Carmen Werner: "Me gusta incitar a crear y hacer posible que lo que se pueda expandir, lo haga"
Este mes de septiembre, la compañía Provisional Danza hace doblete. Los días 5 y 6, con un programa doble en la Sala Tarambana que incluye los trabajos Entre Maguas y Estos finales no me gustan nada; y los días 25 y 26, en la Sala Cuarta Pared, donde el colectivo es residente, con el estreno absoluto de 7 ocasiones 1 salida, una pieza para cinco intérpretes que además celebra cuatro décadas de Provisional.
Carmen Werner, su fundadora y directora, y Alejandro Morata, bailarín que lleva más de 30 años en la compañía, nos lo cuentan.
Cuarenta años de trayectoria al frente de Provisional Danza son más de ochenta obras, aunque los números, unos y otros, no le quitan el sueño a Carmen Werner (Madrid, 1953), que cosecha casi todos los premios del mundo, incluido el Godot de Honor de 2025. A ella lo que le gusta es bailar, desde las tripas y la piel, contar historias a través del cuerpo y el de sus bailarines a quienes trata con generosidad y entrega. Como colegas y familia. Ese amor por la danza que la mantiene encima de los escenarios con 73 años y los que queden.
Uno de los intérpretes de Provisional, que es también su compañero de vida, Alejandro Morata, lleva junto a ella en el colectivo desde 1993. Y en su hacer, dentro y fuera de la escena, también germina esa entrega hacia-por-para la danza, que también en su caso arranca en la pulsión de lo visceral. “Si tuviera que defender el trabajo de Provisional Danza diría que quienes formamos parte de la compañía intentamos bailar siempre desde lo mejor que tenemos y que el movimiento nos sale de la tripa. Y si alguien acaba llorando o enfadado, lo incluimos y lo convertimos en algo bueno para la creación. Lo que solemos hacer más bien es sujetar los caballos. El movimiento debe traspasarte. Con técnica, por supuesto, pero removerte o transmitirte algo”, explica Morata en conversación telefónica.
¿Es algo que os suelen comentar los espectadores tras ver alguno de vuestros trabajos?
Alejandro Morata: Sí. La gente nos habla de sus sensaciones, rara vez nos comentan cómo les ha gustado esto o aquello. Lo habitual es que nos digan que han sentido la ira en tal momento, por ejemplo, o que la pieza les ha tocado en aquel o este recuerdo o lugar. Y eso es lo que pretendemos.
Carmen Werner y Alejandro Morata se terminan las frases entre los dos y contestan casi al unísono en esta entrevista a la que responden desde su casa en Madrid con el teléfono en manos libres. “Ahora estamos de vacaciones. Seguimos siendo la única compañía con bailarines en plantilla y contrato y vacaciones en agosto”, explican.
¿Cómo han conseguido sostener esta estructura?
Carmen Werner y Alejandro Morata: Con dificultad, pero es algo prioritario. En este sentido, las ayudas y subvenciones lo podrían poner algo más fácil, funcionamos diferente como empresa, la creación es continua y seguimos recibiendo subvención por producción. Ha sido una de nuestras luchas constantes.
La primera parada de Provisional Danza en la cartelera madrileña de septiembre será con un programa doble en la Sala Tarambana. Incluye el solo de Raquel Jara, Entre maguas, un trabajo inspirado en la tradición e historia de La Gomera, que reflexiona sobre la pertenencia y la ruralidad. “Ha hecho un trabajo de investigación muy poderoso con mujeres de La Gomera con quienes ha convivido un tiempo”, explica Morata. “Como espectadora de danza de ese solo te diría que desprende magia”, apunta Werner. “La capacidad que tiene para transmitir la cercanía y la sensibilidad de una tierra”. Por otro lado, también se verá el dúo Estos finales no me gustan nada, con coreografía de Carmen Werner e interpretación de Alejandro Morata y Raquel Jara.
¿A qué finales se refiere?
Carmen Werner: A toda situación incómoda que puede darse en una relación de dos. A la capacidad para sobrevivir a ese momento.
Alejandro Morata: Queremos revisar alguna cosa, lo hemos bailado tres veces y necesitamos quitarle dramatismo, suavizarlo. No queremos que suponga una bofetada tan grande.
Carmen Werner: Sí, hay que rebajarlo. No hay nada de humor.
Alejandro Morata: No hay respiro.
La complicidad entre ellos llega de nuevo desde el espacio que comparten en este momento de llamada en altavoz.
¿Esto les suele pasar, revisar según lo que se va viviendo en escena?
Alejandro Morata: Creo que tiene que ver con no quedarte contento nunca. Siempre hay algo que se puede mejorar. Es algo que he aprendido en todos estos años en Provisional. También el tesón, la cabezonería, el tirar ‘p’alante’ siempre, por muy difícil que se ponga.

Seguramente, usted, Alejandro, será la persona que mejor conozca el trabajo de Carmen. Qué destacaría.
Alejandro Morata: Por ejemplo, la capacidad que tiene para ver al bailarín, para verlo de verdad. A lo mejor, un intérprete que en una audición puede pasar más desapercibido, a ella le cuenta cosas, le transmite unas cualidades que efectivamente están y el tiempo le acaba de dar la razón. A veces, no hemos coincidido en la selección de bailarines y siempre me fío de su criterio. La estadística al respecto está a su favor de manera abrumadora.
Carmen Werner: Creo que por eso no hay una homogeneización en Provisional Danza, sino que cada intérprete baila desde su personalidad y se aprecia. Para mí es importante que cada uno mantenga su identidad, aunque bailemos lo mismo en un momento dado.
¿Y cuál diría que ha sido el gran aporte de Alejandro?
Carmen Werner: Alejandro tiene una manera muy especial de concebir el movimiento y transmitirlo. Me encanta cómo baila, su verdad, las ideas y propuestas y la comunicación que tenemos. Además de ser mi marido y estar enamorada (ríe).
Alejandro Morata: Algo importante, por seguir reseñando la identidad de Provisional Danza y que viene de Carmen, es que a ella no solo le interesa el bailarín como instrumento corporal. Quiere saber lo que siente, lo que le pasa, mientras trabajamos. Y a la semana de que un intérprete esté en la compañía ya le pide que prepare esa clase con la que empezamos cada día a trabajar todos.
Carmen Werner: Me gusta incitar a crear y hacer posible que lo que se pueda expandir, lo haga.
La celebración de los cuarenta años del colectivo llegará el 25 y 26 de septiembre a Cuarta Pared con el espectáculo 7 ocasiones 1 salida (“así, sin comas ni nada y con números”, especifican). Una obra para cinco bailarines: Raquel Jara, Cristian López/Adrián López, Sebastián Calvo, Alejandro Morata y Carmen Werner, con música original de Luis Martínez, colaborador habitual de la compañía y una escenografía muy limpia: “solo habrá una silla en escena”, explican. La pieza cuenta con la colaboración del bailarín y coreógrafo Daniel Abreu, que fue parte de Provisional hace décadas, en la ayudantía de dirección. “Y además, le pedí un texto para la obra y ha escrito algo maravilloso”, cuenta Werner emocionada. “De verdad, cada vez que lo leo, lloro”.