Muriel Romero avisó cuando se puso al frente de la Compañía Nacional de Danza: la agrupación también acogería estrenos absolutos de la creación española. Y los nombres elegidos para inaugurar esta nueva etapa del colectivo público, son el de Luz Arcas, por un lado, y el de Mattia Russo y Antonio de Rosa, por el otro.
Masa y Tablero, dos estrenos absolutos (respectivamente) conforman el espectáculo Struere, que podrá verse en el Centro Danza Matadero del 26 al 31 de mayo, y certifican este nuevo comienzo de la CND, aunque no necesariamente en ese orden.
De hecho, el orden en el que se mostrarán las dos piezas no se sabe en el momento de estas entrevistas a Luz Arcas y Kor´sia, ambas por vídeo llamada en días diferentes. “Dependerá de cuestiones técnicas, de lo que sea más fácil abarcar”, coinciden los creadores de las dos propuestas. Masa y Tablero, que configuran el programa Struere, arrojan una apuesta doble hacia la creación de la danza contemporánea del país. Ya no se tratará solo de apreciar la calidad de los bailarines de la compañía, como se ha podido constatar con programas de corte más neoclásico, sino de acoger en sus filas la creación dancística del momento, con nombres que no todo el público habitual de esta compañía conocerá, aunque se trata de reconocidos creadores.
LUZ ARCAS. EL CUERPO-MATERIA FRENTE AL CUERPO-FORMA
“La diferencia más grande que puede haber entre mi discurso y el que es habitual entre los bailarines de la CND es que yo trabajo con el cuerpo-materia y ellos con el cuerpo-forma. Yo, con la materia y ellos con la representación. Para mí el cuerpo no representa, sino que existe, es, está encarnado. Y mis pautas se dirigen al esternón, hacia la mirada, etc. No voy a hacer una forma o un movimiento y ellos lo tendrán que imitar, no. Yo los conduciré para que lleguen a eso”.

Supongo que para algunos bailarines de la CND estas dinámicas supondrán un reto.
Para algunos lo está siendo; para otros, está resultando algo inesperado en lo que se sienten muy cómodos. He tenido una sesión con una bailarina que nunca había hecho danza contemporánea y ha sido un descubrimiento maravilloso para ella y para las demás.
¿Cuántos bailarines del elenco de la CND forman parte de su obra?
Veintinueve, porque nunca voy a verme en otra oportunidad como ésta, de poder trabajar con tantos intérpretes en escena. Así que algo que tenía claro es que quería que participara el mayor número posible, teniendo en cuenta que hemos tenido que repartir entre la propuesta de Kor’sia y la mía.
En el momento de la charla se sabe poco de los dos estrenos, pero algo que nos adelanta Arcas es que los veintinueve bailarines estarán todo el tiempo en escena, formando esa masa a la que hace referencia el título del montaje, extraído del ensayo Masa y poder, de Elías Canetti, que la coreógrafa aborda como una especie de criatura mitológica hecha con individuos que pierden su identidad, “capaz de lo mejor y de lo peor”.
“Leí el libro hace 15 años y siempre quise hacer mi interpretación bailada. De hecho, algunas ideas he ido trabajándolas en mis talleres. Cuando Muriel me llamó, pensé que era el momento de aterrizar aquella intuición. Como suelo trabajar de una manera dilatada y para este estreno había condicionantes técnicos (por compartir programa) y de tiempos, el primer día en el que hice audición para ver a los bailarines, ya llevé ideas muy concretas y me di cuenta de cuáles iban a ser las cosas de a favor y en contra de la propuesta. Así que mi equipo (que está conmigo en esta obra al completo) y yo nos pusimos a trabajar en esa dirección”.
¿Qué encontró a favor y en contra?
A favor de la propuesta, unos bailarines virtuosos con una increíble capacidad técnica, pero también de mímesis para ahondar en acentos y texturas; en contra, que no a todos les interesaba la parte más creativa de la danza que yo propongo. Pero la mayoría está aportando muchísimo.
