Hablamos con Clara Pérez, la actual directora artística del Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro. Clásicos en Alcalá, sobre la celebración del 25º aniversario de esta cita que programará este junio más de veinticinco estrenos y cerca de sesenta propuestas, con representación de dieciséis países.
Organizado por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, el festival este año se desarrollará del 12 de junio al 5 de julio bajo el lema 'Celebra los Clásicos'.
Foto destacada: Rubén Gámez.
La primera edición fue en 2001 y se programaron catorce espectáculos. ¿Qué queda y qué ha cambiado en el festival y en cómo acoge esta cita la ciudad?
¿2001? ¡Qué jóvenes éramos! Las Artes Escénicas gozaban de una salud espectacular, se creaban asociaciones, festivales, espacios nuevos… y los grandes espectáculos giraban porque los teatros tenían presupuesto. Se estaban inventando las redes de distribución. El público se acordará de todo lo que ha pasado por Clásicos. Y de las distintas etapas de bonanza.
El Festival ha evolucionado junto a la sociedad, superando distintas crisis del teatro, y reinventándose: nuevas tecnologías, plataformas digitales, redes sociales, y una creciente internacionalización. Hoy existen herramientas para facilitar el trabajo técnico y la comunicación.
Desde la primera edición, la búsqueda de la excelencia ha sido una constante compartida por todas las direcciones artísticas y por un sector profundamente comprometido. Este año hemos alcanzado las 75 funciones, con una programación transversal, internacional y centrada en los autores áureos y el Siglo de Oro Hispanoamericano, seña de identidad desde el 2021.
En este tiempo se ha fortalecido el sentido de comunidad en Alcalá de Henares, creando vínculos entre vecinos, artistas y públicos de distintas culturas y generaciones. Y ha contribuido a reforzar la proyección cultural y turística de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Es curioso que uno de los artistas presentes en aquella edición inaugural, Rafael Álvarez, El Brujo, esté dentro de la programación de este año. No sé si habéis podido comentarlo con él. Se podría decir que es todo un clásico dentro de Clásicos en Alcalá.
Esta edición es un homenaje al pasado, una celebración del presente y una mirada ilusionada al futuro. Resulta muy apropiada una obra que lleva girando más de treinta y cinco años. He de confesaros que he visto El Lazarillo de Tormes más de noventa veces – y no exagero-. Entre 1995 y 1998 trabajé con Rafael recorriendo el mundo y siempre encontrando algo nuevo en esa joya de la literatura y del teatro contemporáneo: un actor, el público, el valor de los silencios y un baúl -a veces invisible, sustituido por un halo de luz cenital- sosteniendo todo el universo escénico. Mucho talento en esa producción.
También rendimos homenaje a Paloma San Basilio en Dulcinea, de Juan Carlos Rubio; a Morfeo Teatro con La escuela de los vicios, en repertorio durante catorce años; a Teatro del Temple con La vengadora de las mujeres, junto a la Compañía Nacional de Teatro Clásico; a los títeres de Ángeles de Trapo, cuatro décadas llevando sus historias por el mundo, y nos presentan Inolvidable Quijote…

¿Qué os cuentan los artistas que han participado en el festival? ¿Cómo es actuar en Alcalá durante el evento?
Alcalá de Henares vive el Festival como una auténtica fiesta. Los artistas disfrutan de su patrimonio y de una hostelería de calidad donde descansar y compartir tras las funciones. Las compañías destacan la conexión con un público especial, un público que sabe lo que va a ver, se deja llevar y genera un verdadero intercambio de energía.
El Festival impulsa además el diálogo con doce encuentros tras las funciones y actividades de creación de públicos: La Academia de espectadores con patrocinio de la SGAE, dirigida por Juana Escabias, La gestión del Arte que dirige la Asociación de Empresas de Distribución y Gestión de Artes Escénicas, y las Jornadas de teatro del Siglo de Oro español dirigidas por Luciano García Lorenzo.
Nos felicitan también por el equipo del festival, se sienten cuidados, valorados, todos remamos en la misma dirección para que sea perfecto. Hay que rodearse de los buenos para sacar adelante un proyecto ilusionante como este.
El festival está organizado por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, y cuenta con un equipo que lideras que lo hace posible. ¿Cómo se gestiona y se saca adelante un proyecto de esta envergadura? ¿Alrededor de qué idea se consigue que todas las partes remen en la misma dirección?
