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Reivindicando espacios de libertad y autenticidad

  • junio 10, 2026
Por Sergio Díaz

"No soy algo que haya que entender o tolerar, sino simplemente algo que existe y ya"

Rosa J. Devesa, dramaturga, productora, actriz y directora, y conocida por trabajos como La teta lisa, Me da miedo la noche y ¡Agua! / Aigua!, ha unido sus fuerzas con Helena/Helen/Hel/H De Luis Sapiña, unx artistx con formación en música, canto, doblaje y arte dramático.

Juntxs han elaborado H, una autoficción musicalizada, una obra que narra la vida de un cuerpo disidente de género: una persona no binaria a quien se le asignó el rol de mujer por haber nacido con un útero. En una sociedad que solo reconoce el blanco o el negro y que teme los matices, esta pieza reivindica los grises como espacio de libertad y autenticidad.

H podrá verse los días 19, 20 y 21 de junio dentro de El Jaleo, el IV Ciclo de Artes Escénicas LGTBIQ+ organizado por Nave 73.

 

 

Foto de portada: Imagen de H, una autoficción musicalizada. ©Alain Dacheux

¿De dónde viene vuestro amor por las Artes Escénicas?

Rosa J. Devesa: Ese amor ha estado siempre presente desde muy temprano en el colegio, en las fallas… pero realmente se me despertó el enamoramiento en el festival MIM (Mostra Internacional de Mim) de mi pueblo, Sueca (Valencia). Allí empecé a ver propuestas más arriesgadas y a interesarme por formar parte de ese mundo, me hice voluntaria para acercarme más. Y poco a poco me fui metiendo en este mundo.

Helena De Luis: Coincido con Rosa en los inicios, pero no fui consciente de lo que significaba para mí actuar hasta que un profesor en 4º de la ESO me ofreció participar en un monólogo de teatro social, gracias al cual tuve la oportunidad de hacer mi primera intervención profesional en una cantata benéfica Les Veus de la Frontera. Ahí supe que no había nada más vocacional para mí que usar mi privilegio para dar voz a quienes interesa enmudecer.

 

¿Siempre habéis tenido claro que os querías dedicar a vivir de vuestro arte?

Rosa J. Devesa: Yo desde luego que no. Ojalá lo hubiese visto claro, pero hice la carrera de farmacia y estuve 15 años trabajando en una oficina de farmacia. Los últimos años ya compaginaba clases de interpretación y dramaturgia con el trabajo. Hasta que tomé la decisión, cuando ya había cumplido los 40, de dejarlo e intentar perseguir mi sueño. Ricardo, mi marido, ahora el escenógrafo de todas mis obras, me apoyó desde el primer momento y lo intentamos. Ahora hace 10 años de aquello y 5 obras después me siento feliz de haberlo hecho.

Helena De Luis: Siempre he tenido claro que mi vida iba a regirse por el arte en cualquiera de sus formas… aunque no sabía cuál elegir. A los tres años empecé en el Ateneu musical de mi pueblo y no fue hasta los quince que dejé el conservatorio en 4º, siendo consciente que necesitaba tocar otros palos y me estaba superando la presión. Hice el bachiller artístico enfocado en las artes plásticas, porque pensaba acabar en Bellas Artes, hasta que pusieron la asignatura de Artes Escénicas. Allí me hablaron de la ESADV y ya no hubo marcha atrás. Además siento que en el teatro no tengo por qué elegir ninguna modalidad, sino que se presta a todo lo contrario y eso me hace muy feliz.

 

Rosa, háblame de Saludarte Teatro. ¿En qué momento decides formar compañía propia y por qué lo haces? ¿Era una manera de poder expresarte a tu manera?

Rosa J. Devesa: En realidad era la manera de ver mi obra en escena. Lo hice de forma totalmente intuitiva, escuchando y observando a amigas y compañeras que ya lo habían hecho, y he ido aprendiendo de manera autodidacta. Me siento libre para crear. Para mí, lo más importante es crear un buen ambiente de trabajo, que haya respeto y cuidados durante el proceso con todo el equipo. Todos sumando para que la pieza que se cree no deje indiferente. Que la gente disfrute con lo que hacemos y salga del teatro pensando sobre lo que ha visto. Busco el efecto catártico que tiene el teatro.

