El universo acrobático de Cirque du Soleil regresa a la capital con OVO, un espectáculo que transforma el mundo microscópico de los insectos en una experiencia escénica de gran formato. La producción podrá verse en el Movistar Arena del 19 al 22 de marzo, dentro de su gira internacional por grandes arenas. Estrenado originalmente en 2009, el montaje se ha convertido en uno de los títulos más populares de la compañía canadiense. Su propuesta parte de una premisa sencilla: observar la vida cotidiana de una colonia de insectos y amplificarla hasta convertirla en una celebración escénica de movimiento, color y energía.

 

Una historia de amor, ritmo y virtuosismo

El espectáculo -cuyo título significa “huevo” en portugués- no es solo un despliegue de números circenses de alto nivel; es una celebración de la cultura brasileña y una historia de aceptación. Para saber más de los entresijos de una megaproducción como esta, Janie Mallet (publicista sénior del espectáculo) nos hizo de guía en un backstage tour, donde pudimos charlar con algunos de los protagonistas, quienes nos explicaron la esencia de este «universo de insectos» y cómo la gimnasia de élite se puede transformar en arte puro para conmover a toda la familia.

 

 

‘OVO’, además, se articula en torno a este símbolo universal de nacimiento y transformación. La llegada de un extraño insecto portando un huevo altera el ritmo habitual de la comunidad y despierta la curiosidad de todos los habitantes del lugar. A partir de ese punto, el montaje despliega una historia ligera y lúdica que mezcla romance, humor y asombro visual, con una relación amorosa entre una mariquita y una peculiar mosca como hilo narrativo central.

La puesta en escena está dirigida y coreografiada por la brasileña Deborah Colker, quien propone un lenguaje físico muy marcado, basado en la energía del movimiento continuo y en la observación del comportamiento de los insectos. Su trabajo traduce la agilidad, los saltos y la vibración de estas criaturas en un vocabulario coreográfico que combina danza y acrobacia.

El resultado es un espectáculo de gran dinamismo en el que se suceden números aéreos, equilibrios y disciplinas circenses que evocan diferentes especies. Entre ellos destacan las hormigas que realizan complejos malabares con los pies, las mariposas que ejecutan un pas de deux suspendidas en cintas aéreas o los grillos que corren y saltan sobre una pared vertical de gran tamaño utilizando trampolines y colchonetas de aire.

 

OVO de Cirque du Soleil. Foto de Marie-Andrée Lemire

La escenografía, diseñada por Gringo Cardia, recrea un hábitat orgánico inspirado en las estructuras que construyen los insectos en la naturaleza. Elementos de gran escala -como flores gigantes, hojas monumentales o un enorme huevo hinchable de más de ocho metros de ancho- contribuyen a que el espectador perciba el entorno desde la perspectiva diminuta de estos animales.

La experiencia se completa con una banda sonora interpretada en directo que mezcla ritmos brasileños como la samba y la bossa nova con funk y electrónica. La compositora Berna Ceppas integró incluso sonidos reales de insectos dentro de la partitura, creando una atmósfera sonora que dialoga con las acciones escénicas.

Tras más de una década de gira mundial y millones de espectadores, OVO regresó en 2024 con una nueva versión renovada para celebrar su 15º aniversario. Esta actualización incorpora nuevos efectos visuales, vestuario rediseñado y una escenografía ampliada, manteniendo el espíritu festivo y familiar que ha convertido al espectáculo en uno de los favoritos del público.

Con un elenco internacional de artistas y una combinación de circo, danza y teatro visual, OVO invita al público madrileño a sumergirse en un ecosistema imaginario donde cada salto, vuelo y acrobacia celebra la vitalidad de la naturaleza y la capacidad del circo contemporáneo para convertir lo cotidiano en espectáculo.

 

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