Acepté este encargo con ilusión y con la experiencia de muchos años dedicados al hecho teatral desde todos los ángulos. Hay valores que sostienen el proyecto y no son solo palabras: motivación, liderazgo y conocimiento.
El Festival no cuenta con una estructura permanente ni es una fundación; depende del apoyo permanente de las dos administraciones y de la complicidad con otras instituciones: Universidad de Alcalá, Fundación Antezana, Corral de Comedias, Casa Natal de Cervantes, escuelas de teatro…
Son las personas, los profesionales que están detrás de cada acción, los que lo hacen posible, orgullosos de su trabajo y unidos por un mismo objetivo: hacer crecer el Festival con mucho entusiasmo, un punto de aventura y mucho trabajo; nos gustan los retos.
Este año, el lema es ‘Celebra los Clásicos’. ¿Qué hay detrás de esta idea, más allá de su conexión con el aniversario?
Hay un mundo en esa idea: Celebra. Las Artes Escénicas son una ceremonia compartida, un lugar de encuentro. Celebración es una palabra mágica que une a las personas. Fiesta, alegría, danza… está en el ADN del ser humano.
¿Dar cabida a creaciones diferentes al teatro de texto es uno de los grandes avances de estos veinticinco años?
Sobre todo, el circo y el teatro de calle han crecido mucho en los últimos diez años y ya forman parte de las programaciones, eso sí, encajarlos en el contexto Siglo de Oro, no es fácil, pero igual que la danza contemporánea, no pueden faltar, es un empeño personal. Por ejemplo, clausuramos esta edición con criaturas insólitas. Con Sátiros y demonios, batucada de Alea Teatre, Quimera de LA FAM y Bestias Ígneas de L´Avalot. Criaturas que poblaban los bestiarios medievales, las esculturas de las iglesias y los relatos épicos.
Podremos ver, además, la revisión circense del poema sinfónico de Richard Strauss, Quixote, de TRUCA CIRCUS, acompañada por sexteto de cuerda y viento con piano de la Orquesta Ciudad de Alcalá; y un encargo del festival, De Oro, codirigida por Chevi Muraday, Astrid Jones y Claudia Coelho, celebrando el treinta aniversario de LOSDEDAE.
Y teatro familiar, con mucha presencia en el mercado gracias a asociaciones como Te VEO, la Red Nacional o COFAE. Estrenamos El Lazarillo y las cosas del comer, títeres de Sol y Tierra Teatro Ecosocial y Teatro Percutor. Y Preciosa de Alicia Merino, que combina narración oral, teatro, voz, música; o El mágico prodigioso, de Adolfo Simón, fusión entre teatro físico, máscaras, objetos y música en directo, aunque para más mayores.
También folclore, con el Ballet Andino-Ecuatoriano Quitus Madrid y Leyendas de México con Mariachi Reyes: músicas de raíz, danzas y vestidos heredados de generación en generación.
Asistiremos a veinticinco estrenos. ¿Qué propuestas os hace especial ilusión haber conseguido que se estrene en Alcalá?
Varios estrenos y coproducciones internacionales: Los locos de Valencia, versión de Alonso de Santos y dirección de Pepa Pedroche, coproducción de Comunidad de Madrid para Teatros del Canal, con Clubmedia Network y Teatro San Martín de Buenos Aires; Amor es más laberinto, de Sor Juana Inés de la Cruz y Fray Juan de Guevara, dirigida por Abel González Melo, de Fundación Teatro de La Abadía y varias instituciones mexicanas; la coproducción de Cuba, EEUU y España de El perro del hortelano dirigida por Carlos Díaz, de FUNDarte y Teatro El Público; y Cotidiáfonos clásicos (España-Perú), de Bufa&sons, Lilia Romero y Nazira Atala.
Estrenos nacionales como Nascencia (acción y efecto de nacer), del Ballet Español de la Comunidad de Madrid; El lindo Don Diego, de Fernando Sansegundo, una propuesta de MIC PRODUCCIONES con dirección de Borja Rodríguez, o Burladas de Esther Berzal, ‘Artista Emergente Española’ en el 60 Aniversario del Día Internacional del Teatro. Desde el festival de Cáceres, nos llega Casa con dos puertas, mala es de guardar, de Verbo Producciones.

