Plot Point quiere celebrar con nosotros sus 24 años de trayectoria escénica en Madrid. Y lo hacen anunciando que abren una nueva sede en Valencia.
Marina Skell y Carlos De Matteis, sus dos incombustibles fundadores, repasan conmigo esta exitosa etapa que no se acaba aquí, tendrá su continuidad gracias a personas como Javiera Guillén, que se encargarán de la gestión diaria del espacio madrileño.
¿Han pasado rápido estos 24 años?
Marina Skell: Sí, ha pasado todo muy rápido porque han sido años intensos, de mucha actividad, de mucho trabajo, de echar muchas horas para que se sostenga y salga adelante el proyecto, pero no nos ha pesado, porque ha sido el trabajo que había que hacer para disfrutar de lo que nos gusta hacer.
¿Y de qué depende de que un espacio así funcione tanto tiempo?
Carlos De Matteis: Sé que es políticamente incorrecto lo que voy a decir, pero somos sudacas, ya hemos estado en el infierno (risas). Eso de no ser frágiles, de no ser quebradizos, de ser obcecados, obstinados… son un poco las claves. Pero fuera de bromas, porque aquí también sobreviven espacios de gente que no son sudacas y que se enfrentan cada día a muchas dificultades, creo que ser resilientes es una palabra que nos puede definir muy bien a todos aquellos que nos dedicamos a las Artes Escénicas. Nosotros, en estos 24 años que llevamos en Madrid, nos hemos encontrado un contexto de mucha solidaridad en general. Solidaridad por parte de otros espacios con los que colaboramos, del público que viene a vernos, que teniendo la posibilidad de disfrutar de otras opciones de ocio vienen aquí a pagar una entrada… Hay muchos factores que ayudan, no es que tengamos aquí el Becerro de Oro (risas).
A ver, vosotros sí habéis conseguido con Mi padre, Sabina y yo, y Mi madre Serrat y yo una especie de Becerro de Oro, porque son obras que se han mantenido en la cartelera 18 años.
Marina Skell: Sí, estas dos obras, junto con Baby Rock, son emblemáticas en nuestra sala y en Madrid. Creo que conectan muy bien con la gente y con un determinado tipo de público que nunca ha ido a una sala alternativa, y elige venir y salen encantados, y al final el boca a boca ha ido funcionando y eso también hace que podamos generar público recurrente que ya nos conoce y sabe qué tipo de teatro ofrecemos.
Carlos De Matteis: Lo que ocurre en esas dos obras es que no son un musical como El Rey León, con todos los méritos y toda la producción que tiene, pero son propuestas donde hay un cuestionamiento sobre temas que les importan a las personas que vienen aquí. Son propuestas que han conectado con un público que descubre que aquí pasan algunas cosas que no pasan en otros lugares grandes, y que tienen la posibilidad de experimentar formatos, ideas y un tipo de comunicación diferente y más cercana.
Javiera Guillén: Creo que algo que la gente agradece mucho es la copa de cava que damos después de la función. Pero no por la copa en sí, es por el hecho de compartir esa cercanía con los intérpretes, y compartir reflexiones sobre lo que acaban de ver. Es como que tienen permiso para decantar esa emoción a través de ese momento. Además de que, bueno, el cava está rico (risas), pero creo que es un momento que se agradece muchísimo y le da pistas también a Plot Point para poder seguir mejorando.
Marina Skell:Estas obras han cambiado mucho desde sus comienzos, y mucho tiene que ver con eso, con lo que escuchamos, con lo que viene de los espectadores, lo que alcanza a llegar o lo que hemos descubierto que no llegaba.

¿Y en qué momento os encontráis a nivel de sala?
Marina Skell: Pues vamos a abrir sucursal en la Comunidad Valenciana. La idea es juntar varias pasiones que tenemos que aquí siempre hemos querido hacer pero que, por diversas circunstancias, no ha podido darse. Queremos unir lo gastronómico con lo teatral, algo que ya hacíamos en Argentina. Desde siempre hemos sentido que es una cosa que puede enganchar muy bien, es un gran maridaje ver teatro y poder disfrutar de la comida. Y a eso queremos sumarle un espacio para hacer exposiciones y por eso hemos buscado un lugar en el que poder llevar todo esto a cabo. Seguiremos gestionando desde aquí con Javiera y con Enara Tarragó, y nosotros viniendo los fines de semana, porque, por supuesto, no vamos a matar un teatro para abrir otro. Plot Point tiene que continuar.
