
Recibo con ilusión el encargo de homenajear al circo en su día internacional y lo que hace unos años parecía una utopía ahora es una realidad: el circo se ha ganado su lugar en una revista de artes escénicas. Miro atrás y parece que repetimos la edad de oro del circo en España que se vivió entre los años 20 y 30 del siglo XX. Ahora, un siglo después, estamos ante una situación sorprendentemente parecida: el circo vuelve a pasar por un buen momento.
Poco a poco se articula a través de asociaciones profesionales, conquista programaciones estables en grandes teatros y se integra con naturalidad en ferias y festivales de artes escénicas. Los circos de carpa han demostrado una gran capacidad de adaptación a las nuevas normativas que impiden el uso de animales salvajes. Al mismo tiempo, la formación superior en circo avanza con paso firme y ya tiene su propia hoja de ruta, mientras emergen espacios de residencia y creación que elevan notablemente la calidad artística de los nuevos espectáculos.
Según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2024-2025, alrededor del 7 % de la población asiste cada año a ver circo, un dato que se mantiene estable pero que cobra especial relevancia en un panorama donde la oferta se ha diversificado como nunca. Hoy el público puede elegir qué tipo de circo quiere ver: el circo de compañía en calle o en sala (que vive un momento de auténtica explosión programática), el circo de carpa (siempre favorito de las familias), las grandes producciones, o propuestas para espacios no convencionales, itinerantes e incluso site-specific.
El éxito de esta segunda edad de oro dependerá de cómo el sector resuelva su gran asignatura pendiente: la hibridación sin pérdida de identidad. El reto actual es integrar la innovación y la búsqueda de nuevos relatos sin renunciar a la destreza técnica que constituye su ADN.
Si el sector continúa fortaleciendo sus redes el circo del mañana no será un fenómeno cíclico, sino un arte escénico plenamente integrado, capaz de dialogar de igual a igual con el teatro o la danza contemporánea.
¡Feliz Día Mundial del Circo!