Y de Andalucía, el divertimento Tuyo Cid, de José Antonio Aguilar, por parte de Malaje Solo. De Castilla-La Mancha, La Máquina Real presenta Cerca del Tajo, en soledad amena. Desde Portugal, tendremos el mimodrama épico coral Cabo das tormentas, de Janela Aberta Teatro.

La importancia de la conexión con Hispanoamérica sigue desarrollándose con más fuerza cada edición. ¿Cada vez resulta más natural este trasvase de artistas y proyectos entre países que compartimos una misma lengua? ¿Crees que ya no hay vuelta atrás en este camino y va a asentarse en otros festivales y programaciones nacionales?
Fomentamos la conexión entre creadores y productoras de países del ámbito hispano, a través de ferias, mercados, encuentros con programadores nacionales e internacionales. Compartimos experiencias y resultados para consolidar buenos proyectos.
Dos años ha llevado articular La dama boba, coproducción hispano-mexicana del Festival con Ajedrez Eventos y Soluciones (México) y Octubre (España) y dirección de Josep Maria Mestres. Se estrena en Teatros del Canal, y pasará por otros festivales antes de llegar al nuestro. Convencida de la importancia de la circulación de las producciones, trabajo para que los proyectos tengan vida más allá del festival.

Creación Alcalá es una iniciativa que pone de manifiesto el importante tejido cultural de la ciudad. ¿Cómo ha sido el proceso de selección de este año? ¿Alguna propuesta que va a sorprender especialmente?
Las compañías y asociaciones culturales de Alcalá se vuelcan, y queríamos dar cabida al mayor número de propuestas de Alcalá, así que hemos propiciado algún maridaje, por ejemplo, el recital poético musical, encargo del festival: La Gallarda con dramaturgia de Silvia Marsó, Fran Garzía y Mario Salas. Silvia Marsó dirigida por Yayo Cáceres, con Julio Maroto Rodríguez al frente de la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas.
Estrenamos Don Giovanni de Mozart con Orquesta MDC y Katharsis Ensemble y dirección de Carlos Ocaña; La esencia flamenca del Siglo de Oro estreno de Vicente Soto ‘Sordera’. Y la Camerata Complutense, el Coro di Core…
Las compañías y asociaciones culturales de Alcalá se vuelcan con el Festival: El Quijote en clave de mujer, danza española del Ballet Albéniz. Teatro de texto como Habla, Numancia de Los Sueños de Fausto con Miguel Ángel Quirós, Yo quisiera ser poeta de Noelia Pérez, Evogía, La catedra de fuego de David Vicente, El libro del buen amor de Diagoras Producciones, o Quijotescas de teatro Yeses. Y Duelos y quebrantos, La Jara del Centro Extremeño, los talleres infantiles de Légolas, y el humor gráfico de Mon y sus Caricaturas de oro fino.
¿Cuál es la mejor manera de disfrutar del festival para los que no vivimos en Alcalá?
Os invito al acto inaugural del 12 de junio a las 20.30h en la Plaza de Cervantes, con una experiencia multidisciplinar de pura energía colectiva: The bike clickbox itinerante, De fanfarrias y maravillas performance de Espectáculos Arlequina y Pablo Mendez, teatro de calle La Alcarabía de los Clásicos de generacionARTes, Marcha barroca con la Banda Sinfónica Complutense, El Carromato y sus Big dancers, marionetas gigantes, teatro aéreo con Quixote de Grupo Puja… una tarde abierta a todos los públicos.
Mirad la programación en clasicosenalcala.net o pasad por Alcalá y dejaros sorprender, hay muchas posibilidades en los escenarios, o bajo el cielo estrellado de la Universidad.
Como directora del festival, ¿qué momento o detalle te hace sentir que el trabajo de todo el año ha dado sus frutos?
Hay instantes mágicos como el día de la inauguración, cuando todo empieza a rodar, contienes la respiración y piensas: «Arrancamos…».`
Durante el festival, hay momentos en la oscuridad de patio de butacas que sientes el alma, el sudor y las lágrimas que sostienen algunas interpretaciones.
Después de un silencio atronador, el estallido de los aplausos que nos alimenta. Encontrarte con público habitual, y sus ojos de emoción, de agradecimiento, de satisfacción.
Y la energía del último espectáculo: se cierra el festival y, por fin, puedes soltar el aire que tenías contenido y dar las gracias al equipo y al universo.
Son aquellas pequeñas cosas, que canta el poeta.