 

Rosa J. Devesa. @Noemí Elías

Tus obras siempre tienen una mirada crítica y un fuerte compromiso social. ¿Esa es tu única manera de entender la creación, de entender el teatro?

Rosa J. Devesa: No es la única manera, pero es el lugar desde el que me gusta crear. No sé si podría escribir sobre algo que no me motivara. Soy curiosa, no soporto las injusticias, me considero extremadamente empática y me encanta que me sorprendan, por lo que intento escribir de aquello que me gustaría ver en escena. Suele ir casi todo atravesado por esa mirada. Y me lo paso genial en el proceso de investigación del que parten mis creaciones, soy una lectora compulsiva. Entonces parece que consecuentemente, sí, es mi manera de entender y vivir la creación.

 

Háblame de Comando Señoras, un proyecto que me ha llamado mucho la atención…

Rosa J. Devesa: No me extraña, porque es un proyecto muy potente del que me siento muy orgullosa de formar parte. Comando Señoras es un proyecto de creación colectiva, dirigido por Alicia Reyero, formado por más de 20 mujeres de diferentes edades y ámbitos dentro de las artes escénicas. Trabajamos en la creación de nuevos referentes femeninos en la ficción y modelos de producción con una perspectiva feminista. Nuestros ámbitos de acción son el teatro, cápsulas audiovisuales y las acciones de calle.

Alicia ha conseguido crear un lenguaje propio, por lo que las creaciones tienen un alto impacto y son muy reconocibles por quienes nos siguen. Acabamos de crear una pieza de calle itinerante, pro-Palestina, que el pasado 15 de mayo estrenamos en Barcelona.

 

¿Vuestra relación profesional, la de Rosa y Helena, comienza con el proyecto Apaga’m que m’encenc? Una obra de 2023 que aún sigue en gira.

Rosa J. Devesa: Sí, nos conocimos en el casting que tuve que hacer para ese proyecto y allí empezó nuestra relación profesional y también personal.

Helena De Luis: De hecho, coincidimos en espacio-tiempo muchos años antes, en una acción de teatro de calle que hicieron en el MIM, el festival ya mencionado por Rosa, pero no fue hasta el casting de Apaga’m que nos conocimos y automáticamente surgió una amistad pura, siento que nos comprendemos y complementamos muy bien.

 

¿Y en qué momento decidís que vais a trabajar juntxs?

Rosa J. Devesa: En el balcón de mi casa en Barcelona, con una copa de vino, lanzamos al universo el deseo de crear esta obra. Y nos pusimos a ello. Fue justo al acabar las funciones de estreno de Apaga’m que m’encenc. En Helen vi un deseo de contar esta historia, su historia. Pensé que merecía la oportunidad, que tiene mucho talento y vi claro que juntas podríamos hacerlo. Estaba el empuje y la llama que se enciende en toda creación, confié plenamente. Me ha gustado compartir mis métodos con ella.

Helena De Luis: Yo no tenía el poder de decisión, solo el deseo y la cara muy dura (risas), porque sin conocernos apenas le conté a Rosa que algo me rondaba la cabeza desde hacía mucho, pero sabía perfectamente que no lo podía hacer por mi cuenta. Ella me acogió, me arropó y me dió todos los empujones necesarios, que no fueron pocos, para que esto saliese adelante y no puedo estarle más agradecidx.

 

¿Y cómo nace H? ¿Cómo ha sido ese trabajo conjunto para elaborar un texto como este?

Rosa J. Devesa: Cuando comenzamos con el proceso de escritura e investigación la obra tenía otro nombre: Tugurio, pero descubrimos que no era por ahí y empezamos de cero. Entre reuniones online y trabajo presencial le iba enseñando herramientas a Helen para que soltara la historia y la imaginase en escena. Ella pudo escribir todo su anecdotario y le dio diferentes formatos. Jugamos con los géneros literarios, hasta que llegó un momento en el que cogí las riendas para dar la pieza por terminada, estructurándola con las referencias de teoría queer que habíamos compartido. Todo ha sido muy orgánico, o ese ha sido mi sentir.