¿Por qué Valencia?
Marina Skell: Porque queremos estar cerca del mar, básicamente. Nos vamos, pero por eso la idea de abrir otro espacio allí, porque no vamos a dimitir ni a jubilarnos, eso no está en los planes.
Carlos De Matteis: Si nos miras ya ves que vamos por el tercer acto, y el tercer acto tiene que ser siempre arriba (risas).
Javiera Guillén: Un ‘plot point’ para Plot Point. (Los ‘plot points’ son puntos de giro).
¿Y cómo va a ser el proyecto escénico allí?
Marina Skell: Iremos viendo en función de lo que el espacio y el público de allí nos permita. La idea será llevar a Serrat allí, por supuesto. Y hace mucho tiempo que tenemos la idea de crear un espectáculo cocinando en directo sobre el escenario.
Carlos De Matteis: Sí, tenemos esa idea de articular la obra alrededor de un menú gastronómico. Cuando vivíamos en Buenos Aires, la gente iba a un teatro a las 20h y salía a las 3 de la mañana. Iban pasando artistas mostrando sus trabajos y el público veía teatro, comía, bailaba y se iba a su casa habiendo vivido toda una experiencia sensorial. Esa es un poco la idea que tenemos. A ver si podemos llevarla a cabo.
¿Y tú, Javiera, te vas a quedar aquí encargada de Plot Point Madrid?
Javiera Guillén: Sí, junto a Enara Tarragó, que es bailarina y se está encargando de darle un empujón en la selección y promoción de la danza en nuestra sala, llevaremos la gestión diaria de Plot Point. Yo, sobre todo, la parte formativa.
¿En qué consiste esa parte?
Javiera Guillén: Aquí hace un tiempo decidimos evolucionar para actualizarnos y trabajar con dos programas. Uno es ‘Escribir, dirigir y actuar’ (EDA), que lo imparte Carlos, donde aprendes a escribir tu obra de teatro, a dirigirla y luego la actúas. Y un gran ejemplo es Carla Novi, una de las personas que ya va por su tercer espectáculo con el programa. Y luego vamos a lanzar otro programa que se llama ‘Deja tu miedo atrás’, en el que vamos a trabajar sobre temas de comunicación y herramientas para poder hablar en público. Es más bien una mentoría, un programa muy organizado en el que tanto Carlos como yo acompañamos a las personas participantes, y que va a tener sobre todo formato online y, aprovechando los dos espacios que tenemos, también presencial.

Una labor muy importante que hacéis es la de producir teatro. ¿Tenéis constancia o habéis hecho números de cuántas obras habéis producido u habéis ayudado a montar?
Carlos De Matteis: En estos 24 años hemos tenido 48 compañías con residencias artísticas, 17 con residencias y ayuda económica, y 2 con residencias estables durante 10 y 15 años respectivamente. Dentro del programa EDA, hemos tenido a 6 compañías a las que hemos dado ayuda económica para el estreno, y a partir de 2025 ayudamos en la producción de sus espectáculos surgidos aquí dándole el 100% de la taquilla del estreno y de las 3 primeras funciones. Siempre nos ha parecido importante esta labor de apoyar con dinero a las nuevas creaciones. Es algo que hacen algunas otras salas de Madrid, al igual que nosotros, y pensamos que es un gran empujón para favorecer la creación.
¿Cómo os veis dentro de otros 24 años?
Marina Skell: Yo pienso seguir igual (risas), no sé, nunca pensamos parar, no es una opción. Mientras nadie apriete el botón de stop aquí seguiremos.
Carlos De Matteis: Uno de mis hobbies es saltar en paracaídas. Si algún día el paracaídas no se abre pues ahí se acabó, cerramos el telón (risas).
Javiera Guillén: Mientras podamos, mientras nos dé el cuerpo y la cabeza para seguir ayudando a las personas a cumplir los sueños para lo que nosotros estamos preparados para ayudar, estaremos. A veces pensamos que la vida es como lineal y que de pronto hay algunos baches, y yo creo que es al revés. Todos los días hay plot points que a veces pasamos por alto. Y creo que debemos ponerle más atención a eso porque nos permite impulsarnos hacia ese lugar que queríamos alcanzar.