo. El amor romántico siempre ha estado ahí, es de lo que se ha escrito infinidad de veces y lo que ha movido muchísimas industrias a nivel capitalismo y a nivel cultural, pero a mí me da la sensación de que específicamente las chicas que hemos nacido en los 90 hemos tenido problemas muy serios para romper con lo que nuestras madres han tenido que vivir, de que lo único que importa sea el amor romántico. Creo que somos la primera generación que se está planteando romper con ese estigma.

 

De las páginas al escenario en Madrid
Teresa López Cerdán

También está muy presente la idea de amor como alienación. ¿A qué creéis que se debe esta distorsión de un sentimiento tan puro?

Carlos Mesa: Al final esto es todo lo que viene de nuestras generaciones pasadas, donde el fin estaba en el propio fin y no en el proceso. La obra es como muy generacional, pero no, porque al final todo lo que tenemos en común las generaciones es esta cuestión de las expectativas, de qué es lo que debe ser. Al final se convierte casi en una obsesión y, cuando pasa eso, todo lo demás se pierde. Es lo que ocurre en la obra, cómo esa búsqueda del amor romántico te lleva a difuminar todo lo que hay alrededor de tu vida: cómo es perder la amistad, cómo es perder tu vida, cómo es casi perder tu identidad a favor de ese amor.

Ger: Siempre vamos con esa idea heredada de “se te va a pasar el arroz”. Todas las expectativas de futuro estaban en torno a encontrar una pareja o te quedabas siendo “el solterón” y parecía que había un problema en eso, no ibas a poder crear una familia y ¿qué legado dejabas? Parece que tengo que vivir una historia de amor para conseguir una cierta validación como ser humano y que mi vida haya tenido un sentido y un propósito.

 

¿Y cómo explicaríais vosotros qué es el amor a alguien que no lo sabe para que intente elegir relaciones sanas y fructíferas?

Ger: Yo lo tengo claro, para mí el amor es casa. Es el lugar en el que tú puedes estar sin estar pendiente de cómo estás, pero obviamente una casa requiere un cuidado y un cariño y tú, si tu casa tiene algún problema, intentas solucionar ese problema. Y eso existe en todas las formas: en pareja, en amigos, en familia…

Teresa López: Creo que la faena es perderte en que el amor es solamente una persona, o una cosa, o un lugar. Yo siempre intento reivindicar el amor propio como manera romántica de cuidar tu casa, de querer estar a gusto contigo, cuidarte y pararte a pensar realmente qué es lo que quieres y cómo lo quieres. Y si hay algo roto, tener tiempo y dedicártelo para arreglarlo. Y con las amistades también es algo que se nos olvida tanto… Esta obra es una gran reivindicación de que hay muchos tipos de amor y que hay que cuidarlos a todos por igual.

Carlos Mesa: Para mí, el amor es sensación de relajación, la ausencia de tener que estar en alerta porque algo puede pasar, porque puede haber un mínimo riesgo. Es como el ejercicio que hacemos mucho en teatro de cerrar los ojos, dejarte caer hacia atrás y saber que te van a coger.

 

Y a todo esto supongo que habría que sumar también una atracción o un deseo, ¿no? ¿O lo separáis?

Ger: Yo separo muchísimo lo que es el amor romántico de lo que es el sexo. Puedo tener sexo con gente con la que jamás sentiría nada más allá que una atracción sexual. Realmente el amor romántico habla más de que me quedaría 10 horas tocándote el pelo hasta que te duermas que de que follaría contigo.

Teresa López: Esto es algo sobre lo que he reflexionado muchísimo últimamente. Creo que es como un poco “buffet libre” el tema del amor romántico. Cada persona tiene que tener claro qué significa para él o para ella. Hemos llegado a un punto en esta sociedad maravillosa en el que cada uno puede decidir qué tipo de amor romántico tiene. Creo que hacer algo categórico de lo que es el amor romántico sería un error.

