Miguel Israilevich es un joven director que ha revolucionado el panorama teatral independiente argentino. Junto a Luciano Rosso se arriesga, en este montaje, a exponer un proceso de trabajo que propone una mirada diferente sobre el éxito y el fracaso. Valiéndose de la espontaneidad, estos artistas juegan a complacer la mirada ajena mientras construyen historias sobre un terreno incierto. Aunque aquí nadie puede asegurar si se llegará a buen puerto, el recorrido será sin dudas único e irrepetible.
Un actor al servicio de una escena que desdibuja la línea entre realidad y ficción. La mano maestra que lo moldea y empuja hasta el límite de sus capacidades para enfrentar lo inesperado. La imaginación es la herramienta más poderosa y el estímulo es el motor para mantenerse vigente y descubrir cuánto arte cabe en un cuerpo. A menos que pase de moda.