Por Alberto Morate

 

El 8 de julio de 2026 la emblemática Sala Tarambana de Carabanchel ha desplegado la alfombra roja -o más bien, el buen rollo, con aperitivo incluido posterior- para presentar una programación que promete agitar la cultura madrileña.

Al timón de las presentaciones ha estado el gran Juan Expósito, ejerciendo de maestro de ceremonias con ese arte de la improvisación que solo dominan quienes, en realidad, llevan los deberes excelentemente preparados desde casa.

El evento arrancó por todo lo alto con la presencia de Carlos Izquierdo, concejal presidente del distrito, que dijo que «Tarambana se ha convertido en un lugar emblemático porque aquí se hace teatro de calidad, contemporáneo, vanguardista, inclusivo y de barrio», respaldando así un proyecto que ya es un pilar de la capital

La nota musical (y el primer momento estelar) la puso el dúo Led de Luna. Luna ha conquistado a todos derrochando talento al piano y a la voz. A su lado, Mauri Pujades ha demostrado un encomiable heroísmo guitarrístico: ¡ha seguido tocando con una cuerda rota sin perder el ritmo! Eso sí, entre bambalinas ya se rumorea que el próximo objetivo del equipo es motivar a Mauri para que, además de la música, le empiece a pillar el gustillo al teatro. ¡Todo se andará!

Los anfitriones y capitanes del barco, Nacho Bonacho y Eva Bedmar, han coordinado una presentación impecable. La propia Eva ha desgranado una programación infantil que apunta a ser fantástica, ideal para crear cantera de espectadores. Javier Crespo, encargado de la programación de adultos, comentó que: «Una temporada más seguiremos trabajando por tener un escenario y un patio de butacas totalmente diverso, abierto a todas las personas que quieran disfrutar del teatro en todos los sentidos. Apostaremos para que todo el compromiso social que llevamos trabajando temporada tras temporada vaya siempre de la mano de la cultura, de las artes. No podemos avanzar como sociedad si no tenemos una base cultural muy solida. Con humor, con drama, con música, con poesía hablaremos de todo lo que importa. Miraremos juntos la creación escénica con lo que surja en Surge, volveremos con el Festival Visibles de arte inclusivo, una edición más, porque aún queda trabajo por hacer sobre los escenarios y fuera de ellos, poniendo también la mirada en las medidas de accesibilidad para que puedan ser accesibles y alcanzables para compañías y espacios, y así ofrecerlo a todas las personas que quieran disfrutar plenamente de un espectáculo en igualdad».

El incansable equipo de la sala ha estado perfectamente respaldado por las intervenciones de Javier Zurita (Producción), e Iván Sánchez (Distribución), demostrando que detrás de las risas hay un engranaje profesional milimetrado.

La danza con mayúsculas llegará de la mano de la multipremiada Carmen Werner y su compañía Provisional Danza, encargada de abrir la temporada con su espectáculo Estos finales no me gustan nada, que podrá verse los días 5 y 6 de septiembre. Pero en Tarambana cabe todo: Quique Bonacho ha avanzado un catálogo de conciertos espectacular, y se ha dado paso a los detalles de la campaña escolar, las residencias artísticas, las giras y sus ya célebres festivales (Teatro Breve, Cortos y el Festival Chupetes para la primera infancia). Además, habrá producciones propias tan gamberras como Más perdidos que Carracuca y la actividad constante de su Escuela de Formación y su festival Visibles.

También hemos tenido una emotiva y entrañable despedida en el reconocimiento de la que ha sido, hasta ahora, técnica de luces y sonido, la sin par Sara Técnico (Sara Esquivel), que así la tengo yo registrada, como si fuera su apellido. Se ha llevado un prolongado y merecido aplauso de toda la sala que, por cierto, estaba con el aforo completo, como es habitual.

Pues eso, que entre el público y los creadores no cabía un alfiler. Se ha dejado ver una nutridísima representación del sector: parte de la compañía Ensayos Chucrum, el actor David Fernández ‘Fabu’, Laura Suárez (Lauraenórbita) y el mismísimo Juan Luis Cano de Gomaespuma, aportando su habitual dosis de genialidad.

En definitiva, la Sala Tarambana vuelve a demostrar que la máxima profesionalidad no está reñida con las buenas vibraciones, el compadreo sano y el amor al arte. Si este año te aburres, es porque quieres, pero la Sala Tarambana, no lo va a permitir.

 

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