Helena De Luis: H nace de la necesidad de contarle al mundo cómo proceso la disidencia y de la impotencia de no tener las palabras. Al ser un texto mayoritariamente basado en anécdotas, mi entorno me influía para bien y para mal en cada paso durante la creación, y no fue hasta después de la primera tirada, esa que llamé Tugurio, que supimos que no era lo que queríamos de la obra. Para mí, H siempre va a estar en proceso, al igual que mi identidad, pero gracias a Rosa hemos sacado algo cercano a mis expectativas en cuánto a lo que quería transmitir, y de no tenerla a ella, aún seguiría cuestionando cada decisión sin llegar a ningún lado. Pero yo aquí soy la esponja, la que sigue aprendiendo que hay que tomar decisiones y lanzarse al agua si quieres aprender a nadar.

 

¿Cuánto de tu vida hay en la obra, Helena?

Helena De Luis: Todo lo que no es teoría queer o fragmentos de los libros de Paul B. Preciado, que es nuestro principal referente, es mi vida, aunque con un toque de fantasía y purpurina.

 

¿Desde el primer momento estuvo claro que la música iba a tener el mismo peso que la palabra dramática? ¿Quién ha compuesto las canciones?

Helena De Luis: Tenía claro que la música iba a tener relevancia, porque ha estado presente durante toda mi vida; lo que no sabía era el porcentaje, pero finalmente ha tenido bastante peso. Desde el primer momento, cuando escribía, ya había instantes que salían indiscutiblemente en forma de canción.

Rosa J. Devesa: Las canciones que se tocan en directo con el ukelele las ha compuesto Helen, y las demás las ha compuesto Neira, que ya se ocupó de componer las de mi primer musical. Desde el inicio, supe que la música estaría muy presente, siendo Helen cantante y música y me encantaba la idea, la verdad.

 

¿Cuáles son los temas fundamentales que se abordan en H?

Helena De Luis: A mi parecer, el tema principal es el cuestionamiento de la norma establecida dentro del ‘cistema’ binario por el que regimos nuestra sociedad… todo lo demás es compartir vocabulario para quienes necesiten verse reflejades y quienes ni siquiera han escuchado o se han planteado qué es la disidencia de género.

No es casualidad que aparezcan las palabras identidad, norma, intersexualidad, trans… pero pienso que siempre construimos H con la intención de dejar al público el espacio de quedarse con lo que más le resuene o menos entienda, para poder sacar sus propias conclusiones. La mía la comparto a través de mi voz, la de Paul B. Preciado y con la frase final: «¿Y tú, alguna vez te has sentido un personaje más en la performance de la vida?». Performamos desde que empezamos a tener consciencia, no concibo el mundo sin plantearme siempre más allá de lo preestablecido o de las mayorías.

 

Helena/Helen/Hel/H… ¿A medida que se va deconstruyendo tu nombre te vas modificando a ti misme también por dentro?

Helena De Luis: Por supuesto. Es un proceso en el que la deconstrucción no se queda en la superficie y a medida que crezco, los personajes que habitan en mí, crecen conmigo y se transforman. Aunque siempre permanece una parte de cada uno, porque todos son yo misme.

Rosa J. Devesa: Y esa misma metáfora es la que han usado en el vestuario Artur y Meri, los diseñadores. Es una especie de monstruo de tres cabezas, que nos sirve de artefacto escénico para que Helen transite por todos los personajes que se refieren a diferentes épocas de su vida. Lo que tenía claro es que no quería tantos cambios de vestuario en escena, y el hecho de que ella lleve siempre consigo a todos sus personajes, esa incomodidad y peso, también nos sirve para transmitir esa sensación de que no es fácil.

 

Helena de Luis. ©Carles Pastor

¿Cuándo se da une cuenta de que posee un cuerpo disidente de género?

Helena De Luis: Te das cuenta cuando empiezas a tener las palabras para nombrarlo, porque toda normalidad es construida. Necesitas un vocabulario para nombrarte, además de un entorno que acompañe tu cuestionamiento. Para mi fue crucial en 3º de la ESO el hecho de tener a mi amigx Joan al lado y poder hablar con naturalidad sobre sexualidad para empezar a cuestionarnos el género, compartiendo nuestra experiencia e inevitablemente comparándola con lo que se presenta todavía cómo lo normativo.

