Rubén Olmo: "Quería rendir un homenaje a un grupo que rompió moldes en la escena musical de nuestro país"
La etapa de Rubén Olmo (Sevilla, 1980) como director del Ballet Nacional de España está llegando a su fin. En 2027 habrán pasado los ocho años que se puede dirigir este colectivo estatal, tras alcanzar la dirección mediante concurso público. Y Triana, obra que pondrá movimiento a la música original de la banda del mismo nombre, autora de temazos como Abre la puerta, será uno de los últimos retos a los que Olmo se enfrente. Con coreografía de la bailaora y creadora Rafaela Carrasco, se estrenará en julio en el Teatro de la Zarzuela, con música en directo, guitarra eléctrica incluida.
Dentro de este estreno se mostrará también la obra Medea (será un programa doble), una de las grandes tragedias del repertorio del Ballet Nacional de España en el que el mito griego se funde con el drama flamenco. Bajo la coreografía de José Granero, la historia narra la pasión y el destino de Medea.
¿Ha pensado ya en lo que le gustaría hacer cuando acabe su mandato?
Rubén Olmo: La verdad es que me siento muy realizado en la pedagogía, pendiente de los alumnos, velando y cuidando la formación, y es lo que más me apetece seguir haciendo cuando acabe mi dirección del BNE. Y proyectos que puedan entrar para coreografías y dirigir.
Antes de que llegue ese momento el próximo año, Rubén Olmo cuenta a esta publicación que está intentando dejarlo todo bien montado. Es decir, una agenda cerrada que permita a la compañía seguir su actividad sin parones, cuando la sucesión tenga lugar.
Desde su fundación en 1978, el colectivo ha venido realizando giras internacionales de manera más o menos asidua. La etapa de Olmo, y concretamente los últimos dos años, figurará, sin duda, como una de las direcciones más prolíficas. “Hemos girado muchísimo”, cuenta al otro lado del teléfono, “y en lo tiempos que corren viajar con un total de 87 personas no es fácil”.

Será recordado también este mandato por el estreno de Afanador, un trabajo que ya ha marcado un hito en la historia de la compañía, por no pocas razones. Con idea y dirección artística de Marcos Morau, coreografías de Morau, Lorena Nogal, Shay Partush, Jon López y Miguel Ángel Corbacho, y una interpretación, la de los bailarines del BNE, lúcida y de gran apertura corporal a este nuevo registro de un flamenco más contemporáneo, la obra no ha dejado de representarse en estos dos años y medio desde su estreno en 2023 en el Teatro de la Maestranza. “Es una obra con mucho tirón porque, además de su calidad, ha marcado un universo nuevo para la danza española y el flamenco. Ofrece un equilibrio entre la vanguardia y el clasicismo”, explica.
Una puerta innovadora en la que también hay que situar el próximo estreno absoluto de Triana, espectáculo que rinde homenaje a la banda del mismo nombre surgida en los años setenta en Sevilla, y que abanderó el rock andaluz, con su pionera mezcla entre flamenco y rock psicodélico.
Aunque en el momento de esta entrevista no hay mucha información al respecto, los detalles clave están más que definidos por algunos nombres propios. El primero de ellos es el de Rafaela Carrasco, encargada de firmar la coreografía “muy coral, con muchos bailarines en escena casi todo el rato”, cuenta Olmo.
“Seguimos la estela de Rafaela, que siempre está buscando nuevos caminos para el flamenco”. La idea de rendir homenaje a este grupo andaluz, que abrió una trayectoria que siguieron otras bandas como Medina Azahara, fue del propio Olmo que explica la importancia de “un grupo que rompió moldes” e irá con música en directo, incluida la de una guitarra eléctrica y una batería, junto a la guitarra flamenca. “Y la cantaora-cantante Ángeles Toledano que se encargará de versionar clásicos de Triana”, apunta. La iluminación de Gloria Montesinos y el vestuario de Belén de la Quintana, completa el mosaico de nombres propios de esta nueva pieza, que también quiere poner de manifiesto la relevancia de contar con mujeres creadoras. El elenco de esta obra está formado por 24 bailarines, “no todos, los demás estarán en Medea”.
MEDEA, EL CLÁSICO
Si hay una obra que también deslumbra en la historia del Ballet Nacional de España es Medea. Estrenada en 1984 por José Granero y recuperada por esta compañía en 2012, el clásico se verá junto a Triana en el programa doble del Teatro de la Zarzuela del próximo día 11. La bailarina Inmaculada Salomón será quien encarne en esta ocasión el rol principal. Con minuciosa supervisión coreográfica de Javier Palacios y Maribel Gallardo, Medea, dice Olmo, cosecha tanto éxito por los nombres que la pusieron en pie. “Una auténtica mesa de genios formada por Miguel Narros, Manolo Sanlúcar que firma una música que no se entendió del todo en su estreno, pero que hoy es banda sonora de la danza española, y el Maestro Granero”.
Desde su estreno con Manuela Vargas en el papel protagonista, otras destacadas bailaoras y bailarinas han levantado este clásico español. Ana González, Merche Esmeralda, Lola Greco, Maribel Gallardo, Ester Jurado e Inma Salomón, componen un mosaico de ricas personalidades, con matices más flamencos o enmarcados en la danza española.

¿Cuál fue su primer acercamiento a esta obra?
Rubén Olmo: Pues fue en 1998 yo era bailarín del Ballet Nacional de España, y tanto con Aída Gómez como con Elvira Andrés, que son las dos directoras con quienes estuve de intérprete en la compañía, bailé mucho Medea. Ahora, para esta reposición, he tenido muy en cuenta al Maestro Granero y los ensayos con él. Recuerdo el respeto y cuidado con el que nos trataba.
El Ballet Nacional de España y la Compañía Nacional de Danza tienen su sede en el Teatro de la Zarzuela, ¿cómo cristaliza realmente esto y cómo se organizan?
Rubén Olmo: Es el ‘teatro oficial’ de la CND y el BNE y tenemos el compromiso de un estreno al año o repertorio. Estaremos diez días, pero la verdad es que una visita al año no es suficiente y por eso tenemos otros acuerdos como el del Teatro Real, donde un año el BNE y otro año la CND, estamos en cartel cinco días. En febrero próximo también iremos al Centro de Danza Matadero… pero se hace necesario un teatro para la danza, donde las compañías nacionales y otras compañías de danza del país, puedan mostrar sus trabajos de manera más asidua y estén más presentes.