Una nueva muestra de lo que se está haciendo sobre los escenarios argentinos llega a Madrid de la mano de Muy a mi pesar, un unipersonal que, según su propio equipo es «una experiencia íntima y desgarrada sobre la fragilidad humana». Claudia Cantero, sobre el escenario, y Mario Segade, en la dirección, unen fuerzas para ofrecer una única función en el Espacio Mistral el próximo 14 de marzo a las 20:00 horas. La obra, aclamada en Buenos Aires, plantea una pregunta tan simple como devastadora: ¿existe lo que no es visto o acaso la realidad solo adquiere peso cuando alguien da testimonio de ella?
Norma, el personaje que encarna Cantero, habita un limbo doméstico donde lo cotidiano se convierte en épica. Mientras su marido agoniza en la habitación contigua, ella monta lo que el texto define como el “show de la muerte”, que viene a ser una performance del dolor, la ironía y la supervivencia. Una propuesta que la crítica argentina ha celebrado como una “masterclass de actuación”. Cantero, según las voces especializadas, no interpreta, arrebata, conmueve y reconstruye al espectador en segundos. Su Norma no actúa la pena, sino que la habita con una crudeza que solo el humor sarcástico -ese recurso tan argentino- puede pegar sin que se rompa del todo. Entre recetas de cocina, diagnósticos médicos y confesiones al vacío, la actriz teje una trama donde lo mínimo se vuelve monumental. El lenguaje unipersonal, centrado en la palabra y el cuerpo, permite explorar los bordes de una subjetividad al límite: una mujer que cuida, se desborda y, sobre todo, sobrevive narrando.

Muy a mi pesar es, ante todo, una indagación sobre la mirada del otro. ¿Qué somos cuando nadie nos ve? ¿Cómo se tramita el duelo en soledad? La obra, escrita y dirigida por Segade, explora estos interrogantes desde una dramaturgia del detalle. El espacio escénico se reduce a lo esencial, una casa que es también un escenario, un lugar donde lo privado se vuelve político. Segade confirma con este montaje su obsesión por las subjetividades al borde del colapso. La obra, que en Buenos Aires cosechó elogios por su “estado de disfrute paradójico” (¿cómo puede ser placentero presenciar el derrumbe?), llega a Madrid el 14 de marzo.
El Espacio Mistral acoge este espectáculo que celebra el vínculo con los otros incluso en medio del naufragio. Muy a mi pesar no es solo una obra sobre la muerte, sino sobre la necesidad de contar, de convertir el dolor en relato.