Un espectáculo de L’Om Imprebís sobre textos de Anton Chéjov dirigido por Santiago Sánchez y Michel Lopez.
Moscú no existe, no es una reconstrucción histórica, sino una síntesis eléctrica de las cuatro obras cumbre de Antón Chéjov: Tío Vania, La Gaviota, Las tres hermanas y El jardín de los cerezos.
Este montaje nace de la experiencia de una compañía con más de cuarenta años de trayectoria y del deseo de unir fuerzas de nuevo con el referente francés del teatro de creación en vivo, Michel Lopez, para sondear en la profundidad de los grandes textos a través de la fuerza de una escritura en escena, como ya hicieran en Imprebís y Hoy no estrenamos.
¿Qué sucede cuando el futuro se convierte en una tierra prometida que ya no existe?
Bajo el sello de L’Om Imprebís, esta pieza se adentra en la pérdida de los sueños, la ansiedad y el cinismo de una sociedad que -exactamente igual que la nuestra- sigue tomando el té mientras el mundo arde. No buscamos construir un museo, sino proyectar un espejo implacable sobre nuestra propia parálisis contemporánea. Para Chéjov, como para nosotros hoy, Moscú no es un lugar: es la salvación idealizada que nos impide vivir el presente.
A través de las propias palabras de Chéjov, la obra disecciona nuestra parálisis actual mediante cuatro perfiles plenamente reconocibles: Iván, el hombre de mediana edad que, después de cumplir con lo que le han dicho, se da cuenta de que ha olvidado vivir; Aleksei, el emprendedor que, viniendo de la nada, ha conseguido el éxito mediante la compraventa de todo para no enfrentarse a su propio vacío existencial; Ania, la joven artista precarizada a la que convencieron de que sus sueños se harían realidad; Anfisa, símbolo de los cuidados invisibles y víctima de una sociedad que desecha implacablemente a quien ya no sirve a sus intereses. Todo ello con la ironía y el sentido del humor del autor ruso.
Tras recorrer más de 20 países, L’Om Imprebís regresa a Madrid con su propuesta más ambiciosa: un homenaje a la palabra de Chéjov convertida en una sinfonía de nuestra más rabiosa actualidad. Una invitación a dejar de esperar y empezar a mirar de frente las grietas de nuestra existencia.