 

Ahora es muy común ligar por apps tipo Tinder, ¿por qué creéis que es? Y, en vuestra opinión, ¿pueden surgir relaciones fructíferas de ahí?

Teresa López: Creo que es por falta de tiempo. Vivimos en una sociedad, sobre todo aquí en Madrid, que no tiene tiempo de ir a los sitios. Los ratos que tengo para socializar quiero utilizarlos con mi gente y no quiero estar atenta de si el chiquito de la esquina me está mirando. Las apps hoy están a la orden del día porque es una manera muy cómoda. Es como una especie de menú que es tan horroroso como útil.

Ger: Yo tengo una relación y conocí a mi pareja por una app de citas, o sea que sí que creo que puede ser fructífera (risas). Y también, por ejemplo, en mi caso personal, las apps ayudan un montón cuando tú tienes ciertas inseguridades y eres más tímido.

Carlos Mesa: Al final es un poco como la inmediatez en la que vivimos, como la mercantilización del amor. Es como ir al supermercado y decir “¿qué me apetece comer hoy?”. Creo que hay que saber usarlo a tu favor, ya no sólo por tu beneficio momentáneo, sino por el beneficio a largo plazo.

 

¿Es más difícil construir vínculos sexoafectivos hoy en día que antiguamente?

Ger: Precisamente porque parece que hay un catálogo infinito, ahora como que siempre tienes la sensación de que puedes conseguir algo “mejor”: ¿cómo tengo yo claro que ya he elegido lo que más me gusta si hay un catálogo enorme que no he descubierto? Creo que ese es el mayor problema ahora mismo.

Teresa López: Somos la generación del cambio, que aún no estamos ubicados ni en una cosa ni en la otra. Tengo la sensación de que la nueva generación que viene detrás de nosotros va a ser la que realmente va a definir un nuevo sistema de relación en el que decidir cómo enamorarse, cómo vivir en este nuevo lugar en el que el mundo de Internet es tan importante. Nosotros estamos en ese impasse en el que buscamos continuamente una pareja estructurada, estable y demás y a lo mejor luego hay gente que por el camino se encuentra con otra manera de amar que le viene bien, pero aún no tenemos muy claro qué queremos ni a dónde vamos.

Carlos Mesa: Sí, al final ese sobreestímulo y esto de no conformarnos creo que nos pasa con todo. Nos llegan pelotas por todos lados apuntando directamente a nuestra cabeza y estamos intentando reubicarnos y ver qué camino tomar. ¡Si yo lo único que quiero es sentarme en un rincón y que no me pegue ningún balón! Creo que es una mierda tremenda.

 

De las páginas al escenario en Madrid
Elenco de la obra junto a su director (abajo)

 

También destacáis la labor de los psicólogos. ¿Cómo de importante es la terapia en vuestra vida?

Teresa López: Yo soy otra persona después de la terapia y creo que lo que diferencia a Karma de Maritere es el proceso terapéutico, que ella es el antes y yo soy el después. Ha sido una herramienta indispensable en mi vida para ubicarme y conocerme. Lo intento llevar por bandera y decir en todas partes, aunque es verdad que últimamente estamos reflexionando mucho en “charlas de sofá”, en estos momentos en los que nos permitimos decir burradas una detrás de otra, y parece que la terapia es la solución para todo en la vida. Parece que todos los consejos sirven para todo el mundo. Es peligroso porque parece que últimamente se ha malentendido como “ponte a ti en primer lugar” y cuidado, porque es peligroso defender cualquier actitud con “no, es que como yo voy a terapia, yo estoy deconstruida y esta es mi realidad”. Hay que hacer un ejercicio de autoevaluación.

Ger: Yo también fui a terapia cuando lo necesité y cuando económicamente me lo pude permitir, porque también siento que hablamos mucho de terapia, pero es un privilegio absoluto.

 

Tere y Ger, vosotros dos tenéis mucha presencia en redes sociales, donde además de dar un gran peso al humor, visibilizáis causas como la gordofobia o la homofobia. ¿Creéis en el poder de las redes sociales para sensibilizar o creéis que deshumanizan más que otra cosa?