 

Y una vez que te das cuenta y lo empiezas a asumir, ¿qué es lo más difícil de llevarlo a la práctica? ¿Cómo se gestiona eso a nivel vital con tu entorno y cómo se vive el día a día sabiendo que tu perspectiva de determinadas cosas ha cambiado?

Helena De Luis: Pues creando una obra de teatro y haciendo que tus padres vengan al estreno (risas). Se trata de un constante replanteamiento del ser, pero nadie escapa al ‘cistema’ y, por supuesto, como todo gran monstruo, hay que empezar por deconstruirlo desde dentro.

 

A la hora de trasladarlo a ese entorno que convive contigo, ¿el amor y la comprensión prevalece ante las creencias o los constructos sociales?

Helena De Luis: Al final, el amor de quienes quieran comprenderte siempre estará por mucho que no entiendan tu postura. Por suerte he nacido en un contexto privilegiado que me permite prestarle atención a mi identidad, pero por desgracia, ni siquiera yo puedo entenderme a veces, porque soy humana y aprendo día a día como el resto de mortales. Y aunque creo que los conflictos sociales no deben jerarquizarse sino coevolucionar, no podemos obviar que la censura que sufren les disidentes en otros países no es ni mínimamente comparable, porqué quizás su lucha deba centrarse ahora mismo en sobrevivir. Me refiero a: Libertad, derechos humanos y decolonización para Palestina, Irán, Congo, Sudán, Yemen, Siria, Ucrania, Sáhara Occidental, Myanmar…

 

Quizá sea muy ingenuo, pero creo que es muy difícil tener delante a una persona que te explique cómo se siente por dentro, cómo es su forma de amar, que quiere amar y sentir en libertad y no empatizar con eso… No sé si os habéis encontrado más empatía o incomprensión y odio. Me refiero en gente no tan cercana.

Rosa J. Devesa: Bueno, la obra no tiene tanto rodaje, la hemos estrenado hace poco en el Teatro Círculo en Valencia, por lo que todavía no tenemos tanto feed-back. Aunque hemos hecho funciones previas al estreno en varios institutos de Alicante. Ahí sí que fue un aprendizaje, era un ambiente desconocido para nosotras y una sorpresa para ellos lo que les estábamos ofreciendo. Y hubo un poco de todo, pero creemos que la mayoría agradeció la experiencia, no quedaron indiferentes para nada.

Helena De Luis: Sí, en esos centros nos encontramos a ciertas infancias que, al no tener el contexto adecuado, directamente no querían ver ni escuchar lo que les estábamos ofreciendo. Pero también es verdad que, por otra parte, recibíamos la empatía y el agradecimiento de otras personas que se acercaban al final directamente a nosotras para contarnos su experiencia porque se habían sentido identificades. Fue muy emocionante.

 

¿Cómo de complicado es negar lo que une siente por dentro?

Helena De Luis: Seguimos en proceso… ¿Cómo de complicado es ayunar cuándo tienes tu plato favorito delante?, ¿o ceder a los estudios que ‘te van a dar de comer’ y no dedicarte a la pasión de tu vida? Pues eso.

 

¿No encontrar una etiqueta que te defina puede ser bastante desconcertante cuando todo el mundo te la pide? ¿Por qué nos empeñamos en etiquetar y catalogar a las personas?

Helena De Luis: Por la necesidad humana de encontrar respuestas cuando no entendemos algo. Al final, la deconstrucción es un camino y no un objetivo cerrado. Tú decides qué quieres que te defina, todo es creación de personaje; pero socialmente necesitamos identificar lo que tenemos delante para sentirnos seguras y también para visibilizar la disrupción ante lo preimpuesto, que siempre va a ser una generalización justificada bajo el impune manto de ‘la mayoría’.

 

¿Cómo se deconstruye la identidad desde la disidencia de género?

Helena De Luis: Con mucho trabajo psicológico, de introspección y con ayuda externa. Repito, seguimos en proceso de autocomprensión, pero me gusta el matiz de la deconstrucción desde la disidencia, ya que si analizamos el concepto de identidad… Absolutamente todas las personas sufren una construcción y deconstrucción de la misma en su devenir.

