En lo que fue La Casa de Rovodorovsky Teatro, en pleno barrio de Malasaña, ahora se levanta El Garaje del Actor, un nuevo espacio escénico que surge con toda la fuerza y energía que emana de su impulsor: Sergio Brotóns. Este alicantino de Novelda ha hecho de todo en la vida. Era un niño apasionado por el teatro y la lectura; durante 10 años (de 1992 a 2012) fue atleta en las disciplinas de martillo, disco y lanzamiento de peso; en 2004 se sacó la oposición a policía local; y en 2012 dio un paso que sería crucial en su vida: empezó a formarse como actor, y eso es lo que le trae hoy a nuestras páginas. Esa formación actoral la hizo con gente como Amor Zapata, Paco Pando, José Vicente Soriano, Fele Pastor o Ángel Puado, “gente maravillosa del mundo del cine y el teatro alicantino”, como bien nos dice el propio Sergio. Y en este tiempo desde que decidió acercarse a esa disciplina que amaba desde pequeño hasta hoy, ha tenido una trayectoria muy fructífera. “He rodado ya 26 cortometrajes y 4 películas, que acumulan más de 160 nominaciones en certámenes por Espa- ña y el resto del mundo y más de 40 premios, entre ellos uno al de Mejor Actor 2022 en el Certamen ‘Cortos en abierto’ de San Sebastián de los Reyes. También he formado parte de 26 montajes teatrales clásicos y contemporáneos, donde destacan, Edipo, Julio César, ¿Quién teme a Virginia Woolf?, M.E.A. (Maricas en acción), Dos hombres en pijama de cuadros, El veneno del teatro, Integridad o Una niebla de cenizas”, nos sigue comentando Sergio repasando su trayectoria, un camino que le ha llevado incluso a abrir su propia sala de teatro. “Desde que estaba en Alicante siempre he querido vivir en un bajo y tener un teatro, y finalmente he conseguido ambas cosas en Madrid. No ha sido fácil, pero gracias a la coyuntura de estar en el lugar adecuado y en el momento indicado, pude hacerme con este espacio para tener mi propio gimnasio teatral, lo que ayuda mucho”, admite.

Algo llamativo es el nombre de la sala, pero Sergio nos lo explica con una gran sonrisa, porque también tiene una curiosa historia detrás: “Yo soy motero desde hace 22 años, he recorrido toda España, media Europa, algo de Bosnia, y he dado dos veces la vuelta a Inglaterra con mi moto. En un taller se montan piezas para construir un motor que acaba funcionando, pues en un teatro ensamblo ideas, intérpretes texto y escenografía con el objeto de que surja una obra de teatro que funcione. Así que de ahí viene el nombre de El Garaje del Actor”.
Por cierto, su moto tiene canal propio de YouTube y cuenta con más de 3000 seguidores.
APOSTAR POR UNA PROGRAMACIÓN ESTABLE
Preguntándole a Sergio por los pilares escénicos que sustentan este garaje actoral, él me comenta que “la filosofía es la de fomentar la creatividad, tener paciencia con los proyectos, la proyección de los trabajos que aquí se representen, la buena energía, la colaboración y, sobre todo, disfrutar. Disfrutar de los trabajos bien hechos y de las distintas experiencias que se pueden vivir en esta sala”. De todo esto que me comenta, me llama la atención lo de la paciencia, porque no es fácil mantener una programación estable en los teatros independientes (por diversas circunstancias), salvo contadas excep- ciones. “Pues con esa idea inicial decidí coger el teatro -se reafirma Sergio-, y algo más de tres meses después creo que sí es posible. Y más en una sala tan bien ubicada como la nuestra en la calle Daoiz 4, pegados a la plaza Dos de Mayo. Vamos a seguir trabajando por mantener proyectos durante largo tiempo aquí, que el público pueda acercarse a verlas con tiempo y que las obras vayan creciendo en nuestro espacio”. En El Garaje del Actor podemos encontrar espectáculos como Peces de Ciudad, con Julián Teurlais y Kiko Gutierrez, que lleva siete temporadas en cartel; La charca inútil, de Por Patas Teatro, que retrata a la perfección la complejidad de nuestra sociedad; el thriller policial Sin Salida, de Alejandro Moro, que ya va por su segunda temporada; Integridad, de Paco Pando, una propuesta sobre la trastienda de la política; una nueva versión de Sushi, mentiras y cintas del pelo, de La Mitocondria Teatro, interpretada por Mónica García Ferreras, Javier Bódalo y Félix Delgado; Fracasada rumbo al Caribe, de Paula Kleinlein, una comedia donde el fracaso no solo no se esconde, sino que se celebra; o estrenos como Bushido, con David Blanka, Javier Bódalo y el propio Sergio Brotóns. Además de espectáculos de magia y ‘stand up comedy’.
Nada más cruzar unas palabras con él sabes que Sergio Brotóns es una persona que encara los retos con convicción, pero ante la pregunta de si abrir una sala de teatro independiente en los tiempos que corren es un acto de valentía o de inconsciencia, él me responde que es “un acto de inconsciencia, totalmente. ¿Pero qué actor o actriz está totalmente cuerdo o cuerda? (risas). Pero esto es una opinión totalmente personal”, aclara con humor. Lo que también tiene claro es que su trabajo como actor, director, dramaturgo o formador es dar veracidad a la gran mentira del teatro. “Quiero crear obras con alma y mucha realidad, que hagan reír, llorar o emocionarse. Que el público sienta muy de cerca a los personajes”. Y eso es lo que pretenden ofrecer y podemos encontrar en El Garaje del Actor.