¿Siente presión ante el estreno en una compañía pública que se suele examinar con lupa?
En primer lugar me siento muy agradecida, porque nunca pensé que mi trabajo pudiera estar en la CND. Así que lo primero que me he autoimpuesto es disfrutar de esta oportunidad. Y sobre la responsabilidad, la siento en varias direcciones. Sobre todo, hacia mi propia trayectoria y lo que yo creo que es la danza. Para que una institución así no pese más que esa idea que llevo tanto tiempo trabajando. Que mi lenguaje sobreviva a la institución y a los protocolos.
Luz Arcas es Premio Nacional de Danza en la modalidad de creación 2024. Además de este estreno, en junio llevará su pieza Mariana al Pavillon Danse Ribot – Le Commune, que organiza la coreógrafa española con sede en Suiza, La Ribot.

KOR’SIA: COREÓGRAFOS INVITADOS Y ANTIGUOS COLEGAS
“Desde 2017, cuando nos fuimos de la CND, no volvíamos a la sede. El primer día de nuestra vuelta nos encontramos con parte del equipo de siempre como la sastra, que me dijo: ‘a ver, date la vuelta (explica Mattia) que me parece que has perdido peso’”.
Mattia Russo y Antonio de Rosa, directores de Kor’sia, fueron bailarines de la Compañía Nacional de Danza cuando la dirigía José Carlos Martínez. Casi una década desde que comenzaron su andadura fuera del colectivo, ha sido suficiente para posicionarse como agrupación puntera dentro y fuera del país. Aún así, ni por un instante hubieran imaginado volver a la CND para coreografiar, cuentan. “Nos daba algo de miedo porque somos colegas y ahora volvemos como coreógrafos invitados, pero estamos muy contentos, hemos explicado el proyecto y estamos todos trabajando al cien por cien con un ambiente muy bonito”.
Al igual que Luz Arcas, cuentan que el primer día de trabajo ya llevaban Tablero, su estreno absoluto, muy pensado. “Ese tablero en el que pasarán cosas en escena, se corresponde a una plaza de pueblo, donde también ocurren acontecimientos y conviven identidades”, explican. “Hay un encuentro de la cultura española y la napolitana, de donde venimos. Sobre todo con el uso de diferentes músicas”. Y así, como quien no quiere la cosa, cuentan que Niño de Elche ha colaborado en la composición musical. ¿Estará presente en escena? Se miran, ríen, y cuentan que ojalá, que puede ser, que a lo mejor el día del estreno… que lo iban a mirar.
“En ese Tablero que proponemos hay algo de sostener, de extraer del subsuelo para crecer, construir sobre cimientos sólidos”, explican. En cuanto al número de bailarines, dicen que justo el día en que se produce esta entrevista decidieron que serán dieciséis. “Pero hay tiempo para que sea alguno más, nos gusta el ensayo-error y lo aceptamos. Dieciséis es un número bastante recurrente en nuestras piezas cuando trabajamos para otras compañías como el Ballet de Montecarlo, el Gotemburg Ballet o el de la Ópera de Flandes”.
Al igual que Luz Arcas, Kor’sia también se ha rodeado de su equipo para el montaje de Tablero con la CND. Y Agnès López-Río, desde el principio en este colectivo y exbailarina también de la CND, firma la dramaturgia.
¿Cómo dirían ustedes que se ha desarrollado la evolución de su trayectoria en estos últimos años?
Pues la sentimos realmente como una evolución. Cuando salimos de la Compañía Nacional de Danza hace 9 años, estábamos más atravesados por la danza de otros coreógrafos que pasaron por allí. Pero es algo normal, en la danza se aprende por imitación. Así que tu cuerpo es todo lo que pasa por él. Somos fruto de lo que vemos y vivimos. Pero hemos ido aprendiendo a desaprender y a evolucionar como artistas.