 

¿De qué forma se ha modificado nuestra naturaleza en base a creencias sociológicas arraigadas?

Helena De Luis: Nuestra naturaleza ha sido bastante moldeada por creencias sociales que se han ido presentando como si fueran biología pura. El binarismo es el ejemplo más claro. Se nos enseña que solo existen dos formas de ser: hombre o mujer, cuando en realidad hay cuerpos intersexuales, experiencias diversas y muchas cosas que no encajan ahí. Incluso prácticas médicas o sociales, como ciertas intervenciones en bebés intersex o después del parto, muestran cómo intentamos ajustar los cuerpos a esa idea previa de lo que ‘deberían’ ser. Al final, el género no cae del cielo, se construye sobre una base de desigualdad donde un modelo se considera dominante. Por eso la lucha feminista es clave, porque sin cuestionar esa jerarquía de base, es difícil abrir realmente el espacio a otras formas de existir fuera del binario.

 

¿Qué queréis provocar en el público que acuda a ver vuestro montaje?

Rosa J. Devesa: Queremos contar una historia muy humana de una manera artística. A mí me pareció desde el primer momento muy especial que una persona de 24 años ya tuviese suficiente material vital para crear una pieza sobre ella. Me interesa, y pensé que podría interesar a más gente. Es universal sentir curiosidad por los diferentes sentires de los demás.

Helena De Luis: Que salgan del teatro con algo en la cabeza, aunque sea un pequeño “eh, espera…”. Me gustaría que se lleven preguntas sobre los roles de género y lo mucho que damos por hecho lo ‘normal’. Si además les incomoda un poco lo que creían tener clarísimo, mejor. Un poco de caos mental siempre viene bien. Y, en lo personal, también me sirve a mí: recordarme que no soy algo que haya que entender o tolerar, sino simplemente algo que existe y ya.

 

¿Creéis que hay mucha desinformación o poco conocimiento general sobre conceptos como intersexualidad, cuerpos no binarios…?

Helena De Luis: Sí, creo que hay bastante desinformación o más bien poco interés en cuestionar lo que se considera ‘la norma’. Si te mueves en estos ámbitos acabas informándote porque te atraviesa o porque convives con otras realidades. Pero mucha gente vive dentro de una estructura muy normativa y no siente la necesidad de mirar más allá, así que directamente desconoce muchas experiencias relacionadas con la intersexualidad o las identidades no binarias. También creo que la curiosidad marca una diferencia. Hay personas que, aunque no formen parte de esas disidencias, tienen interés en escuchar y entender otras formas de vivir el cuerpo o la identidad. Y ahí es donde empiezan a abrirse grietas en esa idea única de normalidad.

Rosa J. Devesa: Yo me muevo en la norma, pero soy curiosa y me interesa conocer otras realidades, aunque la desinformación siempre está ahí. Es verdad que hay distintas formas de disidencia dentro de una estructura social, y a mí me gusta moverme en los bordes.

 

Ante la frase repetida una y mil veces en determinados contextos de “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva”, ¿qué tenéis que añadir?

Helena De Luis: Creo que esa frase resume una visión muy reducida tanto del sexo como del género. El género es una construcción social, una serie de códigos y expectativas que aprendemos y reproducimos culturalmente, mientras que el sexo biológico tampoco es tan binario y cerrado como muchas veces se nos ha enseñado. Existen cuerpos intersexuales, identidades no binarias y muchas experiencias que no encajan en esa división rígida entre ‘niño’ y ‘niña’. Por eso me parece importante empezar a cuestionar frases tan categóricas, porque simplifican una realidad mucho más diversa y compleja.

 

 

En 1991 se produjo el asesinato de Sonia Rescalvo a mano de un grupo de neonazis. Fue considerado el primer asesinato considerado un delito de odio hacia una persona trans en España. Es verdad que ese hecho luctuoso marcó la lucha por los derechos LGTBIQ+ en España e hizo que mucha gente abriera los ojos a esa realidad, ¿pero cómo estamos en estos momentos? ¿hemos avanzado tanto como nos creíamos? ¿Hay miedo de mostrar determinados sentimientos en público?

