¿Qué pasa cuando le intentas explicar a tu feto, sin eufemismo alguno, el mundo donde va a nacer?
La irónica y joven protagonista, en sus últimas horas de embarazo, le contará a su bebé, el por qué, quizá, sería mejor que tuviera otra familia.
Estrella, en sus últimas horas de embarazo, dialoga con su feto sobre el mundo en el que va a nacer y lo hace a través de su experiencia. La protagonista se despide de su hija justificando el por qué lo hace, desvelando así las relaciones paterno-filiales, de pareja, y otras angustias existenciales que la atormentan.
Ale Lacour es la actriz y dramaturga de este momento íntimo lleno de ironía, sarcasmo, angustia, soledad y metáfora. De la mano de Candela Solé, que dirige esta pieza, han encontrado la mezcla perfecta entre la carcajada más histriónica y la pena más profunda.
¿Es moralmente correcto que una madre le hable a su feto, sin maquillar la realidad, sobre la cultura de la violación a través de un cuento infantil? La joven protagonista lo hace, sin tapujos ni eufemismos, le habla a su feto de sexo, ansiedad, injusticia, de la huida…
Nacer con culpa y sin nombre es el relato de cómo una mujer -que podría ser cualquiera de nosotras, vosotras, ellas- siente en sus carnes el amor, el paso del tiempo, la responsabilidad y la soledad. De cómo la transmisión de la herencia de la culpa lo arrastra todo. De no poder evitar cometer aquellos errores que te prometiste una y mil veces que no cometerías. De las mil y una contradicciones que nos acompañan.