Hablar de esta producción del Ópera Estudio de Málaga – Teatro Cervantes que ahora aterriza en Madrid, es realizar un ejercicio necesario de reivindicación de una de las figuras más relevantes, y ninguneadas, de la música española. Manuel del Pópulo Vicente García, más conocido como Manuel García (1775-1832), fue un artista polifacético -cantante, compositor, empresario, maestro de canto- cuya dimensión artística conquistó en su época los escenarios de media Europa, EEUU y México. Si bien en España, durante años, solo se valoró su faceta como cantante con, entre otros logros, ser el tenor predilecto de Rossini, en las últimas dos décadas, gracias principalmente a investigadores y estudios internacionales, está ocupando el lugar que se merece como compositor y pedagogo. Algo que se pudo comprobar en las diferentes actividades y producciones puestas en marcha por el 250 aniversario de su nacimiento el año pasado. Gran defensor de la ópera en español, compuso más de cuarenta óperas y numerosas piezas vocales, incluyendo tonadillas y casi un centenar de boleras. Entre algunas de sus obras que jamás fueron editadas oficialmente, ni estrenadas en ningún teatro del mundo, se encuentra El gitano por amor, una ópera bufa basada en La gitanilla de Cervantes, donde García firmaba música y libreto.

 

 

RECUPERACIÓN DE PATRIMONIO

El reparto de El gitano por amor reúne a algunas de las voces más interesantes del panorama lírico actual. En el papel de Hernando alternarán Juan Antonio Sanabria y Juan de Dios Mateos, dos tenores especialmente valorados por su musicalidad y solvencia escénica. Como Rosita, protagonista femenina de la obra, se sucederán Sabina Puértolas, una de las sopranos españolas más reconocidas en los más importantes coliseos internacionales, y Suzana Nadejde, destacada por la frescura de su voz y presencia teatral.

El personaje de Inés estará interpretado por María José Moreno y Rocío Faus, mientras que completan el elenco Javier Povedano como Baldaquín, Begoña Gómez como Laura, José Ángel Florido en el papel de Manolo y el prestigioso barítono italiano Pietro Spagnoli como Marqués del Pino.

La llegada de de este título al Teatro de la Zarzuela supone una nueva apuesta del coliseo madrileño por la recuperación del patrimonio lírico español menos representado, devolviendo al público una obra de enorme valor histórico y musical, firmada además por uno de los artistas españoles más influyentes de su tiempo.

 

 

UNA OBRA DE FUERZA ARROLLADORA

El argumento de la obra es una perfecta comedia de enredos con un amor que no entiende ni de clases ni de convenciones. Tiene como protagonista a Preciosa, una joven gitana que viaja, junto a su comunidad, cantando y bailando por las ciudades de España. Un joven noble la ve un día y se enamora perdidamente de ella. Para poder acercarse a Preciosa, decide renunciar a su vida de privilegios y convertirse en gitano. Preciosa, que también se siente atraída por él, pone una condición: tendrá que vivir dos años entre los gitanos para probar su constancia y humildad. Durante ese tiempo, él se enfrenta a las injusticias que sufren por su reputación y una falsa acusación de robo hace que sea encarcelado. El giro final depara un desenlace feliz para la pareja.

“Esta simpleza de la historia y la frescura de la partitura -comenta Emilio Sagi, que firma la dirección de escena- me llevan a plantear una puesta en escena sencilla, utilizando pocos elementos escenográficos, colores rojos y casi blancos, tanto en el vestuario como en el espacio escénico para resaltar la comicidad, la gracia andaluza y la pureza de los personajes. Ya que la nobleza solo está en el corazón seas gitano o aristócrata”.

A Sagi, le acompañan en esta producción Daniel Bianco (escenografía), Jesús Ruiz (vestuario), Eduardo Bravo (iluminación) y en la dirección musical Carlos Aragón. Éste último, explica la importancia de esta ópera: “Está articulada en dos actos con una sucesión de arias, duetos, tríos y concertantes realmente apabullantes. Siendo prácticamente su última gran obra, es una muestra de madurez y nos sorprende con un estilo compositivo fresco y brillante que nos evidencia que nuestro querido maestro García estaba al corriente de todas las tendencias compositivas de su tiempo, sin olvidar un escrupuloso estilo belcantista al más puro estilo ‘rossiniano’ o incluso ‘mozartiano’, pero conociendo bien las nuevas técnicas de la ‘grand opéra’ francesa que nos pueda recordar a Meyerbeer. Y todo ello combinado con el aire más típicamente andaluz de tonadillas, aires y seguidillas que le confieren un sello hispano. Aunque lo que realmente le hace singular en su género es que la compone enteramente en castellano, haciéndola casi la primera ópera importante en nuestra lengua del prerromanticismo y anticipándose casi cincuenta años al movimiento que promoverán compositores posteriores como Barbieri, Bretón o Ruperto Chapí”.

 

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