Rosa J. Devesa: Sí, claro. Recuerdo justo cuando estábamos haciendo las funciones en Valencia, que nos avisaron que fuésemos con cuidado a la salida del teatro, que se había convocado una manifestación fascista. Es una mierda la violencia con el diferente, creo que los que tienen miedo son ellos y lo transforman en odio por ignorancia.

Helena De Luis: Creo que sí ha habido avances importantes y una visibilidad que hace años era impensable, pero muchas veces confundimos visibilidad con seguridad real. El miedo sigue existiendo, porque siguen ocurriendo agresiones y situaciones violentas, simplemente por salirte de la norma. Tengo amigues a les que han intentado estrangular por la calle. El problema es que muchas personas siguen viendo estas realidades como algo que ‘tolerar’, y no como algo natural. Y ahora también estamos viviendo una reacción bastante agresiva frente a ciertos avances, con discursos de odio cada vez más legitimados. Por eso es importante no dar por hecho que la lucha ya está ganada.

 

¿Por qué vivimos en una sociedad que no tolera bien los matices y la diversidad?

Helena De Luis: Porque los matices dan pereza. A la gente le encanta tenerlo todo ordenadito en cajas: blanco o negro, hombre o mujer, bien o mal… Cuando algo se sale de ahí, hay quien entra en cortocircuito. Creo que también tiene que ver con que una sociedad es mucho más fácil de manejar si nos comportamos como un rebaño que piensa parecido y sigue las mismas normas. La diversidad nos obliga a aceptar que las experiencias humanas son mucho más complejas de lo que nos han enseñado. Y no todo el mundo está dispuesto a convivir con esa complejidad.

 

¿Hay que reivindicar los grises?

Rosa J. Devesa: Por supuesto. Son más interesantes, hay cantidad de matices. Y si saltamos de los grises y nos vamos a los diferentes colores, muchísimo mejor. Abrazamos la diversidad.

 

Hay una frase muy bonita en el texto que me gustaría que explicarais un poco más: “Nuestra disforia es nuestra resistencia a la norma, en ella reside la potencia de transformar el presente”.

Rosa J. Devesa: Es una frase maravillosa de Paul B. Preciado, nuestro referente, que nos ha inspirado durante el proceso. Amamos lo que escribe, cómo se expresa y tanto la lectura de su bibliografía: Un apartamento en Urano, Dysphoria mundi, Manifiesto contrasexual, Yo soy el monstruo que os habla…, como su película Orlando, han sido cruciales durante el proceso.

Helena De Luis: Creo que habla de que cuando no encajas en la norma acabas cuestionándola sí o sí. Y ahí está la potencia. Lo que para algunos es disforia para otres también puede ser una forma de decir: “Igual el problema no soy yo, igual es el molde”. Preciado básicamente viene a decir que si el sistema no tiene espacio para ti pues habrá que redecorar el sistema. Y me parece bastante icónico, la verdad.

 

Rosa y Helen, cada una en su contexto y en sus circunstancias, ¿habéis llegado a amar el cuerpo que os ha tocado habitar?

Helena De Luis: No del todo, la verdad. Yo estoy en proceso de reconciliarme con él, pero mi experiencia disidente hace que haya partes de mi cuerpo que todavía me cuestan muchísimo, como el pecho. Hay días en los que pienso: «Quirófano ya», y otros en los que me digo que igual con tiempo, ejercicio y terapia consigo hacer las paces conmigo misme. Es una contradicción constante. Y luego también está esa parte un poco Rihanna de: «Fake it ‘til you make it». A veces la seguridad también se actúa hasta que, con suerte, acaba siendo real.

Rosa J. Devesa: A mí me gustaba más antes, pero ahora he aprendido a aceptarlo. Amo estar viva y sana para poder dedicarme a lo que me hace feliz. Me siento afortunada y soy consciente de mi privilegio. Acompañar a Helen en este camino me ha dejado un bonito aprendizaje, soy más consciente de la diversidad de realidades que hay en este mundo.

 

Toda la cartelera de obras de teatro de Madrid aquí

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