Hay una mosca en el salón es una comedia contemporánea que articula sátira política, absurdo y teatro físico-musical en una estructura fragmentada en cinco partes.
La obra propone una ficción que transcurre en el interior psíquico del Sr. Pérez -un hombre sin hogar que imagina una vida burguesa- y convierte ese imaginario aspiracional en una maquinaria escénica donde el poder, el lenguaje y la identidad se deforman hasta el ridículo. La comedia aquí no opera como entretenimiento superficial, sino como herramienta de desarticulación crítica.
El humor funciona como mecanismo de distanciamiento, permitiendo que el espectador reconozca las estructuras de poder que normaliza.
Una cena protocolaria se descontrola cuando una simple mosca altera el frágil equilibrio entre El Embajador y sus anfitriones, los Pérez. El incidente, mínimo e incómodo, escala de forma desproporcionada hasta desembocar en lo impensable: El Embajador muere en medio de un estallido de orgullo, paranoia y exceso de autoridad. Con El Gabinete del Embajador a punto de llegar a la velada, los Pérez se ven obligados a ocultar el cuerpo mientras intentan sostener la apariencia de normalidad. Lo que sigue es una cadena vertiginosa de decisiones absurdas, pactos desesperados y una cuota de poder que se vuelve cada vez más irreal. Hay una mosca en el salón es una Comedia negra y musical sobre un orden institucional que se desmorona. Cuando lo insignificante irrumpe y el deseo de poder revela su locura, lo peligroso no es la mosca, sino la obsesión por no perder el control.