Ger: Los mensajes muy genéricos no son para todo el mundo. Muchas veces los vídeos son de consumo muy rápido y no hay tiempo de profundizar, de matizar, y muchas veces se pierde el activismo en la viralidad. Para mí, la mejor forma de visibilizar las causas es desde un segundo plano. Cuando las evidencias, surge mucha malinterpretación, pero si eres más sutil no das pie a eso y no eres categórico, es más subjetivo el mensaje y acaba llegando a quien tiene que llegar.

Teresa López: Al final las redes sociales son una herramienta y como todas las herramientas se pueden utilizar bien o mal. Creo que el activismo en redes ha sido muy guay porque ha despertado un debate. Yo la primera vez que escuché hablar de gordofobia o de homofobia fue en una red social. En mi caso, han sido un regalo como consumidora, pero cuando te vas al otro lado, en el que tú eres la que lanza el mensaje, tienes que tener mucha autocrítica. Hay veces que se lanzan, o por lo menos yo he lanzado, mensajes en redes de manera muy categórica en donde parecía que yo tenía la verdad absoluta. Evidentemente, tengo muchas cosas que denunciar y con las que no estoy contenta, lo que no puedo es hacer de mi causa personal una lucha completa porque hay muchas personas que tienen mi misma situación y lo viven de manera distinta. Estamos aprendiendo, como en cualquier trabajo. Y es muy duro porque al final es tu persona la que se expone, pero claro, también eres tú la que has decidido ponerte la diana en el pecho. Pero bueno, yo ahora mismo estoy muy contenta con el trabajo que estoy haciendo de manera interna y cómo estoy reconstruyendo mis redes.

 

De las páginas al escenario en Madrid
Carlos Mesa

¿Y cómo está siendo compaginar este proyecto con la gira de Gordas?

Carlos Mesa: Está siendo un proceso guay porque nos está poniendo a prueba. Ha sido muy cansado porque los ensayos han coincidido con el mes de marzo de por medio, que hemos tenido muchas funciones de Gordas haciendo temporada en Barcelona los lunes, funciones de gira entre semana, los fines de semana en Luchana… Pero la ilusión de un nuevo proyecto, de pasárnoslo bien, de estar currando entre amigos, lo compensa mucho.

Teresa López: Yo llevo un mes con un tic en el ojo que no se va. Lo que más me ha costado ha sido diferenciar las voces de mi cabeza con la realidad. Al final tu cabeza te cuenta mucho el “estás cansada”, “no puedes”, pero sí y está siendo una gozada. Estoy haciendo lo que siempre he querido hacer como actriz.

 

¿Qué es para vosotros el teatro?

Teresa López: El teatro siempre ha sido mi espacio seguro, lo que hablábamos del amor antes: el lugar, la casa en la que estar relajada y donde también pelearte, porque en un hogar, en el amor… no todo es bueno y es bonito. El teatro es sinónimo de amor, sobre todo conmigo misma.

 

¿Creéis que el arte suele ser una vía de escape en situaciones en las que no te sientes comprendido?

Carlos Mesa: Creo que el arte es canalizador y cuando a ti en ciertos círculos o en tu vida no te permiten hablar en voz alta, el arte te ayuda a canalizar todo eso que tienes dentro y que necesitas sacar. Lo más bonito que tiene para intentar cambiar la sociedad es ofrecerle referentes distintos y que son necesarios. Ver en la ficción referentes con los que tú te sientas identificado y sentir que, si ese personaje tiene su hueco, tú también vas a poder tenerlo.

 

Tere, el libro finaliza con tu sensación al estrenar Gordas en los Luchana. ¿Qué se siente al ir a representar ahora también en los Luchana ese mismo libro?

Teresa López: No sé muy bien cómo gestionarlo. Siempre digo que esto creo que no lo puedo considerar un sueño porque jamás me atreví a soñarlo.

 

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